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Debut agridulce de Memo Ochoa en España después de dos años

El portero mexicano encaja tres goles tras sustituir al lesionado Kameni pero su equipo logra un empate en el último instante

Guillermo Ochoa, en primer término, ve la celebración del Deportivo EFE

Casi dos años ha tenido que esperar Guillermo Ochoa para debutar en la Liga española. Sentado partido tras partido, al guardameta de la selección mexicana le ha dado tiempo a cortarse su popular cabellera afro y ver como la melena le crecía otra vez. 583 días después de su fichaje por el Málaga, el Memo Ochoa saltó este sábado a Riazor en el minuto 36. Carlos Kamini, el muro que ha secado la carrera del mexicano tras una espléndida actuación en el Mundial de Brasil, se lesionaba en un mano a mano con Lucas Pérez. Llegaba por fin la alternativa de Ochoa. El Málaga ganaba por un tanto al Deportivo La Coruña. A los séis minutos, sin haber apenas calentado, recibía el primer gol. Encajó dos más en un partido desbocado que terminó en tablas. 

Su participación fue más bien discreta, lo que puede sonar lógico tras haber estado 66 partidos consecutivos en el banquillo, pero es justo decir que no tuvo ninguna responsabilidad directa en los tres goles que encajó el equipo. Aunque es la cuarta mejor defensa de todo el campeonato, la zaga del Málaga tuvo un mal día y permitió que los delanteros gallegos fusilaran a Ochoa en dos ocasiones más, en un juego de ida y vuelta que finalizó 3-3. El equipo gallego no gana desde hace dos meses en el torneo local.

Ochoa (Guadalajara, 1985) había jugado su último partido liguero en Francia, en mayo de 2014 con el Ajaccio. Aquel día, el nacido en Guadalajara, Jalisco, también recibió tres goles en la derrota del club de Córcega frente al Saint-Étienne. El club isleño descendió a la segunda división francesa al quedar en último lugar en aquella temporada.

Su llegada al equipo andaluz se dio en el verano de 2014, con la intención de sustituir al meta argentino Willy Caballero, que había fichado por el Manchester City. Las expectativas eran altas, pero su adaptación no fue la esperada. Kameni le ganó el pulso para ser el titular de la temporada en la liga, condenando a Ochoa al banquillo y a esporádicas apariciones en la Copa del Rey.