Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

Zidane: “¡Calambres! Eso es lo que nos toca”

El técnico del Madrid celebra el compromiso y la entrega física de sus jugadores. Kroos, Lucas, Casemiro y Mayoral acabaron cojos

La sonrisa de Zidane se desdibujó. Se emborronó en un punto indeterminado del trayecto de tres semanas que fue de Roma al Ciutat de Valencia pasando por Málaga y Chamartín. Cuando el entrenador del Madrid bajó a las galerías del estadio del Levante, ayer por la noche, después de ganar 1-3 con problemas hasta el final, su boca estaba endurecida y seca de tanto gritar. Los ojos inyectados en sangre, clavados en sus interlocutores, recordaban la mirada del competidor intempestivo que no podía reprimir la ira. Parecía un poco más viejo. Como si desde la noche fría de vísperas de Reyes en que fue presentado hasta esta tarde tibia de marzo mediterráneo hubiesen pasado más que dos meses, dos años.

Pepe acababa de manifestar a pie de campo, a Movistar Plus, antes de meterse al vestuario, lo que ya parece una consigna. La idea del sudor como salvoconducto imprescindible para atravesar la crisis sin molestar más de la cuenta a los hinchas. “Hoy hemos trabajado mucho, que es lo que quieren los aficionados”, dijo el central de voz atiplada.

Zidane asintió, instantes después, cuando se sentó delante del micrófono. Repitió insistentemente la palabra “esfuerzo” para explicar el partido, y pareció turbado hasta que intentó recordar una palabra olvidada. “¿Cómo se dice?”, preguntó, sonriendo por primera vez. “¡Calambres!”, exclamó. “Lucas Vázquez ha terminado con calambres. Es lo que nos toca. ¡Correr! Estar todos comprometidos”.

Salvo Borja Mayoral, que se marchó sonriente después de haber provocado el 0-2, por poco su primer gol en Primera, los madridistas abandonaron el estadio con la cara triste que se les pone a los futbolistas cuando sienten que ya no juegan sino que trabajan. Como operarios de una línea de producción. Vázquez, Kroos, Mayoral y Casemiro se fueron cojeando después de estirarse los gemelos y los isquiotibiales acalambrados. Resulta irónico que quien les exige esta predisposición estajanovista sea Zinedine Zidane, el mismo jugador displicente que sufría para mantener el ritmo durante 90 minutos y prefería no exigirse demasiado en labores defensivas.

Al hilo de su reclamo de entrega física, Zidane metió a Mayoral donde antes jugaba Jesé, puso a Vázquez donde antes jugaba James, y relegó a Isco al banquillo para sellar el mediocentro con Casemiro. Fue una alineación inédita. Un cambio de hombres, de cualidades, y de esquema del que no se mostró especialmente satisfecho. Simplemente suscribió la obra.

Compromiso

“Cuando tomas tantas decisiones así siempre piensas que va a ser más difícil”, comentó. “Pero vimos un partido en el que hubo de todo. Hicimos un gran esfuerzo. El inicio no ha sido fácil. Al final conseguimos los tres puntos e hicimos un buen partido”.

“El compromiso es lo que queremos siempre”, señaló, cuando le preguntaron si su apuesta por los canteranos obedecía a ese deseo de buscar estímulos. “Independientemente de quién sea el que juegue”, dijo. “Lo que queremos es hacer un esfuerzo máximo en el campo cuando estamos ahí. No solo los canteranos. A veces las cosas te salen bien pero hemos tenido dificultades hasta que, poco a poco, hemos podido entrar al partido”.

“A Lucas se le ha visto comprometido”, insistió, como si al fútbol se le hubieran agotado otros términos que no hicieran referencia al sacrificio y la moralidad. “Ofensivamente sabemos lo que ofrece porque es rápido y puede hacer la diferencia. Pero Lucas ha trabajado muchísimo”.

"Con Lucas, Casemiro y Mayoral pretendía hacer el partido que hemos hecho aquí”, concluyó. “Sabía que lo darían todo. Cuando uno juega poco es difícil integrarse en el juego colectivo. Pero no se ha visto esa dificultad en ellos”.

Pasado mañana el Celta visita el Bernabéu. No hay respiro para este Madrid agobiado por el deber industrial.

 

Más información