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Raúl López anuncia su retirada

El base de Vic, uno de los júniors de oro, dejará la competición en junio tras 18 temporadas en la élite y a punto de cumplir 36 años

Raúl López, ante el Barça efe

La primera vez que Argentina se interpuso en el camino del oro para el baloncesto español no fue en las semifinales del Mundial de Japón en 2006 sino siete años antes, en Lisboa. En aquel 1999, liderando a los júniors de oroa golpe de talento, Raúl López derribó al equipo de Magnano y Kammerichs recorriendo el campo en seis segundos, forzando una falta personal y anotando los dos tiros libres que colocaron a España en la final en la que eclosionó la mejor generación de jugadores de su historia.

El genio de Vic, lastrado por dos gravísimas lesiones de rodilla, no vivió en primera persona la gloria de Saitama junto a sus compañeros de promoción, pero su clase le permitió conquistar un bronce y un oro en los europeos de 2001 y 2009 y una plata olímpica en Pekín 2008; jugar dos temporadas en la NBA con Utah Jazz, otras tantas en el Khimki ruso, y firmar más de 400 partidos en la ACB en el Joventut, Real Madrid, Girona y Bilbao Basket. A poco más de un mes de cumplir los 36 y con tamaño currículo como bagaje, Raúl López anunció ayer su retirada al final de la presente temporada. El tercer jugador español en debutar en la NBA tras Fernando Martín y Pau Gasol jubila su magia después de 18 años en la élite en los que batió plusmarcas y superó calvarios.

Campeón de Europa júnior en 1998 y campeón del mundo en 1999, debutó en la Liga ACB con el Joventut con 18 años recién cumplidos y con la selección absoluta un año más tarde. A los 20 se convirtió en el traspaso más caro del baloncesto profesional europeo después de que el Madrid pagara 300 millones de pesetas (1,8 millones de euros) al Joventut en busca del sucesor de Corbalán en la enciclopedia blanca.

El primer galáctico de la canasta del primer mandato de Florentino Pérez compartió la dirección de juego con Djordjevic en el Madrid de Scariolo, pero pronto vivió el infortunio. En verano de 2001 fue elegido por Utah Jazz en el puesto 24 del draft, en primera ronda y por delante de jugadores como Tony Parker, pero se quedó en la casa blanca para coger impulso. Sin embargo, en noviembre de ese año, en el pabellón Pisuerga ante el Fórum Valladolid, se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Tras seis meses de recuperación remató la temporada con el Madrid y decidió hacer las Américas para compartir vestuario con el legendario John Stockton. Antes de eso se repitió el tormento. En agosto de 2002, en un España-Rusia de preparación para el Mundial de Indianápolis, el base se rompió de nuevo la rodilla derecha y acabó perdiéndose la que iba a ser la temporada de su debut en la NBA. Tuvo que esperar al 29 de octubre de 2003 para que llegara el acontecimiento. Nadie sabrá jamás el vuelo que pudo haber tomado su carrera deportiva sin esos dos relámpagos fatales.

Dos cursos en la NBA

Su periplo estadounidense se redujo a dos temporadas en las que promedió 6,5 puntos y 3,8 asistencias en 18,9 minutos de media por partido. Durante su segundo curso, una nueva lesión, esta vez en la rodilla izquierda, le apartó del equipo a mitad de temporada y tan solo disputó 31 partidos.

Tampoco se rindió. Regresó a la ACB para liderar el millonario y efímeros proyecto del Akasvayu Girona y, en 2006, volvió a vestirse de blanco para llevar el timón del Madrid de Joan Plaza que se proclamó campeón de la Liga y la ULEB en 2007. El ciclón Messina, con una revolución de 13 fichajes, le obligó a buscar salida; primero, en el Khimki de Scariolo; y después, y definitivamente, en el Bilbao Basket de Gorka Arrinda, su representante de toda la vida. En Miribilla, junto a Mumbrú y Hervelle, volvió a convertirse en ídolo, vivió el éxito del subcampeonato de Liga ante el Barça en 2011, rozó la Final Four en 2012 y superó los impagos y la desaparición del club en 2014. Allí, de negro etiqueta, el genio escribirá el epílogo a su carrera.