Selecciona Edición
Iniciar sesión

Kroos, el dilema de Ancelotti, Benítez y Zidane

El alemán, que se ha quedado fuera de la convocatoria para enfrentar a el Las Palmas, sigue sin encontrar su sitio en un Madrid con problemas de equilibrio en el mediocampo

Toni Kroos lucha por un balón ante Lerma, del Levante. EFE

El 13 de mayo de 2015, Álvaro Morata le ganó la espalda a Kroos antes de meter el 1-1 que dejó al Madrid fuera de la Champions. El 27 de febrero de 2016, Antoine Griezmann le ganó la espalda a Kroos antes de meter el 0-1 que descabalgó al Madrid de la Liga.

El Madrid tiene un viejo problema en su centro del campo. Toni Kroos, mediapunta fichado en 2014 por iniciativa del presidente Florentino Pérez para solucionar ese problema, no ha sido, hasta el momento, el remedio. No lo ha sido para Ancelotti, ni Benítez, ni Zidane, que desde el 27 de febrero busca alternativas que refuercen defensivamente el eje del equipo. Variantes que rozan el descarte porque contra el Celta el alemán se cayó de la lista y este sábado, antes de viajar a Las Palmas (20.30, Movistar+ Partidazo) también.

Zidane situó a Casemiro por delante de los centrales y desplazó a Kroos hacia arriba contra el Levante y la Roma. El efecto fue contradictorio. El Madrid se cerró mejor pero perdió control del balón en la medida en que Kroos, obligado a esfuerzos de ida y vuelta, se desconectó del juego.

Carlo Ancelotti advirtió en el verano de 2014 que el Madrid necesitaba un centrocampista de gran resistencia atlética para auxiliar a Alonso y Di María en la tarea de cubrir un mediocampo cada vez más ancho y largo. Luego señaló que Toni Kroos no respondía a ese perfil y que solo podría disimular sus limitaciones físicas actuando por delante de los centrales como primer pasador. El entrenador italiano fue destituido pero Rafa Benítez, su sucesor, tuvo una opinión parecida. “Ancelotti tenía razón”, dijo Benítez en su penúltima conferencia de prensa, después de haberse pasado meses aconsejando al club el fichaje de un mediocentro del perfil de Casemiro, pero técnicamente mejor.

Darida y Kanté

La insistencia de Benítez no fue completamente ignorada. En octubre pasado, siguiendo las indicaciones del entrenador, el Madrid encargó a la secretaría técnica que coordinara una serie de informes para diagnosticar con precisión los problemas tácticos a los que hacía referencia Benítez. La secretaría pidió a diversos analistas que trabajan para el club repartidos por América y Europa que emitieran su opinión por escrito. El resultado sorprendió a los dirigentes: todos pensaban como Ancelotti.

Los analistas señalaron que si el Madrid pretendía jugar con tres atacantes tan verticales como Benzema, Bale y Cristiano, su centro del campo se agrandaría cada vez más por dos motivos. Primero, porque Benzema, Bale y Cristiano ayudarían cada vez menos a sus compañeros en la elaboración y en la defensa; segundo, porque los centrales daban señales de envejecimiento (Pepe), desgaste (Ramos) o confusión (Varane), y ya no eran capaces de tirar la línea tan arriba. Los expertos indicaron que para compensarlo lo mejor sería contratar centrocampistas con un perfil atlético muy definido: gente capaz de recorrer entre 11 y 13 kilómetros por partido sin superar el umbral del agotamiento. Fuentes de Valdebebas recuerdan que Modric, James, Isco y Kroos pueden correr más de 11 kilómetros por partido, como cualquier profesional. Lo que no pueden es hacerlo sin perder la lucidez.

En diciembre los expertos remitieron una lista de jugadores que encajaban en el perfil recomendado. Un directivo madridista revela que entre ellos estaban N’Golo Kanté, del Leicester, y Vladimir Darida, del Hertha. La misma fuente dice que esta lista desagradó a la cúpula del club porque, en su opinión, no incluía ni un futbolista de verdadera clase.

Dos meses después de la destitución de su predecesor, Zidane echa mano de Casemiro. Igual que Benítez, el francés obra un intento por equilibrar al equipo y encontrar un lugar en el que Kroos pueda desempeñarse como mediapunta, su puesto natural. Contra el Levante y la Roma el alemán jugó como volante interior descolgado pero, tal y como previno Ancelotti, ahí se vio obligado acompañar las jugadas en ataque y a regresar en defensa, y esto redundó en un mayor derroche de energía. Kroos acabó el partido contra el Levante tendido de espaldas en el círculo central y se marchó a la ducha cojo y medio acalambrado.

“De momento está jugando Casemiro y lo está haciendo bien”, dijo el técnico antes del último entrenamiento. Luego se supo que Kroos no se subió ni al avión que llevó a la expedición a Canarias.

“Hay dos fases”, observó Zidane hace una semana. “Cuando tienes el balón y cuando no lo tienes. Y ahí lo que yo quiero transmitir es que tenemos que hablar, tenemos que estar juntos y fuertes cuando no tenemos el balón. Esto es lo más importante. Luego, con el balón no estoy preocupado”.

A Zidane le preocupa el sufrimiento que experimenta Toni Kroos cuando el equipo pierde la pelota. Para evitarle el mal trago, este sábado le dejó en tierra.

El método revolucionario del 'laissez faire'

Los revolucionarios franceses del siglo XVIII sintetizaban su doctrina en una expresión: laissez faire. Dejar hacer es, en el terreno metodológico balompédico, lo que hace Zinedine Zidane. Porque, según cuenta un jugador, cuando el técnico del Madrid trabaja sobre el terreno nunca corrige los errores individuales que cometen los profesionales. Ni los fallos técnicos ni los errores conceptuales. Advierten que Toni Kroos, que no tiene experiencia como mediocentro, es un ejemplo. Ancelotti recordaba varias veces por semana al alemán cómo tenía que situarse para defender mejor. Benítez le insistía en que cuidara su espalda hasta el hartazgo. Zidane, en cambio, no le dijo nada. Se limitó a dejarlo fuera de dos convocatorias.