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Jennifer Pareja: “Fracasa quien renuncia a pelear por sus sueños”

La capitana del equipo español analiza la evolución de la selección femenina de waterpolo, que estará en los Juegos de Río

Jennifer Pareja, en el CAR de Sant Cugat

Dejó la natación porque se aburría; no le bastaba ser la mejor, buscaba amigos. No necesitó salir de la piscina, descubrió el waterpolo y encontró amigas en la pileta, con una pelota en la mano. Ahí emergió su talento. Hoy a los 32 años, la de Olot sigue capitaneando a la selección española, que ha obtenido un billete a Río tras batir a Holanda 10-7, como lo hizo en los tres años gloriosos del waterpolo femenino español, en los que sumaron medalla de plata olímpica, el mundial de Barcelona y el Europeo de Budapest. 

P. Nadie le prometió ir cuando era pequeña a los Juegos Olímpicos y tiene usted una medalla de plata. ¿No le basta?

R. Perdona, pero hace cuatro años, el 20 abril, en Trieste, jugábamos contra Grecia, en cuartos y nadie nos prometió ir a Londres. Nadie daba un duro por nosotras. Eran las campeonas del mundo. En la fase de grupo perdimos dos partidos, como ahora. Y ganamos. El último minuto, en el agua no podíamos dejar de llorar, íbamos a los Juegos. No olvidaré jamás aquel día. Era mi tercer preolímpico. Era el día y lo hicimos. Se trata de hacerlo otra vez. Y podemos hacerlo. ¿Contra Holanda? Pues contra Holanda.

P. ¿Pero es mayor la presión ahora?

R. Bueno, puede que haya más presión ahora porque hemos demostrado que podemos estar arriba de todo, pero creo que es de puertas afuera. En el equipo sabíamos cuando llegamos que este preolímpico era súper complicado. Hay dos cada año que se quedan fuera. Somos conscientes de que es muy difícil. La presión de fuera es más grande. Aquí la medalla olímpica es ir. Van ocho, ¡ya eres diploma olímpico solo por ir! ¿podíamos tener un cruce más fácil? ¿Quién? ¿Italia? ¿Rusia? Antes de llegar era la última selección que queríamos porque juegan en casa, pero… es la que hay en el camino. Ya está.

P ¿Qué tienen?

R. Son buenas, son muy buenas, y son muy agresivas.

P. ¿Tanto está cambiando el juego?

R. Si, se está permitiendo un juego muy duro. Se juega al límite y depende de dónde te permiten los árbitros, ahí se llevan los partidos, al límite. Nosotras estamos aprendiendo, se está permitiendo y a marchas forzadas nos estamos adaptando. Nos gusta más jugar que pegar. Siempre hemos sido más juguetonas. Bueno, matizo lo de pegar, hablamos de ser duras hasta donde permite el árbitro.

P. El éxito habla de medallas y el fracaso de derrotas

R. Me parece que eso de habernos quedado muy cerca de repetir títulos y no haberlo logrado no hace sino darle valor a lo que hemos conseguido en los tres años que lo ganamos todo. A este nivel, al más mínimo fallo desapareces del pódium. Y te aseguro que trabajamos igual o más que cuando ganábamos. Pero hay un día que va al palo y se mete dentro y otra va fuera. Hay un penalti que te echa o te mete. Esa es la diferencia. Fracasa quien renuncia a pelear por sus sueños y nosotras hemos trabajado mucho para llegar hasta aquí, para ser lo que somos.

P. Ha perdido presencia en la piscina. ¿Por qué?

R. Si otra rinde más, juega más. En el Europeo no estuve bien, es evidente. Piscológicamente puede ser duro porque crees que no sumas y te sientes mal. Pero se ha de ser autocrítico, saber el rol que te toca jugar en el equipo. Y estar siempre. Lo intentas, no sale, y te culpas, claro.

P. Dice la gente en el equipo que su comportamiento es ejemplar. ¿Le consuela?

R. No. Yo quiero darlo todo, porque siempre he vivido así. No quiero ser ejemplo, quiero aportar para llevar al equipo a cumplir objetivos. Llevo 15 años en la selección y las he visto de todos los colores. Sé perfectamente como hemos llegado hasta aquí. Cuando empecé no teníamos ni bañadores, la gente iba a currar y jugaba un Mundial. Somos referentes, algo hemos hecho bien, Ahora llega España a la piscina y dicen, hostia, cuidado que jugamos contra España, ahora nos respetan. Antes decían, ahora, “¡buah, fácil”. Eso, ese respeto, nos lo hemos ganado. Y ganamos o perdemos, pero el camino, como lo intentamos, en eso mis compañeras son ejemplares por su conducta.

P. ¿Qué es lo mejor de este equipo? ¿El buen rollo?

R. Mira, no sé si cuando lo dejemos, dentro de diez años, nos veremos mucho o nunca. Pero he estado en muchos equipos y el respeto y el compromiso que nos tenemos en este equipo, entre nosotras, es para siempre, eso no nos lo quita nadie.