Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Argentina entra en una catarsis tras la espantada de Lionel Messi

Los argentinos, siempre los más críticos con un 10 al que exigen que les haga campeones, se movilizan ahora para pedirle que se quede

Un limpiabotas lee una portada que refleja la derrota argentina ante Chile.
Un limpiabotas lee una portada que refleja la derrota argentina ante Chile. AP

Pocos países dedican tanto esfuerzo como Argentina a preguntarse qué les pasa. En una tierra en la que ir al psicólogo es más normal que acudir al gimnasio, la sorprendente decisión de Messi de dejar la selección después de perder cuatro finales ha generado una especie de catarsis colectiva. Muchos de los que lo criticaron durante años y lo llamaron “pecho frío” en las redes sociales ahora se movilizan para que cambie de opinión. El hashtag #notevayaslio arrasa.

Y los que le apoyaron siempre, como Daniel Arcucci, periodista de La Nación, biógrafo de Maradona, se sienten solos. “Si se va le da la razón a los que lo critican y le llaman pecho frío. Irse es resignarse. Messi pasó situaciones mucho más difíciles, con 13 años se inyectaba solo hormonas de crecimiento. Nunca fue un pecho frío. Tiene que quedarse a dar la pelea”, sentencia Arcucci. Messi, sin embargo, estaba pensando en esos que le critican cuando decidió dejarlo: “Hay mucha gente que desea esto”, llegó a decir.

La salida de Messi tiene todos componentes del drama argentino. El mejor jugador del mundo, el mayor goleador de la historia de la selección, no logró nunca enamorar del todo a sus compatriotas, que siempre le piden más, le exigen que sea como Maradona.

El destino ha querido que la derrota por penaltis y su fallo final coincidiera con el 30 aniversario del momento cumbre del fútbol argentino, ese gol a los ingleses en 1986 que estos días las televisiones repiten una y otra vez con el propio Diego como gran estrella. “Messi es buena persona, pero no tiene mucha personalidad como para ser líder”, le dijo Maradona a Pelé. Y eso pareció encender a Messi, que jugaba la Copa América soñada, con golazos, jugadas imposibles. Era al fin un líder indiscutible. Hasta que falló, anunció que se va y dejó a su país en shock. “Si no ganan, que no vuelvan”, dijo también Maradona. Y Messi decidió no volver.

Maradona habló después de la derrota con Arcucci y se sumó a la legión de argentinos que se mueven para que Messi rectifique, mientras cargan contra la cúpula del fútbol de su país, el nuevo chivo expiatorio ahora que el crack ya no sirve como culpable. "Lo dejaron solo a Messi y yo no lo quiero dejar solo. Por eso quiero hablar con él: para luchar contra todos los que los dejaron solo, del primero al último dirigente. Messi tiene que seguir en la selección, ¡tiene que seguir! Porque tiene cuerda para rato, porque va a llegar a Rusia en condiciones de ser campeón del mundo", clamó.

El análisis futbolero no es suficiente. La relación de Messi y Argentina trasciende al deporte en un país en el que el fútbol ocupa todos los espacios y hasta el presidente, Mauricio Macri, llegó a la política después de dirigir a Boca Juniors. Macri también se sumó desde twitter a los que reclaman al rosarino que siga. Las primeras respuestas al descalabro buscan pistas en la esencia de la argentinidad. “Messi se cansó de ser el pararrayos de la frustración argentina, de ese país que siempre tiene la sensación de ser mucho menos de lo que podría ser”, explica el filósofo Enrique Valiente Noailles. “Tenemos una relación paranormal con el éxito y el fracaso. La tolerancia a la frustración es nula. La Argentina tiene mucha saña con las personas que sobresalen. Messi es el termómetro de lo que le pasa a la sociedad. Y ahora muchos están arrepentidos. Porque claro, imaginemos una selección de mediocres. Sería una selección de todos nosotros, no tendríamos a quién culpar”, reflexiona el filósofo.

José Eduardo Abadi, uno de los más respetados médicos psicoanalistas, ve la esencia de Argentina detrás: “El pensamiento mágico está muy presente en la sociedad argentina. Nos sentimos ganadores en todo, tenemos al mejor del mundo. Tuvimos un presidente, Duhalde, que nos dijo que los argentinos estamos condenados al éxito”, analiza.

Algo que no es

Abadi cree que uno de los fallos de Messi para los argentinos es precisamente lo que más valoran del crack en otras latitudes: que es normal, humilde. “Messi tiene un problema. Es humano. No es Dios. Y eso al pensamiento mágico le molesta. Para el deseo infantil omnipotente eso resulta intolerable. Messi pone distancia con la fascinación del ídolo. Y el pensamiento mágico necesita la exaltación del ídolo y abastecer constantemente la autoestima. Una parte importante de Argentina tiene ese aspecto narcisista. Pero ahora todos están rebobinando, toman conciencia de lo que han hecho con el ídolo”, sentencia Abadi.

Tomás Abraham, filósofo y escritor, incide en esa idea: “Todos los argentinos admiran a Messi pero le piden algo que no es. Le están pidiendo que sea inmortal, como Gardel, como Evita, como Maradona, que haga algo que les permita inmortalizarlo”.

Abraham recuerda que Argentina estuvo a punto de ser campeona en un caos institucional absoluto que tiene intervenida la AFA. “Argentina vive una especie de mani pulite que está llegando al fútbol. También por eso Messi dijo ‘basta ya, ya di todo’. Pero creo que recapacitará”, asegura. La mayoría de los argentinos confía en ello. “Sin Messi la selección es la nada misma”, resume Arcucci. La llamada “operación clamor” está en marcha. Solo hay que saber si Messi, que tanto escuchó las críticas, hace caso a este halago a la desesperada.

Más información