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Muere el periodista Gaspar Rosety

El periodista ha fallecido este domingo a los 57 años

Gaspar Rosety

Gaspar Rosety nació en Madrid, en 1958, pero siempre se sintió asturiano, de Gijón. Allí creció, empezó a ejercer de periodista y allí pensaba envejecer: “Pasear, leer, escribir y ver el mar, eso haré”, decía. Ayer, de madrugada, murió en Madrid a los 57 años. Le lloran amigos, su viuda Adela, tres hijas, la radio, que definió como “ritmo, talento y sabiduría” y el periodismo, “la ciencia de buscar la verdad y saber contarla”. Quería ser abogado hasta el día que murió su padre entrevistando al jugador Tati Valdés; heredó la grabadora y empezó a ejercer siguiendo las lecciones de su hermano Manuel, su reconocido maestro.

Licenciado en Periodismo por la Universidad Europea de Madrid, Gaspar rezumaba pasión por su profesión y así ejerció, con magnífica voz y singular talento, desde sus primeros pasos en Radio Gijón en 1974, donde aprendió el oficio “haciendo de todo, no sólo deportes”. Vivió los años de aprendizaje en la SER de Asturias con el que fue su inseparable Pepe Domingo Castaño, y en la redacción del Noroeste, bajo la dirección de Alfonso Calviño, hasta que el servicio militar le lleva a Madrid y entra en los medios de la capital: La SER y Radio Intercontinental, con Héctor del Mar, primero, hasta que en 1982, José María García le ficha para Antena 3 Radio. Su voz se convierte en inseparable del futbol español, ya sea por la noche, los fines de semana o en partidos de la Selección Española, en Mundiales, Eurocopas y Copas de Europa.

Master oficial en derecho deportivo por la Universidad de Lleida, Graduado en Gestión por FIFA-CIES, especialista universitario de directores deportivos por la RFEF y la Universidad Camilo José Cela, y Master internacional en Gestión y Derecho del Deporte en ISDE, poco a poco su carrera se aleja de las redacciones y se acerca a la gestión deportiva. En 2006, se incorporó al Real Madrid, inicialmente como Director de Medios del club y después como Director de Relaciones Institucionales y Adjunto a la Presidencia. Al finalizar la temporada 2008/09 abandonó el Real Madrid para como Director de Medios de la Real Federación Española de Fútbol. En la que siempre consideró “mi segunda casa”, impulsó la creación de la página Web oficial, relanzó el proyecto de Radio Federación y puso en marcha una WebTV. Posteriormente pasó a ejercer de asesor de Ángel María Villar. Pero no dejó de colaborar con prensa escrita ni abandonó su vocación legal, como demuestra el hecho de que ejerciera como presidente de la Asociación de Derecho Deportivo de Madrid desde enero de 2014

Aunque narró los goles del mejor Sporting, antes que los de la Quinta del Buitre, los del Dream Team de Cruyff o los de Mijatovic, Raúl o Zidane para las Champions del Madrid a Rosety ninguno le hizo más feliz ni llegó a emocionarle como el de Iniesta, ya en la semiclandestinidad de la radio de la RFEF, la noche del 11 de julio de 2010: “¡Viva España y viva Dios!”, bramó. A su lado, claro, Julio Menayo, su inseparable técnico de sonido desde que coincidieron en Antena-3 Radio en 1982, el amigo que como tantos otros le despedirá hoy en la Almudena, a las 12.30 h.

Tipo culto, lector empedernido, de los que regalan los libros al terminarlos, divertido en las sobremesas, muy católico pero nada evangelizante, observador e intuitivo, Rosety vivió entregado al cuidado de sus amigos, ignorando a los enemigos, que de tenerlos, llegaron a consecuencia de su honradez profesional. Era muy crítico con el ejercicio del periodismo actual —“no me gusta nada, falta trabajo y sobran mediocres y cobardes... meterse con el poder siempre es incómodo” se le escuchó decir—, la última frase de su último artículo, publicado en La voz de Galicia el pasado miércoles, terminaba así: “Los niños de hoy quieren ser Messi”. Puede que él no lo supiera o no quisiera enterarse, por modesto, pero hubo un tiempo que muchos niños, escuchando la radio, quisieron ser Gaspar Rosety.