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Nadal endereza el rumbo

El número cinco se impone a Almagro (6-3 y 7-5) y se medirá en los cuartos de Río a Dolgopolov

A falta de derecha, bien vale una buena defensa. Lo aplica Rafael Nadal, que en este primer tramo del curso sigue sin encontrar su mejor golpe, así que enmienda sus partidos por la vía de la corrección y la defensa. Lo hizo en su última comparecencia, contra Nicolás Almagro, al que batió por 6-3 y 7-5 (tras una hora y 40 minutos) para sellar su presencia en los cuartos de final del torneo de Río de Janeiro. Enfrente estará Alexandr Dolgopolov, tenista irreverente, a veces genial y en otras ocasiones desesperante. Como muestra, su diagrama contra Íñigo Cervantes: 6-3, 0-6 y 6-3.

Pese a su voluntad de ser más definitivo, su juego se construye ahora desde la defensa hacia el ataque

No guarda Nadal un buen recuerdo del ucraniano, que en el último pulso entre ambos le apeó sobre la hierba de Queen's; también en el careo previo, en Indian Wells 2014. En cualquier caso, el de Manacor domina el balance (5-2) y juega en su terreno fetiche, la arena rojiza, muy plomiza en Río. Allí, ante Almagro, una actuación muy similar a la que ofreció en la primera jornada, frente a Pablo Carreño. Es decir, otra victoria sin apuros ni sustos, un triunfo lineal que le permite ganar tiempo en su preparación y seguir rodándose, pero que a la vez sigue sin evaporar esa aura de incógnita que rodea ahora mismo al número cinco.

Nadal estuvo correcto. Solventó el primer parcial con un cambio de ritmo en el cuarto juego (break para 3-1) y después contuvo la derecha cortocircuitada de Almagro (27 errores no forzados, por los 15 de su adversario). Salvó tres bolas de rotura antes de atar ese primer set y en el segundo también recurrió a la estrategia defensiva para escapar de cualquier compromiso. Después de demarrar con una rotura en el séptimo juego (3-4), Almagro replicó, pero el murciano fue perdiendo la paciencia y Nadal volvió a romper su servicio (5-6) y a encarrilar el triunfo.

Ferrer golpea la pelota durante su partido contra Ramos. Getty

Escorado, Nadal sigue sin hacer daño, aunque si bien es cierto en Río ha enderezado el rumbo con respecto a su grisácea participación en Buenos Aires. Pese a su voluntad de cerrar el punto rápido y ser más definitivo, su juego se construye hoy día de atrás hacia adelante, de la defensa al ataque. Lo dice la casuística de estos primeros compases del año, en los que ha bajado el tono ofensivo con respecto a la secuencia final de 2015. El síntoma más preocupante es su derecha, todavía inerme. Contra Almagro le bastaron 11 tiros ganadores, pero su avance se debió sobre todo a su tino para materializar las opciones de break (4/5, un 80%) y al grosor de su coraza: salvó seis de las ocho oportunidades que dispuso su rival para romperle el servicio.

Ferrer remonta ante Ramos y se enfrentará a Thiem; Tsonga, apeado por el 338º del mundo

En cualquier caso, consiguió prosperar y acceder a los cuartos, en los que estará también David Ferrer. El alicantino tuvo una jornada más complicada, puesto que tuvo que remontar una manga adversa ante Albert Ramos. Pese al lastre inicial, 4-6, 6-1 y 6-4 (en dos horas y 17 minutos). Defensor del cetro, el de Xàbia se jugará su presencia en las semifinales contra el austriaco Dominic Thiem (doble 7-5 a Diego Schwartzman). Por el camino se han quedado ya algunos de los favoritos, caso de Jo-Wilfred Tsonga (eliminado por Thiago Monteiro, 338º del ranking), John Isner, Jack Sock o Fabio Fognini.

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