Olympiacos zarandea a un Real Madrid irreconocible

Los de Laso, blandos y atropellados, sucumben en Atenas y están obligados a ganar los dos últimos partidos para alcanzar los cuartos

Olympiacos Piraeus vs Real Madrid Llull, ante Spanoulis EFE

El Palacio de la Paz y la Amistad de Atenas nunca fue territorio de confraternización para el Madrid. No vencen los blancos en casa de Olympiacos desde 2005 y tampoco lo hicieron en esta ocasión de extrema necesidad. En una final anticipada para ambos contendientes se impusieron los griegos por garra, determinación y acierto ante una de las peores versiones del equipo de Laso, obligado ahora a ganar sus dos últimos partidos del top 16 (Baskonia y Khimki) para estirar su defensa del título. El impulso de Rivers y Llull no bastó para contener a la tropa de Spanoulis, Printezis y Mantzaris, ni siquiera para defender la renta de 12 puntos obtenida en la primera vuelta.

Olympiacos, 99-R. Madrid, 84

Olympiacos: Mantzaris (19), Spanoulis (18), Milutinov (4), Papanikolaou (8) y Printezis (17) -cinco inicial-; Hunter (5), Hackett (5), Strawberry (5), Papapetrou (7), Johnson-Odom (3) y Warrick (8).

Real Madrid: Llull (17), Carroll (11), Maciulis (6), Ayón (7) y Reyes (6) -cinco inicial-; Sergio Rodríguez (11), Rudy Fernández (-), Taylor (-), Nocioni (9), Rivers (17) y Lima (-).

Parciales: 23-17, 30-16, 20-21 y 26-30.

Árbitros: Rocha (POR), Pukl (SLO) y Vojinovic (SRB). Sin eliminados.

Pabellón de la Paz y la Amistad: 11.640 espectadores.

De nuevo lastrados por un deficiente comienzo, los de Laso se vieron abocados a remar contracorriente en busca de la hazaña. Un dos de ocho en tiros de campo y la concesión de cuatro rebotes bajo su aro colocaron al Madrid 10 puntos abajo en un santiamén (14-4, m. 4). Para entonces, la puntería de Mantzaris en el perímetro y el martillo de Milutinov en la pintura se habían convertido en un tormento para el campeón, incapaz de atacar con fluidez y de defender con firmeza. Apenas Carroll capeaba el temporal con un puñado de puntos insuficientes para achicar la crecida griega. Donde no llegaba el plan colectivo para marcar el ritmo aparecían episódicos arrebatos individuales que permitían a los blancos reengancharse al partido. El decidido desembarco de Llull y las primeras carreras del Madrid cimentaron un parcial de 5-13 que ajustó el marcador hasta el 19-17. Puro espejismo. Los de Laso eran a la vez anarquía y espesura, ansiedad y descontrol. Ni una defensa tensa, ni un tiro fácil, ni un ataque limpio.

Todos los jugadores de Sfairopoulos que se animaban a encarar el aro madridista encontraban premio. Unas veces Papapetrou, algunas Spanoulis, otras Warrick y así sucesivamente hasta disparar a Olympiacos a los 15 de ventaja: 34-19 en el minuto 14; 38-23 en el 16. El Madrid era un disparate desde el 6,75 (2 de 13 en triples en ese tramo) y coleccionaba pérdidas de balón a un ritmo preocupante primero e insostenible después (7 al descanso).

Laso: "Olympiacos jugó un partido más duro"

"Olympiacos jugó un partido más duro que el nuestro y creo que la diferencia en el partido vino en la primera parte, donde jugaron fácil, tuvieron tiros sencillos, buenos porcentajes y consiguieron romper el encuentro", explicó Laso en la rueda de prensa posterior al partido.

El técnico señaló la mala puesta en escena como clave ante un equipo griego que no perdonó, con más urgencia que los blancos. Ahora sin embargo, con el 'basket average' favorable, los de Atenas tienen ventaja para lograr un billete a cuartos que el Madrid tendrá que buscar en las dos jornadas finales, en medio de una apretada lucha en el Grupo F.

"En la segunda parte lo hicimos mejor pero no fue suficiente. Este partido está acabado y ahora nos quedan dos finales. Después de la desilusión de hoy toca pensar en el siguiente enfrentamiento lo antes posible", finalizó ante los duelos contra Baskonia y Khimki.

La derrota ante Olympiacos (99-84) hace que los blancos ya no dependan de sí mismos para clasificarse. Aunque ganen los dos partidos que les quedan y alcancen las ocho victorias, un triple empate con Olympiacos y Barcelona les perjudica. La igualdad del grupo da pie incluso a un quíntuple empate en cabeza entre CSKA, Baskonia, Olympiacos, Barcelona y Madrid (8 triunfos cada uno) o a uno con 7 victorias entre Khimki, Olympiacos, Barcelona, Bamberg y Madrid. Como le ganó los dos partidos al equipo alemán, le convienen empates con el Bamberg y evitando al Barcelona.

Con Reyes lastrado por un golpetazo en la espalda en los primeros minutos, Nocioni y Lima desenfocados, Rudy aún en fase de rodaje, Taylor, Thompkins y Ndour fuera de la rueda y Hernangómez en Madrid, la búsqueda de soluciones de Laso pasó por la configuración de quintetos tan atípicos como uno con Sergio Rodríguez, Llull, Rivers, Maciulis y Ayón que retrató la desubicación madridista. Se aprovechó el Olympiacos que con oficio y voracidad exploró en las dudas de su rival hasta la frontera del zarandeo. No se lo iba a perder Spanoulis que, coincidiendo con el bocinazo que daba paso al intermedio, dribló con la mirada a Lima y clavó el triple que colocaba a su equipo con 20 puntos de ventaja (53-33, m. 20).

El Barcelona barrió a los blancos la pasada jornada en el Palau (25-4 en el primer cuarto, 31-6 después, y 39-16 más tarde) con una salida intrépida. Y esa desventaja fue finalmente un lastre decisivo tras una reacción sobresaliente. “La remontada es posible, pero para ganar aquí hay que ser más duros”, explicaba Laso, entre la esperanza y el reproche, a la vuelta de la caseta. Pero dos técnicas y una falta antideportiva contra el Madrid al comienzo del tercer cuarto demostraron que la línea editorial del arbitraje era más propicia para la fiereza griega y colocaron al campeón ante una misión imposible (68-43, m. 27). El próximo viernes en el Buesa Arena de Vitoria ante el Baskonia y el jueves siguiente ante el Khimki en el Bardclaycard Center de Madrid, el campeón se juega su defensa del título. Solo le vale la victoria para alargar su reinado en el playoff de cuartos.

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