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Jon Rahm quema etapas en su debut profesional

El golfista vizcaíno, de 21 años, termina 3º en su primer torneo de la PGA y se clasifica para el Open

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Rahm golpea a la bola desde la calle del 17, el domingo en el Congressional. AP

Hubo un momento, el domingo por la tarde, en el campo del Congressional, a dos pasos de Washington DC y la Casa Blanca, en que se dieron todas las condiciones para escribir la alegoría perfecta. Jon Rahm peleaba por la victoria en su debut profesional con un teniente de la marina, nacido en el pueblo de al lado y forjado como militar en la vecina academia de Annapolis, y con dos veteranos, ganadores de grandes en la curva descendente, que, por edad, podrían ser sus padres y, por las circunstancias del momento, los padrinos de la estrella ascendente en su bautismo profesional. Entre el público, el anfitrión del torneo National, Tiger Woods, aún lesionado, el prodigio que revolucionó el golf con su precocidad y audacia, contemplaba la escena y la posibilidad de que Rahm, vasco de 21 años recién graduado de la Universidad de Arizona, lograra su primera victoria en el torneo en el que había dejado de ser amateur, un récord que él, que ganó el primero de sus 79 torneos de la PGA en su quinto intento, no había alcanzado.

Pero, así es el golf, donde la perfección es siempre una aspiración, el joven de Barrika se fue a un bunker de la calle del 17 del que salió mal hasta un rough que le condenó a un bogey y al tercer puesto final con -13, emparedado entre los viejos Vijay Singh (53 años, -14) y Ernie Els (46 años, -12). Ganó el National el teniente, Billy Hurley III, un desconocido (más allá del 600 en el ranking mundial) de 33 años que jugaba, como Rahm, por invitación de los organizadores.

El golfista vasco, aparte de una bolsa de más de 200.000 dólares y el prestigio, la admiración de sus pares y el reconocimiento mundial hacia su figura, consiguió, el premio que más deseaba, la clasificación para el Open, el tercer grande del año, del 14 al 17 de julio en Royal Troon (Escocia).

Rahm ya no es solo Rahmbo, el apodo que le encanta porque refleja tanto la gran potencia de sus golpes, sus drives larguísimos y altísimos, como su determinación y audacia juveniles. Rahm es un golfista completo con gran toque alrededor del green, un putt de fuego y una ambición extraordinaria. Se suele reconocer a los campeones no tanto por los objetivos que se plantean en su carrera como por su actitud ante ellos. Los más grandes, y Rahm es así, suelen ser aquellos que tienen prisa por alcanzar el primero que se fijan para pasar rápidamente al siguiente.

El jugador de Barrika (Vizcaya) había renunciado a su derecho a jugar el Open como amateur para poder empezar a sumar puntos y dólares para conseguir la tarjeta de la PGA sin pasar por la escuela. Dentro de ese plan, la semana del Open tenía previsto jugar en Alabama un torneo contra los que no habían alcanzado a clasificarse para Escocia. Con su actuación en el Congressional consiguió, sin embargo, no solo aumentar sus posibilidades de conseguir la tarjeta este verano sino también cambiar los billetes de avión en julio y volar a Escocia. Antes, este fin de semana próximo, jugará en Reno su segundo torneo profesional.