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Arteta: “Mi único sueño era jugar en el Barça”

El centrocampista del Arsenal analiza su trayectoria y el partido de Champions contra el Barcelona

Su historia no es la de uno cualquiera. Mikel Arteta (San Sebastián; 33 años) jugaba en la playa de La Concha con Xabi Alonso y Aduriz hasta que dejó el Antiguoko buscando el sueño de jugar en el Barça. Vivió en La Masia con Pepe Reina, Valdés e Iniesta. Una llamada de Luis Fernández le abrió el mundo por París a los 17 años. El Glasgow Rangers, la Real Sociedad y el Everton, donde militó ocho temporadas, saben de su talento. Lleva cinco cursos en Highbury, donde capitanea al Arsenal que hoy recibe al Barcelona. En la Premier League es un futbolista de referencia.

Pregunta. ¿Puede definir su carrera?

 Estoy orgulloso de mi carrera pero hay días en los que creo que  esto se acaba. Las lesiones han hecho muy duro este año

Respuesta. Creo que ha sido bonita. Así lo siento. Ha merecido la pena vivirla, la verdad. Me fui a los 14 años de San Sebastián, crecí en el PSG, jugué en la Real, fui feliz en el Everton y soy capitán del Arsenal. Estoy orgulloso. No me lo hubiera creído. Mi ilusión, mi sueño de niño, era llegar a ser profesional y jugar un día en el Barça. Y mira a dónde he llegado: lo de profesional lo conseguí, jugué un amistoso con el Barça, disfruté y aprendí jugando con Ronaldinho, Pochettino y Okocha en el PSG, fui muy feliz en el Glasgow Rangers donde lo gané todo, jugué en el equipo de casa un año, en la Real, y en el Everton ni te cuento… Y ahora soy capitán del Arsenal, con el que he tenido el honor de ganar dos FA CUP y dos Comunity Shield. Estoy orgulloso

P. Ha vivido 12 años de Premier. ¿Esto ya no es lo que era?

La Premier ha cambiado en todo y  corre riesgo de perder su esencia  pero sigue siendo la mejor Liga del mundo

R. La evolución en los últimos años ha sido brutal. Se han abierto las fronteras y ha subido el nivel de verdad. Ahora se preparan los partidos con más detenimiento y hay una gran cantidad de datos que se pueden analizar. Para el jugador el cambio se nota, sobre todo, en lo que afectan las redes sociales, en el día a día. En España estábamos acostumbrados al periodismo, a los programas de radio diarios y cuando llegábamos a Inglaterra lo primero que decíamos es: “¡Qué tranquilidad!” Pero eso ha cambiado. Ahora cualquiera puede dar su opinión, basada en realidades o no, y estamos mucho más expuestos ya que antes no nos llegaban esas opiniones vivíamos más aislados y centrados solo en el fútbol. En parte por eso, hay un riesgo de que la Premier pierda su esencia. La pasión por llegar al estadio y ver a tu equipo es menor por exceso de información. Pero sigue siendo la mejor liga del mundo y hoy por hoy sigue sin haber un público en el mundo que lo viva y lo sienta como este.

P. Pero la workclass ha sido expulsada de los estadios ¿se nota?

El penalti de Dunfermline

 La huella de Mikel Arteta en el Glasgow Rangers es imborrable. Jugó dos años, 68 partidos, y marcó 14 goles. Ninguno como el que firmó para el triplete en 2003. “Imposible olvidarlo. El otro día vino Ronald de Boer a vernos y me confesó: ‘Mikel, me di la vuelta, yo no miré’. Tengo fotos en las que se ve a la gente dándose la vuelta. Tenía 21 años y qué iba a hacer, los penaltis los tiraba yo”, recuerda tomándose un café con leche en un bar de Hampstead. “Teníamos un equipazo, con Caniggia, con Ronald... Y el Celtic también. Llegamos a la última jornada de Liga empatados a puntos, a goles, a todo. El equipo que ganara su partido con mayor diferencia de goles, ganaba la Liga. Así que teníamos que marcar un gol más que ellos. El Celtic había ganado contra el Kilmarnock por 0-4 y nosotros en el minuto 90 ganábamos 5 a 1 en Dunfermline. Ellos eran campeones de Liga. Pero en el 94 nos pitan penalti a favor. Así que cogí la pelota y no me lo pensé. En la grada, mi novia, que ahora es mi mujer, y mis padres no se lo podían creer: ‘¿Pero este dónde va?’, se preguntaban. Tiré, marqué y ganamos la Liga. Y el triplete: la Premier, la Copa y la Copa de la Liga de Escocia”.


