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La Ryder Cup, cuando Gran Bretaña es más fuerte unida al continente

Europa busca desde hoy en Minnesota su cuarta victoria consecutiva ante EE UU en el torneo bienal de golf

Ryder Cup 2016
Clarke, Sergio Garcia y Lee Westwood. AFP

La Ryder Cup fue un desafío sin sentido que a la Gran Bretaña orgullosa no le importaba perder una y otra vez ante el Estados Unidos imperial hasta que llegó al rescate el continente de Seve Ballesteros y la transformó en una de las más grandes competiciones deportivas. En el campo de Hazeltine, en Chaska (Minnesota, EE UU), se juega de viernes a domingo la 41ª edición, en la que la Europa golfista, aquella en la que el Brexit no se le pasa a nadie por la cabeza, defiende la Copa del torneo bienal ganada en las tres anteriores ediciones, 2010, 2012 y 2014. Nunca ha ganado Europa más de tres veces seguidas el torneo en el que el premio es el honor, no el dinero.

“Debemos ser como los europeos, un equipo y no una amalgama de 12 grandes jugadores sin compromiso”, ha dicho en vísperas de su 11ª Ryder Phil Mickelson, el más veterano de un equipo estadounidense sumido en el desconcierto de aquel que se sabe muy bien la teoría pero no cómo convertirla en práctica siempre que se acercan las fechas de la Ryder. “Nos dejaremos guiar por el espíritu de Arnold Palmer”. The King, fallecido el domingo pasado a los 87 años, es el mejor jugador estadounidense en la historia de la Ryder, y también capitán un par de ocasiones. Hasta que Europa no apareció, era, más aún que Jack Nicklaus, la imagen sonriente y siempre triunfadora del imbatible Estados Unidos.

Mickelson, a quien le duelen más que a nadie las sucesivas derrotas sufridas (ocho de sus anteriores 10 participaciones), será el líder en el campo, mientras desde el buggy de hoyo en hoyo dirigirá las operaciones el capitán Davis Love III, el mismo que contempló hace cuatro años paralizado e impotente el Milagro en Medinah, el gran domingo triunfal de la Europa capitaneada por José María Olazabal, que remontó cuatro puntos de desventaja en los 12 partidos individuales. Le acompañarán en las tareas a Love nada menos que cinco vicecapitanes (el equipo empieza creándose desde la dirección, al parecer), entre los que se encuentra Tiger Woods, el jugador norteamericano con más derrotas en la Ryder, a quien seguramente le tocará la tarea de llevar sándwiches y botellines de agua a los jugadores que los pidan. Serán 12: con papá Mickelson (46 años), estarán Dustin Johnson (ganador este año del Open de EE UU), Jimmy Walker (Campeonato de la PGA), Jordan Spieth, Brandt Snedeker, Zach Johnson, Rory Fowler, Patrick Reed, JB Holmes, Matt Kuchar y los debutantes Brooks Koepka y Ryan Moore.

A todos ellos les dio el miércoles una charla motivadora casi arenga Michael Phelps, el nadador más olímpico.

En Europa, la práctica del juego de equipo precedió a la teoría, por lo que ninguno de su docena de jugadores necesita ni pensar en ello ni estudiarlo: lo han mamado desde que empezaron a darle a la bola. Todo lo que hicieron fue divertirse con sus parejas, tomar unas cervezas y escuchar a Paul O’Connell, el excapitán del equipo de Irlanda de rugby, quizás el deporte más de equipo que existe, quien, bajo la mirada extasiada del capitán Darren Clarke, norirlandés y amante del rugby también, les citó una de las frases del himno de Irlanda, la que habla de que hay que marchar “hombro con hombro”, simplemente como recordatorio de lo que ya saben.

‘Foursomes’ y ‘fourballs’

Los dos primeros días, viernes y sábado, la Ryder se juega por partidos entre parejas: por las mañanas son cuatro de foursomes (cada jugador da alternativamente a la misma bola) y por la tarde los cuatro de fourballs (cada uno de los dos juega con su propia bola y puntúa el que menos golpes dé en cada hoyo); el domingo, son los individuales, 12 contra 12, el día decisivo. Cada victoria es un punto. Desde 1927, año de su creación, en las 40 ediciones disputadas, EE UU se ha impuesto en 25, por 13 Europa y dos empates. Los jugadores del continente empezaron a jugar en 1979. Hasta entonces, Gran Bretaña solo había ganado tres de los 22 enfrentamientos disputados. Desde entonces, el equipo ya llamado Europa, ha ganado 10 y perdido solo seis (solo tres desde 1985).

El equipo de 2016 cuenta con seis debutantes (el español Rafa Cabrera Bello, el belga Thomas Pieters, y los ingleses Danny Willett, ganador del último Masters, Matthew Fitzpatrick, Andy Sullivan y Chris Wood) y seis veteranos, un núcleo duro liderado por Sergio García, el español que ha heredado el carácter Ryder de Seve y Olazabal, con los que figura entre los siete mejores europeos en la historia de la copa, a quien secundarán el sueco Henrik Stenson (ganador del Open en julio), el inglés Justin Rose (campeón olímpico), el alemán Martin Kaymer y el norirlandés Rory McIlroy. El veterano inglés Lee Westwood, íntimo amigo de Clarke, hará de capitán en la hierba.

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