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Ambición sin gol del Atlético ante el PSV

El equipo de Simeone supera al PSV en juego pero no remata su valiente partido

Griezmann busca el remate ante Zoet. JOHN THYS / ATLAS

La falta de gol, su gran asignatura pendiente en este curso, penalizó al Atlético en Eindhoven. La valentía con la que se empleó el equipo y también Simeone en su planteamiento no reflejó ese incómodo cero a cero para la vuelta. Le queda el regusto amargo de esa apuesta atrevida en casa del campeón holandés, que salió vivo, pero fue controlado y pasado por encima por su rival en la mayor parte del encuentro. Once contra once, los jugadores de Simeone fueron mejores y contra diez, la última media hora, asumieron el control total del juego. En ese tramo la faltó una mayor claridad en los últimos pases, pero apenas tuvieron sobresaltos y metieron al PSV en su campo, que se defendió con todo para alargar su vida en esta eliminatoria hasta los cardíacos 90 minutos que se esperan en el Calderón

PSV, 0-Atlético, 0

PSV Eindhoven: Zoet; Arias, Bruma, Moreno, Willems; Guardado (Hendrix, m. 74), Propper, Van Ginkel, Narsingh (Isimat-Mirin, m. 65), Pereiro y Locadia (Lestienne, m. 86). No utilizados: Pasveer; Schaars, Jozefzoon y Brenet.

Atlético: Oblak; Juanfran, Godín, Savic, Filipe Luis; Gabi, Koke, Saúl (Correa, m. 73), Óliver; Griezmann y Vietto (Torres, m. 60). No utilizados: Moyà; Gámez, Giménez, Kranevitter y Augusto.

Árbitro: Daniele Orsato (Italia). Expulsó por doble tarjeta amarilla a Pereiro (m. 67) y amonestó a Savic.

Unos 35.000 espectadores en el Philips Stadion de Eindhoven.

El partido lo presidió desde el inicio el voltaje nervioso de las eliminatorias de la Copa de Europa. Esa corriente que convierte el juego en un toma y daca donde más favorecido por las imprecisiones que por los aciertos. Apareció ese gusanillo que hace temblar las piernas a la hora de tocar el balón y descompone los posibles planes. Si Simeone buscaba un mayor control de la pelota con la titularidad de Óliver no la tuvo porque todo viró a un ida y vuelta que nacía en cada pérdida.

De entrada la apuesta por Óliver generó que el PSV respetara al Atlético más de los esperado. No fue a buscarle arriba, pero quiso ser un equipo corto, de líneas juntas en la zona media, con la defensa adelantada. Ahí vio el agujero el Atlético y pudo sentenciar la eliminatoria en el primer tiempo. El equipo de Simeone enseñó oficio buscando con insistencia esa rendija que ofrece la lentitud de Bruma y Héctor Moreno para correr hacia atrás. A los tres minutos el zaguero mexicano se vio sorprendido por un balón largo a su espalda que recogió Vietto. El punta argentino llegó con la suficiente ventaja como para meter la puntera y picar suavemente la pelota por encima de Zoet. La trayectoria mansa hacia el gol la cortó Bruma bajo palos. Por un socavón similar y a la carrera también se coló Koke que se precipitó con un intento de vaselina inocente. Esa debilidad fue acentuada de nuevo con otra pelota larga para Griezmann que hurgó en la herida. El francés también optó por un toque suave, pero se encontró con el dominio del mano a mano que exhibió Zoet. El meta primero le achicó los espacios al francés para después aguantarle lo suficiente y sacarle con la manopla el intento delicado y a media altura de cruzarle la pelota. En esas tres ocasiones tuvo el Atlético el partido y puede que la eliminatoria. De nuevo asomó esa falta de gol alarmante. Esta vez no se puede decir que el Atlético no generó ocasiones por falta de juego. Los tres estuvieron enfilados para marcar.

