Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

¡Caramba con la ministra!

La titular de Finanzas de Letonia gana a la campeona del mundo de ajedrez

La ministra de Finanzas de Letonia, Dana Reizniece-Ozola.

La duda que surge al conocer a Dana Reizniece-Ozola es si sus días sólo tienen 24 horas. Ser ministra de Finanzas de Letonia y madre de cuatro hijos no le impidió barrer del tablero el lunes a la campeona del mundo, la portentosa china Yifán Hou, en la Olimpiada de Ajedrez que se disputa en Bakú (Azerbaiyán). Dana Reizniece-Ozola, de 34 años, atribuye su capacidad de organización, liderazgo y éxitos en la vida precisamente al ajedrez: “Todo ser humano debería conocerlo”.

Fue jugadora de alta competición desde niña, lo que la obligaba a viajar mucho: “Cuando volvía al colegio tenía que trabajar dos o tres veces más rápido que los demás para recuperar. El deporte de élite te enseña a aprovechar el tiempo al máximo y trabajar duro”.

Curtida en esa disciplina, cuando se dedicó a la política descubrió que el ajedrez le iba a ser muy útil: “Evita que pierda el sentido de la realidad, que intente flotar contra la ley de la gravedad, sin los pies en el suelo, lo que además implica el peligro de perder la integridad moral. Y además es mi fuente de energía. De vez en cuando logro jugar alguna partida con mi equipo en la Liga Alemana, y eso me recarga las baterías para una actividad tan exigente como la política, que te agota”.

Dana Reizniece-Ozola, durante su partida de hoy contra la francesa Sophie Milliet

Como juega pocos torneos, sus puntos Elo (que rigen la lista mundial) no corresponden con su fuerza real, mucho mayor, como demostró en su gran victoria contra Yifán Hou. Hasta el lunes, los letones contaban entre sus ídolos a Mijaíl Tal (1936-1992), uno de los grandes genios de la historia del ajedrez. Su discípulo más aventajado es Alexéi Shírov, quien adoptó la nacionalidad española durante algunos años, bautizado como El Leonardo da Vinci del ajedrez. Y desde el lunes la actual ministra de Finanzas es una heroína nacional que ya vislumbra cómo explotar su éxito: “Me gustaría seguir el ejemplo del Parlamento español, que en 2015 acordó por unanimidad el apoyo al ajedrez como herramienta educativa. Yo no he logrado aún convencer a mis compatriotas, pero espero hacerlo, porque introducirlo masivamente en horario lectivo garantiza una mejor educación de las nuevas generaciones”.

Cuando se le pide que concrete por qué, dispara como una ametralladora: “El ajedrez te ayuda en muchos ámbitos porque estructura muy bien el cerebro. Concretamente en la política, te sirve para orientarte en los retorcidos entresijos de ese mundo, para prever varias jugadas con antelación, y también te recuerda las normas del juego limpio. En ajedrez no puedes engañarte ni engañar a los demás: tus jugadas indican tu fuerza. Y el hecho de que yo sea una mujer ajedrecista me ayuda de dos maneras: tanto la política como el ajedrez son mundos de gran predominio masculino; y automáticamente me ponen la etiqueta de ‘mujer inteligente’, lo que sin duda me resulta muy útil, aunque sólo sea una imagen”.

El lunes no celebró su triunfo, por una cuestión de principios: “El ajedrez es una maratón, no una carrera de velocidad. Si celebras un éxito, es probable que al día siguiente juegues mal”. Ella no lo hizo: ayer empató con la francesa Sophie Milliet, teóricamente mejor que ella. Y además aplica ese espíritu espartano incluso a las condiciones del torneo: “En esta Olimpiada son muy buenas, con hoteles excelentes. Pero eso es peligroso, porque incita a relajarse en exceso”.

Su marido y otros parientes la ayudan mucho a cuidar de sus cuatro hijos, pero ella quiere sentirse siempre al mando: “Aunque me llevo muy bien con mis compañeras de equipo, soy una líder nata, necesito mandar”. Es algo consustancial con su carácter: “Me niego a ser miembro de una manada. Es importante que cada uno encuentre un nicho desde el que desarrollar tu talento. El mío fue el ajedrez, que me llevó a todo lo demás”.

Más información