R. En algo es distinto, sí. Ojalá no perdamos esa esencia. El público de hace 12 años no es el de ahora, ha cambiado. También por un cambio generacional. Y los campos tampoco tienen nada que ver. El modelo de negocio actual así lo exige porque en los días de partido los estadios se convierten en máquinas de hacer dinero. Un aficionado que vive en Tailandia que pasa una semana a Londres y quiere ver al Arsenal debe tener la oportunidad de comprar una entrada, cosa que hoy en día no es fácil. Ese aficionado ha pasado a formar parte de este negocio. Por eso, Highbury ya no existe, por eso campos como el del Bournemouth quedan tres.

P. ¿Recuerda su primera vez en Highbury?

R. Por supuesto. ¡Aluciné! ¡No sabes lo que era! Fue con el Everton contra Henry, Vieira, Cesc, veníamos medio de vacaciones, clasificados para la Champions y nos pasó la locomotora por encima. Nos metieron ocho. Fue de locos, en dos pases estaban en el área. Se ha perdido eso, pero se ha ganado en otras cosas. Ahora tenemos un campo distinto, pero increíble.

P. ¿Qué tiene de especial ser capitán del Arsenal?

El compañerismo  de Messi, Neymar  y Suárez, esa generosidad entre   delanteros, no la vi nunca, es increíble”

R. No representas a un cualquiera. Es un histórico. Y a mí no me resultó fácil llegar, así que el primer día que pisé la ciudad deportiva tuve la sensación de estar cumpliendo un sueño. Dos veces estuve a dos horas de firmar, pero las dos veces no se concretó. Cuando me vi en Saint Albans pensé: “Aquí estoy”. Hemos superado problemas económicos y hemos ganado dos veces la FA Cup y dos la Comunity Shields y tuve el honor de levantar el trofeo como capitán. Eso es mucho.

P. Pochettino le hizo de papá en el PSG, ahora es su rival. ¿Usted ejerce de papá en el Arsenal?

R. En París ejerció de papá, es cierto. Él era uno de los capitanes de Argentina y yo un niño que acababa de salir de La Masia. Vivimos dos meses en el hotel, juntos, él con su familia y yo solo. Me defendía, me cuidaba, me daba consejos, porque él es así, muy protector. Le agradeceré siempre lo que hizo por mí. Hay cosas que heredas, que aprendes de los que te marcaron el camino. Ahora me pasa a mí con Bellerín. No es fácil llegar con 19 años a Londres.

P. Nunca jugó contra el Barça ¿Qué sensación le genera la idea?

R. Ilusión. Soy consciente de que va a ser súper difícil para nosotros. Pero cruzarme con el Barça me pone los pelos de punta.

P. ¿Por encarar al tridente?

R. No, por lo que representa la posibilidad, por la emoción. Lo de esa delantera es increíble. Habrá habido igual de buenas, no lo sé, no quiero exagerar, pero lo que me sorprende es tanta complicidad, que se busquen y se alegren como lo hacen del gol del compañero, no lo había visto nunca. Ver la sinceridad de Messi al celebrar un gol de Neymar o de Luis… No sé de quién es mérito, pero han encontrado el camino. Y la calidad que tienen por detrás, con Andrés, Busquets... No es normal.

P. ¿Qué partido visualiza?

P. Buscarán un juego de control, un partido más lento del que nos interesa a nosotros. Buscaremos transiciones rápidas y hacerles correr. Hay que terminar las jugadas e impedir que nos roben cuando tratemos de empezar a salir porque eso lo hacen mucho.

P. Ya está entrenando a un equipo de la cantera ¿Es su último año de profesional, lo deja?

R. Puede ser. Se hace difícil escoger el momento. Cuando veo que no puedo dar ejemplo y soy el capitán, se hace difícil. Si he de decir algo, quiero dar ejemplo. Se me ha hecho difícil el año por las lesiones. Pero sé que en el fútbol en tres días cambia todo y lo que un sábado es horrible, el miércoles es muy distinto. Hay días en los que creo que sí, que esto se acaba, y otros que pienso lo contrario. Estoy tomado la decisión, ya veré. Pero el día de irme a casa está más cerca.

P. Se llevará una espina clavada: No haber debutado en la Roja.

R. Sí, no puedo negarlo. Fui compañero de litera de Reina, crecí con Torres, Andrés o Villa en las divisiones inferiores y, más allá de los títulos, imagino cómo lo vivieron. Bastaba con ver como vivían los partidos en el banquillo para saber como vivía aquel grupo. Me hubiera gustado ir, claro, pero no lo puedes tener todo en la vida.