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Terapia para Nick Kyrgios

La ATP le impone una sanción de 23.000 euros y ocho semanas sin competir al australiano por su mal comportamiento en Shanghái, pero le reducirá el castigo si se pone en manos de un psicólogo deportivo

Kyrgios, durante un partido reciente en Tokio.
Kyrgios, durante un partido reciente en Tokio. AP

Debía ser la temporada de su despegue definitivo, el año para decir que de algún modo las tonterías se habían terminado, que era un chico nuevo, que había cambiado o al menos se había corregido, y que todas esas teorías y voces que dicen de forma rotunda que Nick Kyrgios (Canberra, Australia; 21 años) lo tiene todo para ser uno de los grandes dominadores del futuro del tenis están en lo cierto. Era, se aseguraba, se esperaba, el año, el momento, su oportunidad para dejar atrás las fechorías y empezar a limpiar su currículo, plagado de episodios feos, pero polvoriento de éxitos.

Era la hora, el punto de inflexión tal vez, pensaron muchos cuando brindaron por este 2016. Kyrgios, defienden los más entendidos, Rafael Nadal, Roger Federer o Novak Djokovic, todos los grandes jugadores, es uno de los elegidos. Sin embargo, el tiempo y sobre todo los hechos han borrado de momento la esperanza. El estigma de joven incorregible sigue ahí, latente, reforzado si cabe. Y la ATP, la asociación que vela por el buen funcionamiento del circuito y mima su imagen, ha decidido tomar cartas en el asunto, no vaya a ser que uno de sus activos más potentes a medio plazo se deteriore tanto que no haya vuelta atrás ni remedio.

Resulta que la semana pasada, durante el partido de la segunda ronda frente a Alexander Zverev en el Masters de Shanghái, el joven australiano volvió a tener una actitud deplorable. Esta vez no insultó a ningún rival, ni ningún árbitro, ni insinuó a un adversario que otro jugador estaba acostándose con su novia en pleno partido, ni se encaró con ningún aficionado, ni se durmió en la silla durante un descanso, ni reventó ninguna raqueta ni amagó con abandonar la pista por una rabieta. No. Esta vez, como ya hiciera el año pasado en Wimbledon, en un pulso con el francés Richard Gasquet, faltó al respeto a todo el mundo. ¿Cómo? Dejándose ir, aplicando el mínimo interés al juego. Regalando los puntos.

La ATP le sancionó de inicio con una multa de 16.500 dólares (15.000 euros) “por falta de combatividad, conducta impropia y abuso verbal”. Pero ahora, una semana después, ha reconsiderado su decisión. Kyrgios no merece tal sanción, sino que su comportamiento es digno de un castigo mayor: 25.000 dólares (22.750 euros) y la prohibición de competir en torneos oficiales durante las próximas ocho semanas, hasta el 15 de enero de 2017. Una propuesta ejemplar, pero con un matiz. Si el iracundo australiano se porta bien y accede a visitar a un psicólogo deportivo, o bien completar un plan de rehabilitación equivalente propuesto por la ATP, la pena se reducirá y a partir del 7 de noviembre Kyrgios podría volver a jugar.

Kyrgios devuelve la pelota en un partido jugado en Tokio. ampliar foto
Kyrgios devuelve la pelota en un partido jugado en Tokio. Getty

Y, claro, el protagonista, seguramente bien asesorado, pidió casi de inmediato perdón. “Tras la decisión de la ATP me gustaría aprovechar esta oportunidad para disculparme de nuevo por las hechos sucedidos en Shanghái”, expresó Kyrgios en un comunicado. “La temporada ha sido larga y batallé con varias lesiones y otros desafíos hacia el final del verano. El circuito asiático fue especialmente duro después de ganar en Tokio y con el viaje a través del continente mi cuerpo finalmente se resintió en Shanghái, tanto física como mentalmente", agrega el de Canberra, que esta temporada ha elevado sus tres primeros títulos (Marsella, Atlanta y Tokio), pero que no ha franqueado la barrera de los octavos en los Grand Slams y que nunca ha superado los cuartos en los majors.

Si corrige su conducta y atiende la petición de la ATP, la pena se reducirá y dentro de tres semanas podrá volver a jugar

“Esto no es una excusa, y sé muy bien que tengo que pedir disculpas a los aficionados, en Shanghái y en otras partes del mundo, así como a la organización del torneo, que hace un trabajo increíble”, continuó. “Soy una persona que le dedica una enorme cantidad de tiempo a sus aficionados, porque amo y valoro su apoyo. Su energía es lo que me motiva para alcanzar mi nivel máximo de juego. Lamento que mi año esté terminando de esta manera y que no tenga la oportunidad de seguir en la lucha por alcanzar un puesto en la Copa de Maestros”, indicó. “Este fue un objetivo importante para mí. Entiendo y respeto la decisión de la ATP y ahora voy a emplear este tiempo libre para mejorar dentro y fuera de la cancha. Lo siento de verdad, tengo ganas de volver en 2017”, concluye el australiano.

Poco a poco, Kyrgios ha ido perdiendo adeptos y ganando críticas por su reincidencia. Incluso John McEnroe, defensor suyo hasta que la razón ya no admitía más ambigüedades, desistió. “Si no quieres ser profesional, dedícate a otra cosa”, sentenció Big Mac, uno de los tenistas más transgresores que ha habido sobre las pistas. Pero bien lo sabe John: entre la transgresión y la falta de respeto hay una delgada línea que Kyrgios ha rebasado una y otra vez. Ahora, por parte de la ATP, le llega un nuevo aviso que le insta a aplicarse de inmediato, porque de seguir así quizá ya no pueda enmendar su situación.

SERENA RENUNCIA A SINGAPUR... Y CARLA SE ACERCA

Carla, durante un partido en Linz.
Carla, durante un partido en Linz. AFP

Serena Williams no desfilará junto al resto de maestras en las WTA Finals, que tendrán lugar desde el próximo domingo, 23, hasta el día 30. La estadounidense, desbancada por la alemana Angelique Kerber en lo alto del ranking después de 186 semanas de mandato, anunció este lunes que no podrá competir en Singapur debido a unas molestias en el hombro.

"Ha sido una temporada complicada debido a mi lesión y mi médico me ha recomendado que me quede en casa para recuperarme", comunicó Williams, de 35 años, actual dos del mundo y que no compite desde que cayera en las semifinales del US Open contra Karolina Pliskova, el pasado 8 de septiembre. Tampoco pudo hacerlo el año pasado en las Finals, en esta ocasión por una dolencia en una rodilla que le impidió jugar en la recta final de la temporada.

De esta forma, la baja de la norteamericana beneficia de rebote a la española Carla Suárez, que ahora ocupa el octavo puesto de la carrera que da acceso a la cita de las maestras y estos días participa en el torneo de Moscú. Solo la rusa Svetlana Kuznetsova puede arrebatarle el privilegio.

Han cerrado su clasificación para las Finals la alemana Kerber, la polaca Agnieszka Radwanska, la rumana Simona Halep, la checa Pliskova, Garbiñe Muguruza y la estadounidense Madison Keys.