Obradoiro roza el bombazo

El poderoso Baskonia pasa un calvario para superar al decimoquinto de la Liga (77-79) y llegar a semifinales

Hubo un momento tras la efervescencia de la puesta en acción en el que pareció que el Obradoiro se venía abajo, en el que se jugaba al ritmo de la charanga del Baskonia; un momento en el que el Obradoiro había tirado nueve triples sin embocar, en el que su oponente circulaba 14 puntos por delante en el marcador y el aficionado más observador podía ver en el fondo del banquillo baskonista a Alberto Corbacho. Sí, uno de los mitos del equipo gallego, indiscutido integrante de su quinteto histórico, la estrella que dejó el equipo al final de la pasada temporada, era el último hombre del rival al que trataba de apartar de las semifinales de la Copa del Rey, de la Copadoiro, como rezaba la promoción del club en su apuesta por traer la competición a Galicia.

Pero al Obradoiro hay que conocerlo. Hay mucho orgullo detrás de un equipo que esperó 20 años para que la justicia le devolviera el puesto que le correspondía entre los grandes. Muchos de los chicos que visten su camiseta ni habían nacido cuando se forjó aquel carácter indómito, pero está en el ADN del club porque de ello se encarga el entrenador que ahora lo dirige, que antes que técnico fue aficionado del equipo. Se revolvió el Obradoiro porque tuvo fe y al décimo triple intentado después de nueve errores entró la pelota en la cesta y al siguiente empeño volvió a hacerlo. Y la adrenalina devolvió al equipo al partido en un esfuerzo coral.

Obradoiro, 77-Baskonia, 79

Obradoiro: McGrath (10), Brown (14), Waczynski (6), Bendzius (11), Caloiaro (2) -quinteto titular- Haws (11), Triguero (11), Pustovyi (2), Yusta (10), Cárdenas, Pozas y Chagoyen.

 Baskonia: Causeur (19), Hanga (20), I. Diop (4), Tillie (5) y Adams (14) -quinteto titular- James, M. Diop, Bouroussis (13), Blazic (4), Corbacho y Bertans.

 Parciales: 12-24; 18-11; 30-23; 17-21

Árbitros: Martín Bertrán, Conde y Peruga.

 Coliseum de A Coruña. Unos 10.000 espectadores

El Baskonia mostró, en todos los sentidos, su músculo. Se valió para empezar del acierto del francés Causeur, pero sobre todo de la dureza de sus hombres altos, con bastantes más kilos que los del Obradoiro. Pero el débil encontró las cosquillas precisas para competir. Le dio buenos minutos el joven Santi Yusta y le alivió desde Alec Brown, un 2,16 con rango de tiro desde más allá de la línea de tres. Waczynski, al que se esperaba pero no acabó de llegar, marró el tiro que hubiera valido el empate a 35 al poco de regresar del receso, pero para entonces el Obradoiro ya había tomado la autopista y había llegado a A Coruña. Comenzó a anotar con facilidad y Bendzius desató la fiesta con un triple que puso por delante (49-47) al equipo gallego por primera vez desde sus dos anotaciones iniciales. La charanga se escuchaba menos. De Causeur había dejado de haber noticias

El Obradoiro se desató con 30 puntos en el tercer cuarto. Ya había reducido la sangría de balones perdidos, apenas dos en diez minutos, el porcentaje de aciertos en triples ya igualaba al del Baskonia. El partido se abocó a un final incierto. Con dos tiros libres para empatar a falta de tres segundos, Waczynski falló el que tiró a meter y metió el que tiró a fallar. A continuación Causeur hizo exactamente lo contrario. Y así, de una manera casi grotesca, dobló la rodilla el decimoquinto de la liga, con un récord reciente de una victoria y doce derrotas, ante el líder del mejor grupo de la Euroliga. Es la Copa del Rey.

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