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Ramos: “Vender a Cristiano sería una locura”

El defensa del Real Madrid defiende al goleador portugués, vital para lograr el pase a cuartos

“A quien crea que hay que vender a Cristiano le diría que se lo piense mejor”, dijo Sergio Ramos al salir del vestuario. “Comprendo la importancia de la afición y respeto la opinión del público pero en los momentos difíciles el equipo también necesita su apoyo. A mí la idea de vender a Cristiano me parece una locura”.

Ramos, como muchos de los componentes de la plantilla del Madrid, sienten que en la hinchada propia subyace un magma de histeria autodestructiva. Sospechan que se enfrentan a un público incapaz de experimentar verdadero afecto. Gente que repentinamente puede decretar la inutilidad de ídolos como Casillas, el capitán español que alzó la Copa del Mundo, o como Cristiano, máximo goleador histórico del club, autor de 40 goles esta temporada, 13 de ellos en los ocho encuentros disputados en Champions, y protagonista principal del pasaporte para cuartos de final con dos golazos a la Roma.

El 1-0 que aseguró la clasificación a un toque, bajo la implacable marca de Manolas, no fue suficiente heroísmo para este público que ya da señales de aburrimiento con Cristiano, a quien pita como si se mereciera el desprecio por el solo hecho de haber mostrado algún defecto personal. Como si sumergidas como están en mundos cada vez más virtuales de Play Station, las nuevas generaciones madridistas fuesen incapaces de distinguir la realidad voluble de los seres vivos del carácter superficial y previsible de las imágenes programadas para estremecerse con los botones de la consola. Muchos abonados se comportan como si ignorasen que el precio de la entrada no cubre un seguro de decepción por contacto con el entorno biológico ni ampara ante la perplejidad que causa el azar.

Zidane se ríe

Zinedine Zidane, que además de ir a la escuela pública en Marsella y estar bien educado nunca perdió el tiempo con la electrónica, acabó el partido muerto de risa. En contraste con la atmósfera de indignación que envuelve al Bernabéu, al entrenador del Madrid le provoca hilaridad casi todo. Después de una década experimentando los rigores de la vida doméstica en el puesto de paterfamilias, el francés parece liberado y ve en cualquier incidente, por prosaico que sea, motivo de felicidad. Los problemas tácticos, verbigracia, más que un impedimento, son para Zidane una ocasión de entretenimiento y dicha.

“¡Lo vi bien!”, exclamó, cuando le preguntaron por la alineación de Cristiano en la posición de nueve, puesto en el que el jugador portugués ha dicho que no acaba de encontrarse tan a gusto. Zidane puso a Cristiano en punta y la cosa, mal que bien, funcionó cuando hizo el 1-0 acudiendo al primer palo y empalmando el centro de Lucas Vázquez.

“Al inicio Cristiano estaba en el medio pero la idea es cambiar”, comentó el técnico. “Porque él puede partir de cualquier posición, como James y Bale. Empezamos con Bale a la izquierda y James a la derecha pero luego siempre había movimiento. Y yo lo que quiero es eso, cambiar de posición, que cada uno pueda jugar en los tres carriles de arriba. Pero lo más importante es mantener el orden en defensa. Cuando defendemos Cristiano tenía que meterse al medio y James y Bale tenían que cerrar las bandas. En este sentido creo que todos hicimos un buen partido”.

Zidane compensó hábilmente el disgusto que le provoca a Cristiano jugar de nueve eximiéndole de cargas defensivas. Solo le pidió que molestase a los centrales un poco, mientras que a James y Bale los hacía correr detrás de Florenzi y Digne por la banda. Bale cumplió con tanto celo la misión que llegó a correr 70 metros para cubrir a Marcelo en un desborde de Salah. Pocas veces se vio al galés más sacrificado.

“Estoy contento del trabajo de Gareth en la izquierda”, dijo Zidane. “Pero él también se encuentra cómodo en la derecha. Contra la Roma el planteamiento era que jugara por la izquierda y en los primeros 20 minutos ha metido tres o cuatro centros con mucho peligro. Nuestro punto de partida es ese pero contemplando que una vez que el rival te toma la marca, y esto siempre sucede pasados unos 15 minutos, conviene cambiar para ser impredecible”.

El entrenador se mostró satisfecho y hasta pasota a pesar de los sustos que le dio la Roma al público en un par de jugadas. “Veo al equipo seguro; pero como siempre digo, en 90 minutos cualquiera te puede crear ocasiones, y en la primera parte la Roma ha tenido ocasiones para hacernos un gol”, comentó, tal que si entre la perogrullada y la verdad más profunda no hubiese una diferencia sustancial. “Es lo normal cuando arriesgas”, prosiguió, “como nosotros, y es lo normal en la Champions cuando juegas contra rivales difíciles que compiten bien como la Roma esta noche”.

Zidane habló y se marchó, ligero, ensimismado y sonriente como si con el pase a cuartos hubiera cumplido con el objetivo primordial de su contratación. Seguro como esos héroes antiguos que no darían una gallina por el Pro Evolution Soccer.

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