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Un nuevo Cristiano Ronaldo

El astro portugués reaparece el sábado ante Osasuna con una nueva mentalidad respecto a la carga de trabajo y dispuesto a dosificarse a lo largo del año

Cristiano Ronaldo en la presentación de su perfume el jueves. EFE / ATLAS

Cristiano Ronaldo ya está listo para volver. Lo reconoció ayer mientras presentaba su nuevo perfume. “Estoy bien. Voy a jugar”, dijo el portugués, que regresa a la competición dos meses después de su lesión en la final de la Eurocopa. Con su vuelta se cumple el plan acordado por el club y el cuerpo técnico, con Zidane a la cabeza, y aceptado por el jugador. Descansar un mes tras la Eurocopa y realizar una preparación con una pretemporada específica sin prisas a las órdenes de Antonio Pintus. Cristiano, encantado con el trabajo del nuevo preparador físico, se ha puesto a punto en 30 días y ante Osasuna empezará su plan de reintegración al equipo. El portugués jugará en torno a 60-70 minutos y aumentará un poco más la carga el miércoles ante al Sporting de Portugal en el debut en la Champions.

Vuelve Cristiano pero regresa con una mentalidad muy diferente. El jugador ha cambiado su idea respecto a la carga de minutos y en su círculo más íntimo ha reconocido que, ya cerca de los 32 años, ha llegado el momento de dosificarse. Es consciente de que los títulos repercuten más éxitos individuales que los goles a equipos de menor categoría. Cristiano entrará en la rotación esta temporada. Será sustituido en algunos partidos, en otros empezará desde el banquillo e incluso, en algunas situaciones, podría quedarse fuera de la convocatoria. El luso escuchará y aceptará las recomendaciones del técnico y de Pintus.

Con esta decisión, el delantero ve cumplidos los deseos de Zidane, impulsor de la nueva estrategia de dosificación del jugador. El francés se dio cuenta de que no podía consentir todo a Cristiano tras la lesión ante el Villarreal que le hizo perderse la ida de las semifinales de la Champions. “Me arrepiento alguna que otra vez de no quitarle para no tener problemas. A veces él también necesita no jugar un partido o no terminarlo, pero siempre quiere hacerlo y dar todo lo que tiene dentro”, dijo ese día el técnico. El francés ha conseguido quitarle el exceso de ambición que ningún entrenador fue capaz de frenar. Los últimos sucesos y los deseos del jugador de prolongar al máximo su carrera profesional han sido claves para que aceptara no sobrecargarse de minutos. Su ambición y su deseo de estar siempre, sea cual sea el escenario y la importancia, eran los motivos para no haberlo hecho antes.

Los minutos de CR en el Madrid

En la Temporada 2015/2016, Cristiano jugó 4.293 minutos de los 4.440 que estuvo disponibles.

2014 / 2015. 4.640 de 5.040.

2013 / 2014. 4.090 de 4.440.

2012 / 2013. 4.691 de 5.430.

2011 / 2012. 4.962 de 5.250.

2010 / 2011. 4.618 de 5.070.

2009 / 2010. 2.915 de 3.330

Y han sido también las causas que le hicieron llegar lastrado al final de temporada en los últimos años. Cristiano tiene la espina de no haber estado a su nivel en las dos finales de Champions que ha ganado con el Madrid ante el Atlético. Transformar el quinto y decisivo penalti de la tanda en la de este año fue su aportación más destacada en dos partidos en los que su estado físico le llevaron a estar ausente. Pese a ello, su condición de estrella le permitió completar los dos partidos, con prórroga incluida en ambos, en los que solo consiguió marcar un gol de penalti en 2014 en 240 minutos.

Desde que llegara al Real Madrid en 2009 ha estado disponible —sanciones y lesiones aparte— en 32.820 minutos de los que solo se perdió 2.611, un 7.95% del total. Solo el cuarto año, su conflicto con Mourinho le hizo perderse más de 500 minutos (739) y fue el curso pasado cuando llegó al máximo extremo descansado tan solo 147 minutos de 4.440. Zidane se percató de que era un error perjudicial para el jugador y para el equipo y no parece dipuesto a volver cometerlo este año.

Cristiano, con sudadera. AFP

Dentro de su puesta a punto, Cristiano ha optado por un método poco visto en el mundo fútbol, entrenar con sudadera en condiciones de calor extremas. Así busca bajar al mínimo su peso para rebajar el sufrimiento de sus rodillas. Un método contradictorio que muchos expertos consideran perjudicial. El líquido perdido por la deshidratación se recupera nada más beber agua y, además, según la Sociedad Española de Medicina del Deporte, la pérdida de peso en líquido aumenta el riesgo de lesiones. Si la pérdida es del dos y el cuatro por ciento crece la posibilidad de sufrir calambres, si es entre el cuatro y el seis, pueden llegar unas contracturas que serán de mayor grado si la pérdida alcanza niveles de entre el seis y el ocho por ciento. Por otro lado, el tejido de la sudadera evita que transpire el sudor afectando a la termorregulación. Un método discutible, según algunos especilistas, es el elegido por el Cristiano más concienciado que se ha visto nunca.