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Argentina vence a Bolivia 2 a 0 y se coloca tercero

Los goles los anotaron Mercado y Messi, de penal, tras un polémico cobro

El equipo albiceleste comienza a revertir la mala imagen que dejó al inicio de la Eliminatoria. REUTERS

Como si el partido ante Chile nunca hubiera terminado. Así arrancó Argentina el encuentro contra Bolivia, por la sexta fecha de las Eliminatorias. Explotando los laterales hasta la última acción de cada ofensiva, administrando la marca con los volantes centrales que mejor se llevan en la albiceleste, Mascherano, Banega y Biglia, y con una solidez defensiva que, en esta ocasión, no debió trabajar demasiado ya que Bolivia nunca comprometió a Romero.

Se trató de un encuentro que comenzó a disputarse antes del pitazo del árbitro, por la polémica que se encendió en relación al magro estado del campo de juego. Desde la semana pasada, los medios locales y extranjeros pusieron foco en las manchas amarillas que aún con arreglos de última hora se vieron en la grama del Mario Alberto Kempes, en la ciudad de Córdoba, a poco más de 700 kilómetros de Buenos Aires.

Hasta allí se fueron los albicelestes. El cambio de localía es un clásico del seleccionado argentino cuando el equipo no consigue los resultados esperados. También es una oportunidad para que los aficionados que más lejos viven de Buenos Aires vean a las figuras que nunca pueden ver, dado que es la plaza más central del país.

Desde los 10 segundos iniciales Argentina mostró una voraz ambición por los tres puntos. La victoria de Colombia sobre Ecuador abrió la carrera de cara al mundial de 2018, en Rusia. Higuaín con un remate contenido y Banega estrellando el suyo en el travesaño fue el augurio de lo que sería una auténtica cacería futbolística de Argentina sobre Bolivia.

Mercado y Rojo, los laterales, subieron como perros de presa por sus costados en todos los ataques de Argentina y aportaron su presencia hasta que la jugada murió. Fue tan así que a los 20 minutos, Messi ejecutó con maestría un tiro libre un segundo más tarde desde que fue cobrado por el árbitro venezolano, Jesús Valenzuela. Higuaín intentó una vaselina sobre el arquero pero el jugador boliviano, Ronald Eguino salvó en la línea. El rebote devolvió el balón a los pies del artillero del Napoli, quien mandó un centro atrás para que conecte Gabriel Mercado y anotar así el primer gol. El lateral de River marcó su segundo tanto en 4 partidos con el conjunto nacional.

En el medio, la estrategia de 3 marcadores centrales diseñada por Martino y criticada por varios antes del partido, fue la red en la que cayó Bolivia cada vez que quiso tener la pelota. Ever Banega, Lucas Biglia, y el aporte incansable de Javier Mascherano conforman un triángulo infranqueable.Pero los disparos más certeros siempre están a cargo del mismo cazador. Lionel Messi jugó con la albiceleste como juega con la blaugrana, y los aficionados argentinos deberían reconocerlo. Cortando, distribuyendo, eludiendo de a 3 o 4 rivales en una misma jugada y anotando. El árbitro vio una falta dentro del área (muy bien simulada por Ever Banega) y pitó el penal. Messi pateó al palo derecho, donde también voló el portero Lampe y anotó el segundo. El rosarino llegó a los 50 goles con la albiceleste, quedó a 4 de Batistuta y Crespo para ser el pichichi histórico de la albiceleste y también a un grito de anotar el gol número 500 de su carrera, lujo que puede llegar a darse nada más y nada menos que frente al Real Madrid, el próximo fin de semana.

En el segundo tiempo se repitió más de lo mismo pero la falta de puntería fue un rival mucho más duro para los dirigidos por Gerardo Martino que la propia selección que tenía enfrente. Las estadísticas finales cuentan una docena de llegadas claras para Argentina contra una sola de Bolivia. Así, la albiceleste sumó 6 puntos en los últimos 2 partidos, recuperó su contundencia y algo de buen juego y con 11 puntos escaló a la tercera posición de las Eliminatorias, como para esperar tranquila la Copa América del centenario, en junio próximo, y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en agosto.

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