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“Perder un derbi así es una mierda”

Zidane señala que a sus jugadores les faltó acierto y advierte que la Liga es imposible y que hay que pensar en la Champions

“Imaginé que sufriríamos”, dijo Diego Simeone, como confesando una sorpresa. “Pero a partir de los 20 minutos del primer tiempo hubo una continuidad en el esfuerzo, en la intensidad de juego, en la presión. A veces salimos con jugadas más simples. El viento nos dificultó el mover la pelota. Pero este partido representó como pocos lo que somos como equipo. Nosotros somos esto”.

El Atlético venía de aterrizar a las seis de la madrugada del jueves procedente de un fatigoso encuentro de Champions en Eindhoven. Los jugadores apenas habían tenido tiempo de recuperarse. Estaban endurecidos por la fatiga. Pero el Madrid, que acababa de completar una semana de tranquilos ensayos en su cuartel, no se mostró más ligero. El equipo local no hurgó en la herida de su rival sofocándolo con toques rápidos. No presionó. No forzó a Gabi, Koke y Augusto a que corrieran de banda a banda. Como casi siempre, Isco, Cristiano, James y Benzema se apelotonaron en el medio y el atasco fue monumental. Tanto, que el derbi se jugó según el guión trazado por Simeone. Contemporizando. Dosificando energía durante los primeros 20 minutos.

Este partido representó como pocos lo que somos como equipo. Nosotros somos esto"

Simeone

Zinedine Zidane apareció pálido después del partido. Parecía exangüe. “No es solo una cuestión de físico”, dijo. “Hemos trabajado todo lo que se podía entre semana. Hemos hecho de todo. El partido de hoy era más mental. Ellos jugaron el miércoles. ¡Tuvieron poca recuperación y mira el partido que hicieron! Es mental. Nosotros no estuvimos preparados para hacer el partido como lo habíamos trabajado. No debimos dejarlos entrar en el partido y el Atlético jugó cómodo”.

Simeone apenas podía reprimir una sonrisa pícara debajo del bigote de sultán. El Atlético acababa de convertirse en el primer equipo de la Liga que conseguía tres victorias consecutivas en el Bernabéu y se coloca a cuatro puntos por encima del Madrid, firme en el segundo puesto de la clasificación. “Nos tomamos con naturalidad tener la posibilidad de ganar aquí”, dijo, con la voz ronca de tanto gritar. “¡El fútbol es maravilloso!”.

“Es verdad”, ponderó el Cholo, “que contra el Villarreal y el PSV nos faltó el gol pero el equipo siempre tuvo una intención similar a la de hoy. Hoy encontró el gol y pudimos marcar más”.

El Atlético llegó al partido con problemas de definición; pero el Madrid no se mostró más lúcido. Hasta tres veces remató el Atlético entre los tres palos de Keylor en la primera hora, por una sola del Madrid, a la salida de una falta lanzada por Cristiano. Que Mayoral, un chico de 18 años, dispusiera de la mejor ocasión madridista del derbi, habla muy mal del estado general del Madrid.

Yo siempre estaré con los jugadores. Y ellos estarán detrás de mí. El próximo año habrá cambios", adelantó el entrenador blanco

Zidane revocó sus palabras de los últimos días —que lucharían por la Liga hasta el final— argumentando que el derbi le reveló cosas que ignoraba. “En nuestro juego a lo mejor hubo un bajón y en nuestra actitud no lo sé”, dijo. “No estoy contento con lo que ha pasado. Antes de que me lo pregunten diré que la Liga está acabada. Pero pase lo que pase la temporada no la vamos a tirar. Tenemos partidos y cosas que ganar y este es el discurso”.

“Es un golpe duro”, dijo, con una sonrisa triste. “Sabía que era un partido difícil pero no me esperaba esto. Perder en casa contra el Atlético de Madrid es una mierda. La responsabilidad la tengo yo. Lo que tengo que hacer ahora es buscar soluciones para que no vuelva a pasar. Si me preguntan qué nos faltó en el campo, diría que lo que tienes que hacer en estos partidos es meter las ocasiones cuando las tienes”.

La acusación de falta de acierto fue un dardo a los atacantes y resumió la mayor crítica que ha hecho el técnico francés a sus futbolistas desde que lo nombraron en la primera semana de enero. “Yo tengo plena confianza en los jugadores”, aclaró, antes de anunciar que se avecina un movimiento de tierra que probablemente le afecte a él. “Yo siempre estaré con los jugadores. Y ellos estarán detrás de mí. El próximo año habrá cambios. Podrán cambiar jugadores y entrenador. Pero ahora tenemos que pensar en esta temporada. Tenemos retos concretos. Tenemos la Champions. Aunque no me esperaba el partido de hoy”.

"¡Florentino dimisión!", clama el Bernabéu

El Bernabéu registró un extraño lleno. Raro porque cada vez se hace más familiar descubrir butacas vacías en un campo en el que hasta hace poco era una fortuna encontrar una entrada. Los socios están tan aburridos que muchos llegan a pagar cientos de euros por abonos que luego no emplean, prestan, o revenden. Los socios comienzan a dar síntomas de desesperación. Lo manifiestan calladamente, al principio. El silencio ha sido el sonido más característico en Chamartín últimamente. Pero es un silencio plagado de rumores, de gruñidos, de humo de puros fumados entre dientes, de gente que asiste al hecho imponderable de comprobar que su Madrid, hasta hace una década el centro del universo futbolístico, ha sido desplazado. No ya a un segundo lugar, por el Barça, sino a un tercer puesto por este Atlético suburbial y sudoroso al que duplica en presupuesto. Quizá por eso la hinchada pidió a gritos que el presidente se marchase cuando en el segundo tiempo del derbi de ayer se hizo patente que el Atlético volvería a imponerse. “¡Florentino dimisión!”, bramaban, “¡Florentino dimisión!”.

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