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La revolución internacional del Barça

La central danesa Roddik simboliza el salto de calidad del club con talento extranjero

Line Roddik posa en el Camp Nou.
Line Roddik posa en el Camp Nou.

Cerca de 1,2 millones de mujeres juegan al fútbol en Europa. Y hay tres países por excelencia donde la pelota rompió el muro de los estereotipos hace tiempo. En Suecia, Islandia y Dinamarca de cada 100 futbolistas federados, 20 son mujeres. La estadística cobra mayor relevancia cuando se la compara con el resto de las federaciones: ninguna bandera supera el 7%. En las calles de la pintoresca Copenhague, donde reinan las bicicletas, una niña se debatía entre darle al balón con los pies o con la mano. Line Roddik Hansen (28 años), que se mudaba de las canchas de fútbol a las de balonmano, se quedó, casi sin darse cuenta, prendada del fútbol. “Me pasó algo curioso: tenía 14 años, todavía jugaba con los hombres, y en mi club gané el premio The best boy player of the year [el mejor jugador del año]. Ahí me llamaron a la selección y nunca más dejé el fútbol”, cuenta Roddik, una de las extranjeras, junto a la brasileña Andressa y la marfileña Ange Koko, que llegó al Barça este verano. El cuadro de Xavi Llorens se internacionaliza en su búsqueda del cetro europeo.

Line se sienta en un bar de las instalaciones del Camp Nou, pide un té en un rocoso castellano y suelta en inglés: “¿Qué convierte a una persona en inteligente? ¿Saber mucho de historia? El problema es que la gente cree que los inteligentes son los buenos en el colegio, pero para ser jugador de fútbol profesional tienes que ser inteligente”. Por momentos espontánea, a veces prudente, siempre aguda, Roddik reflexiona sobre su pésima relación con la derrota. “Cuando era niña mi mamá se enojaba conmigo porque para ganar hacía trampa. Ahora, por suerte, ya no le encuentro ninguna gracia a hacer trampa. El problema es que sigo odiando perder”, cuenta. El miércoles pasado, en el derbi frente al Espanyol, el Barça encajó el primer gol de la temporada. Pero, aunque el marcador se selló en 1-6, la alegría quedó en suspense para Line: “Cuando nos marcaron pensé: uf, lo que me va a costar dormir esta noche. Lo llevo dentro, soy defensa”.

“Line es muy competitiva”, opina la portera del Barça, Laura Ràfols; “está mejorando muy rápido con el idioma y se le nota que le gusta aprender cosas nuevas. Es muy lista”. Obsesionado con potenciar al Barcelona en Europa, el mánager Xavi Llorens explica el porqué del fichaje de la defensa danesa. “Ahora que se apuesta por el femenino es el momento de traer jugadoras con más experiencia internacional”, dice el técnico azulgrana sobre Roddik, que surgió del Brondby, defendió durante cuatro años la camiseta del potente Tyreso de Suecia, volvió a Dinamarca para jugar en el Rosengard y acaba de consagrarse campeona de Europa con el Lyon. “Es la mejor central que hemos tenido. Da mucha seguridad y salida del balón con mucha precisión. Todavía se tiene que acostumbrar, pero lo está haciendo muy bien”, vuelve el técnico del Barça.

Pensar rápido

Roddik, que aterrizó en Barcelona seducida por el juego del equipo de Llorens, corrobora a su entrenador. “Me gusta hablar en el campo, pero el idioma, por ahora, me limita. El Barça tiene una filosofía, quizás eso hace que en un principio todo pueda parecer más difícil, pero cuando un club tiene una identidad propia, cuando tiene claro cómo jugar, eso puede convertir a un buen equipo en un gran equipo”, asegura Line que, de a poco, comienza a absorber el ADN de las chicas del Barça, espejo táctico del cuadro de Luis Enrique. “En mi última convocatoria con Dinamarca tuve una charla con mi técnico en la que me dijo que había empezado a tomar decisiones más rápido. Me gusta eso, quiero estar en lugares donde pueda crecer”, afirma la defensa, que el pasado verano finalizó un máster en Ciencias del Deporte.

Aunque acostumbrada a los flashes, a Roddik le sorprendió la fuerza popular del Barça. “Tengo amigos que no están interesados en el fútbol, que nunca me decían nada cuando llegué a las semifinales del europeo o cuando gané la Champions, pero que cuando fiché por el Barça no paraban de preguntarme cosas”, cuenta. Le gusta escabullirse fuera del mundo de la pelota, habla de cine, de series y de cómo le gustaría redescubrir Barcelona: “Hace ocho años estuve con amigos, hice todas las típicas cosas turísticas. Ahora, me gustaría entender cómo vive la gente aquí”. Eso sí, no se olvida del balonmano. “Lo extraño, cuando termine con el fútbol voy a volver a jugar. Just for fun”, remata la danesa, emblema en la revolución internacional del fútbol femenino azulgrana.

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