Aliviado por esos errores el PSV apenas tuvo capacidad de respuesta. No pesó Guardado en la salida del balón y tampoco la velocidad de sus extremos, Narsingh y Locadia. Filipe Luis firmó una noche sobria y perfecta en el cierre y no perdió ningún uno contra uno. Al otro lado también Juanfran estuvo soberbio. Los dos laterales contaron con las ayudas de sus centrales y contribuyeron a evitar que floreciera ese juego por las alas tan académico y clásico de la escuela holandesa que debía tener como finalizador a Gastón Pereira, la opción elegida por Cocu para suplir la baja del sancionado De Jong. Fue el uruguayo el que ayudó a Propper a penetrar en el área hasta plantarse ante Oblak, que le sacó con el pecho el remate. Esa fue la única ocasión que tuvo el PSV, al que solo los rugidos de su afición sostuvieron.

La salida del vestuario del Atlético confirmó su ambición. Desde el inicio del segundo acto se metió en el campo del PSV. Al equipo de Cocu le pesó demasiado la baja de De Jong no solo porque con él en el campo su equipo embotella más a los contrarios, sino porque también le ofrece desahogo en la salida con su juego de espaldas. Ahogado el PSV en una presión valiente del equipo de Simeone, el partido fue todavía más del Atlético. Gabi con un disparo lejano volvió a confirmar que era la noche de Zoet. Óliver empezó a pesar más en el juego y una combinación suya con Juanfran la desperdició Torres. El chico fue el que más kilómetros recorrió y el que firmó un mejor porcentaje de pases en un partido de menos a más.

La expulsión de Gastón Pereiro por doble amarilla entregó por completo el gobierno del encuentro a los colchoneros. Se metió atrás el PSV sin ningún rubor, tratando de mantener ese empate a cero que le diera vida en el Calderón. Simeone tuvo claro el trazo del encuentro con esa ventaja numérica y mantuvo a Óliver. Prefirió dejar fuera a Saúl para dar entrada a Correa. No hay reproches para el técnico porque todo lo que trató de cambiar siempre fue con la intención de dominar el partido y sentenciar la eliminatoria. No pudo, pero lo buscó.

Simeone: "Jugando así nos acercamos más a ganar"

Los hinchas del PSV Eindhoven caminaban animosos hacia su eléctrico estadio por vías peatonales teñidas de rojo y blanco. En los grupos de seguidores se intuía esa sensación de felicidad que embarga a los aficionados en los momentos previos a una gran cita. El buen ambiente reinante se mezcló con las notas de la jovial Sweet Caroline que tronaba ya en los altavoces de ese templo de la iluminación que es el Philips Stadion. Allí los juegos de luces y el orgullo de la grada fueron lo más vistoso ofrecido por el conjunto holandés. “Esta es la noche en la que todo se convertirá en rojo y blanco”, rezaba una pancarta dividida entre los dos fondos. El eslogan lo hizo suyo el Atlético, aunque anoche vistiera de azul. No remató con eficacia, pero el juego satisfizo a su entrenador: “Me voy muy contento, creamos tres ocasiones claras muy rápido, con jugadas muy bien trabajadas, con buena precisión en los pases que dejaron solos a Vietto, Koke y Griezman. Ellos solo tuvieron un tiro claro tras un contragolpe de pelota parada”, analizó Simeone.

“Jugando de esta manera”, prosiguió Simeone, “tengo la sensación de que nos acercamos más a ganar y en paciencia yo soy el primero”. Esa reflexión del técnico argentino sobre tenía que ver con la falta de gol. “Es responsabilidad mía porque el equipo creó ocasiones. Tuvimos esas tres, y en el segundo tiempo una de Torres y otra de Correa, que pudo resolver mejor”.

La impresión de que el PSV se escapó vivo la comparte Simeone, pero no lo dramatizó y agitó ya el ambiente: “Lo bueno que tiene el futbol que un empate te da la posibilidad de pasar. Habrá que jugar en el Calderón y habrá que responder, y ver cómo lo hacen nuestros aficionados. Ellos ya podrán contar con De Jong, su capitán, y también con la ventaja que da marcar de visitante. Será duro y complicado, pero hay que jugar”.

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