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La caja del Barcelona, cerrada hasta julio

El club quiere asegurarse la continuidad de Neymar y Busquets sin poder anunciarla

Iniesta le pone el brazalete a Busquets.

El equipo sostiene descaradamente al club en el Barça y a la directiva que preside Josep Maria Bartomeu no le resulta nada fácil mantener el plantel de Luis Enrique. La entidad azulgrana ya tuvo que renunciar a la incorporación en enero de Nolito y no anunciará ninguna renovación ni fichaje hasta el 1 de julio. El actual consejo está limitado por el artículo 67 de sus propios estatutos, que le obliga a que la deuda no supere 2,75 veces el Ebitda (resultado antes de impuestos, intereses y amortizaciones).

Polémica final por el nuevo Camp Nou

La queja. “Si todo el proceso se llevó a cabo de forma impecable y profesional, la última fase no pareció muy seria. Hemos perdido el tiempo”. Así se expresó en Catalunya Ràdio, Josep Mas, del despacho Populous+Mias+RCR Arquitectes, uno de los proyectos perdedores en la adjudicación de la reforma del nuevo Camp Nou.

El ganador. El diario La Vanguardia> anunció, pasadas las 19.00 horas, que el ganador era el estudio del japonés Nikken Sekkei, cuando los finalistas exponían todavía sus proyectos y el jurado no había deliberado, circunstancia que ha desatado la polémica.

La respuesta. El Colegio de Arquitectos y el Barça negaron cualquier irregularidad.

Esa relación sirve para controlar precisamente el nivel de endeudamiento del club, que era de 430 millones de euros cuando la junta de Sandro Rosell asumió el cargo en 2010. Se rebajó después a 287 y ahora se sitúa en 328. Esta deuda supone 3,2 veces el Ebitda, superando el límite establecido en los estatutos. Si esta desviación no se corrige en dos años obligaría a dimitir a la directiva que preside Bartomeu.

El control del gasto y especialmente de la masa salarial obligan a cerrar la temporada 2015-2016 sin ninguna novedad deportiva, ni siquiera la renovación de Neymar y Busquets. Las negociaciones con el brasileño, cuyo vínculo expira en 2018, están ultimadas desde que el club garantizó al padre del futbolista que el contrato cumpliría escrupulosamente todas les exigencias legales y fiscales y sus ingresos solo serían inferiores a los de Messi.

La renovación de Neymar no se firmará ni anunciará hasta acabar la temporada, el 30 de junio, de manera que al club no le queda más remedio que “aguantar” —así se indica desde el consejo— cuando se especula con ofertas de clubes como el Manchester United. La entidad no contempla que el proceso judicial abierto por el fichaje del delantero afecte a su continuidad en el Barcelona.

Mediación de Xavi

También Busquets solicita una declaración inequívoca de que se mejorará su contrato que acaba en 2019. Tiene la promesa de Bartomeu desde que Xavi, en calidad de capitán, mediara la pasada temporada al regreso de un partido disputado en Madrid. El presidente aseguró al mediocentro que su ficha sería similar a la de Iniesta y Suárez, en el tercer nivel, después del de Neymar y Messi.

Algunos incumplimientos anteriores disgustaron a Busquets, que cuenta con ofertas mejores de clubes como el Paris Saint-Germain. Al jugador no le alcanza ya con las palabras sino que aspira, al igual que Neymar, a un compromiso formal, por más que el club no pueda oficializar ningún acuerdo que sea imputado al curso 2015-2016. Así se explica la declaración de Busquets en que instaba a mover ficha a Bartomeu.

Y quedan por cumplimentar también las peticiones del entrenador, que ya renunció a Nolito cuando entendía que el equipo necesitaba incorporar a un futbolista por la lesión de Rafinha y el traspaso de Pedro. Luis Enrique quiere fichar a un central y un delantero y reincorporar a Denis Suárez. Las altas dependerán también de las bajas, que pueden ser varias, de entre Adriano, Bartra, Douglas, Vermaelen y Sandro.

No se descarta vender, por otra parte, algún futbolista, en función de unos ingresos que están pendientes de acuerdos como el del patrocinador: Rakuten compite de nuevo con Qatar. Al club le cuesta cerrar un contrato, condicionado como está por el cambio total del cuadro de ejecutivos, ahora bajo el mando del director general Ignacio Mestre. La nueva estructura no está cohesionada, necesita ganar tiempo, cuando las necesidades del equipo obligan a tomar decisiones consecuentes con su condición de número 1 en boca del propio Barça.