El Leicester no deja de soñar

Un gol de Mahrez consolida al líder de la Premier, beneficiado por el empate entre Tottenham y Arsenal, sus perseguidores

Drinkwater se abraza con Ranieri. REUTERS

El Leicester solventa las diferentes emboscadas que le pone el campeonato y acaricia su primer título en lo que sería una de las mayores sorpresas del fútbol contemporáneo. Salió con éxito de la dura prueba de enfrentarse de manera consecutiva a Liverpool, Manchester City y Arsenal y tras el receso de la Copa ha dejado atrás con éxito una semana con tres partidos trampa ante Norwich, West Bromwich y Watford. La había iniciado con dos puntos sobre sus inmediatos perseguidores, Tottenham y Arsenal. Ahora los tiene a cinco y ocho, respectivamente, después de que ambos clubes del norte de Londres cayeran en la jornada anterior y ayer igualasen en el partido que les enfrentó en White Hart Lane. El cuarto en discordia, el Manchester City, está a diez puntos y con un partido pendiente por disputar en Newcastle.

El caso es que mientras unos y otros se despistan incluso en sus retos continentales, el Leicester tiene el foco orientado hacia la gloria. Su triunfo en Watford (0-1) le retrata en el esfuerzo y la determinación. El partido fue suyo, pero no se decantó hasta que Claudio Ranieri tomó decisiones en el descanso realizó dos cambios para abrir el campo con Schlupp y fortalecer la medular con King. El equipo salió como un vendaval. La clave era Mahrez, la aparición más espectacular en el fútbol británico en años. En el atasco sacó a relucir su talento, un zurdazo a la escuadra que puede valer media liga. Hacia el final del partido amagó con una lesión que hizo temblar no solo a su equipo sino a toda la legión de seguidores neutrales que sueñan con el modesto.

El valor del Leicester radicó en su ambición, también en su capacidad para desactivar al Watford, que apenas le inquietó. Fue un trabajo casi perfecto en un escenario que al líder le evoca un pasado doloroso. Hace menos de tres años cayó allí en una dolorosa coda en la semifinal del play-off de ascenso a la Premier. Bastantes de los jugadores que ahora opositan a ganar el campeonato disputaron aquel partido. Schmeichel, Morgan, King, Schlupp o Drinkwater estaban sobre el campo. En el sexto minuto del descuento, con la eliminatoria enfilada a la prórroga, fallaron un penalti y en la contra el Watford los fulminó con un gol en una de las acciones más increíbles que se recuerdan en las Islas.

Ahora la realidad del Leicester es muy diferente. Con nueve jornadas por delante afronta ahora dos partidos ante rivales en crisis, Newcastle y Crystal Palace para enfilar un calendario final que apenas se empina en las tres últimas estaciones del campeonato con dos salidas a Old Trafford y Stamford Bridge. El equipo de Ranieri está demostrando saber jugar bajo presión. Ayer saltó al campo tres horas después de saber que Tottenham y Arsenal habían empatado (2-2) en un derbi de bellos goles y ambiente enrarecido en la previa, que se saldó con incidentes en los alrededores de White Hart Lane y un par de detenidos. Salió bien parado el equipo de Arsene Wenger, que se adelantó en el marcador por mediación de Ramsey, pero que pasada la hora de juego estaba en desventaja y con un hombre menos por expulsión de Coquelin. Les rescató Alexis Sánchez. “Estoy decepcionado porque estábamos ganando contra diez hombres”, resumió Mauricio Pochettino. “Pero no podemos pararnos y hay que pensar en la Europa League”, apuntó.

El Manchester City mantiene el tipo a costa del desnortado Aston Villa (4-0) y una nueva exhibición del dúo Agüero-Silva. En apenas los veinte primeros minutos de la segunda parte resolvió el equipo de Pellegrini. Con todo, los perseguidores del Leicester deben mirar además hacia atrás porque el West Ham United llega desatado tras remontar dos goles en los últimos doce minutos del partido ante el Everton (2-3).