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Villar pide que la Federación pague sus abogados

El presidente de la FEF se defiende ante su junta con una carta en la que trata de cargar las culpas del 'caso Recreativo y Marino' al secretario general Jorge Pérez

La junta directiva celebrada ayer en la sede de la Federación Española de Fútbol se convirtió en algo más que en una reunión para decidir la sede de la final de Copa, que finalmente se jugará el día 22 de mayo en el estadio Vicente Calderón. El presidente Ángel María Villar convirtió el encuentro con sus directivos en una defensa particular de su actuación en los presuntos tratos de favor al Recreativo y al Marino que pueden derivar en su inhabilitación.

Según algunos de los asistentes, Villar diseñó una continuidad en su estrategia de culpar a Jorge Pérez, secretario general y candidato en las próximas elecciones, del caso Recreativo. Para ello, hizo leer una carta a Pablo Comas, representante de los máximos accionistas del club onubense, por la cual Pérez quedaba señalado como el responsable. Comas también argumentó que las garantías de pago del Recreativo para saldar la deuda con la Federación eran una cantidad que debía recibir del G-35 (grupo de clubes profesionales de Primera y Segunda) como ayuda al descenso. Según Comas, el Betis aún no había ingresado su parte alícuota y eso había impedido que el Recreativo pudiera saldar su deuda. Al ser un dinero procedente de la Liga de Fútbol Profesional, según Comas, Pérez debía estar al tanto porque es el que lleva las relaciones con la patronal. Sin embargo, la Liga niega que el G-35 deba dinero alguno al Recreativo.

La carta leída por Comas estaba dirigida a Jorge Pérez y le había sido enviada el pasado viernes. Sin embargo, el secretario general mostró su sorpresa porque hasta ayer no había tenido conocimiento de ella. A varios directivos presentes también les extrañó que Comas leyera una misiva dirigida a una tercera persona que ni siquiera la había tenido en su poder y que lo hiciera sin pedir permiso. También les impactó esa carga en las culpas a un directivo que está apartado de sus funciones desde hace más de un año.

Batería de sorpresas

La junta, según fuentes presentes, fue una continua batería de sorpresas por las peticiones de Villar. El presidente solicitó que la Federación corra con los gastos de procuradores y abogados que intervienen en su defensa y también solicitó que se solidarizaran con la carta a la FIFA firmada por cuatro presidentes de territoriales denunciando injerencias del Consejo Superior de Deportes (CSD). En este caso los representantes del Zaragoza y del Getafe se opusieron porque no veían correcto apoyar una carta de cuyo contenido no fueron informados en su momento. Villar sacó adelante las propuestas por unanimidad ante “el silencio del miedo” del que hablan sus opositores.

La ausencia de Juan Padrón, de viaje según fuentes federativas, también fue vista con extrañeza. Algunos directivos murmuran que la relación se ha enfriado por el empeño de Villar de desmarcarse de las responsabilidades económicas, algo que no podrá argumentar Padrón al ocupar esa vicepresidencia.

Villar también anunció que convocará la Asamblea para ajustarla a los estatutos que vulneró, al reducir en el reglamento electoral a 140 el número de asambleístas, y para ceñir la moción de censura a la orden ministerial sobre elecciones en las federaciones deportivas.