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El arte de atacar contra la virtud de defender

El Barça y el Atlético dirimirán la eliminatoria estrella de los cuartos de la Champions

Suárez, Messi y Neymar esperan por el Atlético. JOSEP LAGO (AFP) | VÍDEO: ATLAS

Hay debates que perduran por los siglos de los siglos, ninguno como el de qué es mejor: una buena defensa o un gran ataque. Hay pocos equipos más representativos que el Atlético de Madrid y el Barcelona para dirimir la cuestión, y más si el escenario es tan trascendente como una eliminatoria de cuartos de final de la Liga de Campeones. Ataca muy bien el Barça, que cuenta 84 goles a favor en 29 partidos de Liga (22 en contra) y 20 a favor (cinco en contra) en ocho encuentros de la Champions. Y se defiende estupendamente el Atlético, que solo ha encajado 12 tantos en la competición doméstica (45 a favor) y 3 en el torneo continental (11 a favor).

No solo son dos equipos opuestos colectivamente sino también desde el plano individual, porque Simeone es un técnico de autor, intervencionista por naturaleza, mientras que a Luis Enrique le distingue su capacidad para evolucionar el estilo del Barça y poner en órbita a un tridente que ya suma 106 goles: Messi (37), Luis Suárez (43) y Neymar (26). Y, puestos a individualizar, ningún dato más relevante que el de los 25 goles que Messi le ha marcado en 27 partidos al Atlético.

Los cruces de este siglo entre españoles

2014-2015: Cuartos de final; Atlético 0-0 Real Madrid, Real Madrid 1-0 Atlético de Madrid.

2013-2014: Cuartos de final; Barcelona 1-1 Atlético, Atlético de Madrid 1-0 Barcelona.

2013-2014: Final; Real Madrid 4-1 Atlético (en la prórroga).

2010-2011: Semifinal; Real Madrid 0-2 Barcelona, Barcelona 1-1 Real Madrid.

2001-2002: Semifinal; Barcelona 0-2 Real Madrid, Real Madrid 1-1 Barcelona.

1999-2000: Semifinal; Valencia 4-1 Barcelona, Barcelona 2-1 Valencia.

1999-2000: Final; Real Madrid 3-0 Valencia.

Al Barça del tridente, o si se quiere de Messi, el mismo que entrena Luis Enrique, le motivan los mayores desafíos después de sumar 38 partidos sin perder, ninguno como el de repetir el triplete de la temporada pasada o revalidar el título de la Champions, la antigua Copa de Europa —el último en lograrlo fue el Milan en 1989 y 1990. Así consta en el vestuario después de alcanzar la final de la Copa. Aunque no podían elegir el rival a la carta, no temen a ninguno en especial, tampoco al Atlético, por más que tampoco era el más deseado en el Camp Nou. Hay recelo y respeto en el Barça respecto al máximo rival en la Liga: ocho puntos les separan a falta de nueve jornadas.

También se sabe que al Atlético le mueven los retos más trascendentes, y uno es el de enfrentar al Barça. Más apetecible es jugar contra los azulgrana que pleitear con un rival menor, como fue el PSV Eindhoven, abatido por penaltis en el Calderón. No es casualidad que el técnico argentino haya subrayado: “¡Qué mejor que enfrentar al mejor equipo del mundo!; me despierta mucha ilusión, por más que sea otro equipo diferente al del 2014 cuando no tenía a Luis Suárez ni tanto banquillo ni atendía a las jugadas de estrategia”. Simeone ha perdido los seis partidos que ha disputado con Luis Enrique de la misma manera que se mantuvo invicto en los distintos duelos que sostuvo con Martino. El Atlético ganó entonces la Liga en el Camp Nou y eliminó al Barça de la Champions.

No hay más precedente continental entre ambos equipos que el de 2014 cuando los rojiblancos empataron en el Camp Nou (1-1) y ganaron en el Calderón (1-0) en lo cuartos para perder después la final ante el Madrid en Lisboa con la misma crueldad que se les escapó el título en Heysel contra el Bayern en 1974. Las tornas han cambiado y ahora son los azulgrana los que mandan, vencedores en los dos últimos partidos de Liga por el mismo resultado de 2-1.

La historia asegura, por otra parte, que se impone atender la nómina de jugadores disponibles, ahora que el Atlético todavía tiene la baja por lesión de Tiago y Godin, que se intentará recuperar para el duelo del Camp Nou, el 5 de abril —la vuelta se celebrará el 13 en el Calderón—.

Un término medio

“La eliminatoria está al 50%”, afirmó Clemente Villaverde, delegado del Atlético en el sorteo de Nyon. “Si hay una cosa difícil en el fútbol es meterle un gol al Atlético”, respondió el delegado azulgrana Javier Bordas. Había en la directiva azulgrana quien prefería enfrentar ahora, a doble partido, al Madrid, de nuevo favorecido en el bombo, ayer por la mano del exazulgrana Gianluca Zambrotta, después de quedar emparejado con el Wolfsburgo. La mayoría no quería ver por contra al Bayern Múnich de Guardiola. El Atlético del Niño Torres, siempre punzante en los duelos ante el Barça, quedaba en mitad de camino por su capacidad defensiva y por su condición de superviviente ante el PSV. No hay mejor adversario, en cualquier caso, para demostrar que su ofensiva es incontenible incluso para una de las mejores zagas de Europa.

El arte de atacar contra la virtud de defender, un duelo de altura, como la vida misma, preside los cuartos de final de una Champions cuyo título se disputará el 28 de mayo en Milán.

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