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Estados Unidos respalda a sus deportistas ante el robo de información médica

Las hermanas Williams y Simone Biles no cometieron infracciones según confirman las federaciones

Las principales federaciones deportivas de Estados Unidos respaldaron este miércoles a sus deportistas tras la filtración de información médica confidencial, que revela el consumo de sustancias que teóricamente están prohibidas excepto en determinadas condiciones. Las federaciones subrayaron que las cuatro deportistas estadounidenses, cuyos documentos médicos fueron divulgados, poseían una autorización para usar ciertos medicamentos con fines terapéuticos para tratar sus condiciones de salud, por lo que no hicieron nada ilegal sino que siguieron una práctica frecuente en el mundo del deporte de élite.

Simone Biles
Simone Biles compite en los Juegos de Río 2016. AFP

El grupo ruso de ciberespionaje Tsar Team penetró y robó información de la base de datos de la Asociación Mundial Antidopaje (AMA), según anunció el martes ese organismo. La AMA guarda datos médicos sobre los deportistas olímpicos e informes emitidos por las asociaciones antidopaje nacionales. Aunque Tsar Team, también conocido como Fancy Bear, afirmó haber pirateado información de muchos deportistas, comenzó divulgando los datos de las hermanas tenistas Serena y Venus Williams, la gimnasta Simone Biles y la jugadora de baloncesto Elena Delle Donne.

Los piratas informáticos avanzaron que las filtraciones son solo las primeras de las que prevén hacer con datos de otros deportistas. “Esto es sólo la punta del iceberg”, amenazó Tsar Team en su cuenta de Twitter. El grupo sostuvo que los deportistas estadounidenses en los Juegos Olímpicos de Río “jugaron bien pero no de forma justa”.

La clave de la información pirateada se encuentra en la revelación del consumo por parte de deportistas de medicamentos que, aunque están considerados como prohibidos por el Comité Olímpico Internacional (COI), pueden ser utilizados con fines terapéuticos bajo una condición específica.

Travis Tygart, el presidente de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos, defendió que “en cada una de estas situaciones, el deportista ha hecho lo correcto y se ha adherido a las normas para obtener permisos especiales para usar medicación específica”.

Biles aclaró en Twitter que sufre Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), y que desde pequeña toma medicación para tratarlo. “Por favor, sepan que creo en el deporte limpio y siempre he cumplido las reglas. Continuaré sometiéndome a las reglas ya que creo en el fair play”, insistió Biles, una de las revelaciones de los Juegos de Río 2016 por sus cuatro medallas de oro.

“Simone (Biles) cumplimentó el papeleo necesario y fue aprobada para consumir medicina para tratar su condición médica particular”, explicó en un comunicado el presidente del equipo de gimnasia estadounidense, Steve Penny. Aseguró que Biles no cometió ninguna infracción y enfatizó que “todos los deportistas del equipo creen en la importancia del fair play”.

Según los documentos divulgados, las hermanas Williams han consumido opiáceos durante los últimos años. Al igual que en el caso de Biles, las sustancias prohibidas fueron, en este caso, autorizadas por médicos de la Federación Internacional de Tenis (ITF) con motivo de sus condiciones de salud.

La ITF ha defendido que las hermanas Williams fueron autorizadas a consumir estas medicinas con fines terapéuticos por el programa antidopaje de la federación y de acuerdo con los requisitos de la AMA.

Venus Williams manifestó su “decepción” por la filtración de sus datos médicos y ensalzó su compromiso contra el dopaje. “Soy una de las mayores defensoras de mantener el mayor nivel de integridad en el deporte competitivo”, dijo.

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