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Fernando Alonso: “No creo que esta fórmula 1 guste a nadie”

El asturiano se despide de Barcelona sabiendo que está a más de dos segundos de Mercedes y Ferrari

Fernando Alonso, en el box de McLaren. EFE

Algunas incógnitas persistirán sin desvelarse hasta que los monoplazas de fórmula 1 inicien el Mundial el próximo día 20 en Melbourne. Pero muchas otras han visto ya la luz en estas dos semanas de entrenamientos en el circuito de Barcelona. Una de ellas, que Mercedes proseguirá el aplastante dominio del que dispuso ya la pasada temporada. A falta de una sola jornada para la conclusión de los test de pretemporada, nadie duda del tremendo potencial que poseen las flechas plateadas. La escudería alemana ni siquiera ha pedido neumáticos ultrablandos y, por tanto, no los estrenará estos días porque no lo necesita.

Circulando con los medios logran tiempos que les colocan muy cerca de la cabeza. Y con los blandos, Rosberg se quedó a tres décimas del tiempo logrado por Raikkonen hoy (1m 22,7s) sin carga de gasolina y con los ultrablandos en sus ruedas. Ferrari no puede dar más. Pero Mercedes puede ganar alrededor de un segundo y medio con el simple hecho de utilizar los neumáticos ultrablandos. Hasta ahora, han recorrido ya más de 5000 kilómetros –ninguno de los demás ha pasado de los 3.500- y han podido estudiar en profundidad el comportamiento de unas gomas que les concederán unas cuantas vueltas de calidad más que a las demás escuderías. Veremos si en la última jornada se plantean un simulacro de cronometrada. Aunque hay quien lo pone en duda porque podría dejar al descubierto su tremenda superioridad.

Otro aspecto que se ha desvelado es que McLaren sigue teniendo serios problemas para ser competitivo. Ahora, al menos es más fiable. Pero su monoplaza sigue ofreciendo un rendimiento tan pobre, que les sitúa a más de dos segundos de Mercedes y a dos de Ferrari. “Creo que hemos avanzado mucho”, señaló Fernando Alonso, tras realizar un tiempo de 1m 24,8s, a una décima del que logró el martes que fue el mejor de McLaren estas dos semanas. “Durante el invierno el equipo ha hecho un gran trabajo con cambio de diseño totales tanto en la aerodinámica como en la unidad de potencia. El resultado es que ahora el coche es fiable. En cuanto a prestaciones, es difícil decirlo. Estamos lejos de la cabeza. Pero pienso que hemos mejorado mucho en toda la parte trasera y que de ahí podemos recuperar en rendimiento. Por tanto, estamos mucho mejor que el año pasado”.

Que el McLaren-Honda no es un todavía un buen coche es algo que salta a la vista. Pero comparativamente con 2015, el salto ha sido notable. “Lo que nos ocurrió era muy frustrante. En la mayoría de carreras tomábamos la salida sabiendo que más pronto o más tarde íbamos a romper. Era imposible poder realizar tu trabajo. Creo que este año todo irá mejor. Durante el invierno ha trabajado a conciencia tanto a nivel físico como mental. Estoy preparado para dar lo mejor de mí mismo. No sé donde estamos con exactitud. Lo veremos en Australia cuando los coches corran todos en las mismas condiciones, con poca gasolina y los ultrablandos”.

Sin embargo, el optimismo de McLaren es muy limitado. En las múltiples vueltas que han dado estos días –Alonso realizó hoy 118-, el equipo ha podido comprobar que los demás han crecido incluso más que ellos. Es decir, que la escudería podría ocupar entre la séptima y la octava en la parrilla de salida. A la espera de lo que ocurra en Australia, parece claro que Mercedes, Ferrari, Force India, Williams, Red Bull y es probable que Toro Rosso estén por delante del equipo británico. La cuestión, pues, volverá a ser si McLaren será capaz de salvar las primeras purgas en las clasificaciones o si logrará remontar.

La situación no es boyante ni mucho menos. Pero no solo para McLaren. También la misma F-1 sufre las consecuencias del predominio excesivo de una sola escudería. Ocurrió el año pasado y es probable que vuelva a suceder esta temporada. Las audiencias se resienten y Alonso cree que los equipos están encorsetados por las normas y que con los cambios en la clasificación se generará todavía más confusión. “No creo que esta F-1 le gusta a nadie”, afirmó el asturiano. “Lo noto en las reuniones de pilotos, cuando hablamos de todo ello. Los comentarios van en este sentido. Y a los espectadores les cuesta cada vez más comprender lo que está ocurriendo. Hay demasiados factores que deben tener en cuenta: los neumáticos, la carga de gasolina, etc. Y todo ello se combina con que los coches son lentos y el espectáculo acaba siendo aburrido. Y encima cambian la clasificación con unas normas que incluso a nosotros nos cuesta comprender. Deberían dar más libertad a los equipos y hacer unos coches más veloces y ruidosos”.

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