Yo he tenido dos grandes vicios en mi vida

Lluís Bassat rememora la famosa campaña antitabaco de la Generalitat protagonizada por Johan Cruyff

Cruyff, en la campaña antitabaco en 1991.

Fumar y jugar al fútbol. El fútbol me lo ha dado todo en la vida. Fumar casi me la quita. Cuando escribí este texto, hace muchos años, para aquella campaña antitabaco de la Generalitat, no pensé que podía ser premonitorio, al contrario. Johan había dejado el tabaco y se preparaba para una nueva etapa en su vida llena de salud de felicidad y de deporte. Hicimos una gran amistad, me invitó a formar parte de su fundación y conseguí cosas que nunca me había atrevido a pedir ni para mí mismo. Valía la pena ayudar a tantos niños como la fundación ayudó durante todos esos años.

Johan Cruyff y Jaume Roures me animaron a que me presentara a las elecciones para la presidencia del Barça, a lo que les repliqué que no podría hacerlo hasta cumplir los sesenta años. Cuando cumplí cincuenta y ocho recibí una felicitación suya que me decía: ya faltan sólo dos años. Después cuando finalmente me presenté a las elecciones el año 2000, recibí todo su apoyo y su amistad. No lo he olvidado y no lo olvidaré.

Todo el mundo sabe que Johan fue uno de los mejores de todos los tiempos. Lo que tal vez la gente no sabe es que tuvo, además, una inteligencia natural fuera de serie

Todo el mundo sabe que Johan Cruyff fue un extraordinario jugador de fútbol, uno de los mejores de todos los tiempos, para algunos, el mejor y también un extraordinario entrenador. Lo que tal vez la gente no sabe es que tuvo, además, una inteligencia natural fuera de serie. Me lo demostró una y mil veces, especialmente un día que se celebró en Barcelona el Consejo de administración mundial de nuestra agencia de publicidad Ogilvy & Mather. Le pedí que nos hablara a los miembros del Consejo y lo hizo. Durante una hora desgranó en inglés y sin un solo papel delante, lo que había aprendido en el fútbol y cómo esas lecciones podían aplicarse a la dirección de una gran empresa multinacional. Todavía hoy la gente que tuvo la suerte de estar en esa presentación, recuerda lo que Johan dijo y cómo lo dijo.

Cuando supe que se le había detectado un cáncer, me preocupé, pero no perdí el optimismo. Johann lo superaría como había superado tantas cosas. Pero muy lamentablemente no ha sido así. Nos han ganado en el último minuto. Johan se merecía una prórroga. Le quedaban muchas cosas por hacer y por enseñar, pero no ha sido posible. Ha muerto joven, como los mitos que nunca se hacen viejos. Lo recordaremos así, en su plenitud, con esa sonrisa pícara que le salía del alma.

Me sumo con todo el cariño a los miles de pésames que recibirá su mujer Danny, sus hijos Jordi, Chantal y Susila y el resto de la familia. Te has ido, querido Johan, pero tu vida se ha quedado con nosotros. Para siempre.