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Lorenzo: “Entiendo a Yamaha, Rossi es un icono en MotoGP”

Agradecido tras nueve temporadas de éxitos con una moto ganadora, el piloto español repasa su trayectoria en Yamaha la víspera de su última carrera con la M1 en Cheste

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Jorge Lorenzo, en el circuito de Cheste. EFE

El fin de semana de su debut en MotoGP, en Qatar 2008, se llevó la pole. Y el domingo acabó segundo. Jorge Lorenzo (Palma de Mallorca, 29 años) recuerda hoy que aunque había rodado muy rápido en pretemporada, no esperaba lograr semejante hazaña. Y que ahora es más consciente de sus logros: “disfruto más de las cosas”. Nueve temporadas y tres títulos después se despide de Yamaha, otra vez desde la pole.

Pregunta. ¿Cuándo supo que este no sería su año?

Respuesta. Después de las dos carreras famosas de Assen y Alemania. Después de aquella segunda mala carrera en agua vi que no sería nuestro año.

P. Que Márquez se haya caído menos en carrera responde a cuestiones técnicas o de pilotaje?

R. Responde a la experiencia que ya tiene después de cuatro años en la categoría. El primero era todo instinto, talento; en 2014 el binomio Márquez-Honda fue superior. Y en 2015 cometió muchos errores cuando la moto no era muy competitiva: sufrió muchas caídas. Este año ha aprendido. En cambio, nosotros, que teníamos una moto muy competitiva, que se había adaptado muy bien a la nueva electrónica, cometíamos errores a la mínima condición extraña.

P. ¿La rotura de dos motores en Mugello sentenció a Yamaha?

R. No. Al menos en mi caso tengo claro que no ha sido así. La clave han sido los neumáticos. Quizá controlamos al final de alguna recta no sobrepasar las revoluciones poniendo la sexta un pelín más larga, pero a parte de eso hemos llevado el mismo motor y la misma potencia que desde aquella carrera de Mugello.

P. Siempre ha aspirado a la perfección, ¿qué y cómo debe mejorar después de lo vivido este curso?

R. Estar 15 años al máximo nivel no es fácil. Pero creo que el desafío de Ducati me hará estar más implicado que nunca. En los últimos años, a pesar de que he sido siempre un gran profesional y un perfeccionista, la rutina pudo hacerme perder la chispa que te da tener un nuevo equipo.

P. ¿Le ha fallado algo este año?

R. No, este año estoy seguro de que si esas dos Ducati no hubiesen tenido esos problemas en Sepang y Argentina y no les hubiesen explotado los neumáticos, se hubiese mantenido el neumático de principios de curso. Y yo no me hubiera caído tanto, no hubiera sufrido tanto en carreras con frío como la de Phillip Island y mis resultados hubieran sido mucho mejores. Hubiera podido luchar por el título con Márquez hasta el final, dominado más carreras y conseguido más victorias. Si eres un piloto que tiene como especialidad el paso por curva, dejar correr la moto y acelerar rápido, si los neumáticos se vuelven más robustos y te falta adherencia en el flanco lateral, en el máximo ángulo de inclinación, eso te perjudica: no puedes marcar la diferencia.

P. Este 2016 comenzó con mal sabor de boca, anunció en pretemporada que quería renovar, pero lo hizo Rossi antes de la primera carrera. ¿Se sintió decepcionado?

R. Mucha prensa dice que la razón por la que decidí cambiar de aires es porque Yamaha renovó a Rossi antes que a mí y eso para nada es así. No es verdad, porque tuve una oferta bastantes semanas antes de la carrera de Qatar. Y además, Yamaha no tenía la capacidad económica de pagar dos súper contratos. Así que, aunque el nuevo contrato de Rossi mejoró con la renovación, yo seguía siendo el piloto mejor pagado de Yamaha y del campeonato. Tenía su oferta encima de la mesa, pero recibí otra que me pareció más interesante; no económicamente, porque la diferencia no era muy grande, pero sí desde el punto de vista de la motivación. Para mí, Ducati es un reto, una ilusión.

Quizá al no compartir equipo con Rossi, la relación mejore el año que viene; creo que será así. Somos dos personas muy competitivas, con mucho orgullo

P. ¿Todo lo que se había vivido desde el final de la temporada anterior tuvo algún efecto en su decisión?

R. No, entiendo la postura de Yamaha. Al final, tener un comportamiento perfecto sin perjudicar a ambas partes es complicado. Y entiendo que defendieran a Rossi [el año pasado, en Valencia] porque es lo que les tocaba hacer. Aun así, defendiéndole a él me perjudicaban a mí. Pero comprendo su postura porque Rossi en MotoGP es un icono, es como Michael Jordan en la NBA; y eso a pesar de haber logrado peores resultados en los últimos tres años. Pero vuelve a ser competitivo y les hace vender muchas motos.

P. ¿Se llevará un recuerdo amargo de este año por culpa de la relación tensa que mantuvieron?

R. La relación se tensó por dos causas: la primera es que luchábamos los dos por un título Mundial y de eso nos dimos cuenta casi al principio de la temporada; luego vino la acusación que él lanzó en Sepang [el supuesto boicot entre pilotos españoles para que Lorenzo ganara el título], que marcó un antes y un después en nuestra relación y que no se sabe cómo acabará en el futuro. Quizá al no compartir equipo la relación mejore; yo creo que será así. Pero, evidentemente, hasta que no colguemos los cascos no será una relación completamente libre. Somos dos personas muy competitivas, con mucho orgullo. Dos gallos en un mismo gallinero y eso siempre ha sido difícil en los deportes de motor: con Doohan y Crivillé aquí, con Senna y Prost, por ejemplo. Pero, cuando Prost dejó la fórmula 1 en 1993, Senna, antes de la tragedia, le envió un mensaje pidiéndole que volviese. Y se habían odiado, no se habían hablado durante años. Eso es lo que crea esa tensión, el intentar batir al otro, querer quedarte con la mayor parte del pastel.

P. ¿Ha cambiado en los últimos años la percepción que tenía de Valentino?

R. La percepción no es negativa. No me gusta juzgar a las personas sin conocerlas de verdad. Quizá si fuera mi amigo lo vería de otra forma. Desde fuera siempre he dicho que es una persona muy inteligente, pero no lo puedo juzgar más allá porque no lo conozco en su día a día, no sé cómo trata a su gente más cercana. Como piloto es alguien que tiene unas cualidades innatas muy buenas y que las ha sabido aprovechar al máximo.

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Lorenzo, ganador de la pole, entre Márquez y Rossi. Getty Images

P. ¿Qué sentimiento le acompaña en su adiós?

R. Entiendo que se queda en el equipo un mito del deporte. Además, nunca me he quejado del trato que me ha dado Yamaha en estas nueve temporadas: siempre he tenido una moto ganadora, con la que he ganado carreras y títulos. Como les dije la noche del viernes en la cena que hicimos en el circuito, nunca me han puesto presión para volver lo antes posible de una lesión o para conseguir resultados en una mala época, y esa confianza es muy importante. Si tengo la vida que tengo es gracias a esa confianza de tantos años; cierto es que me la he ganado. Y, especialmente Lin Jarvis, siempre me ha querido retener en el equipo a toda costa. Al final, he tenido la posibilidad de elegir entre quedarme en un gran equipo o irme a otro gran equipo, es una gran suerte. No puedo estar más que feliz.

P. ¿Con qué recuerdos se va a dormir estos días?

R. Me siento orgulloso porque en los momentos importantes y de máxima presión siempre he dado el callo. Como hace un año aquí, en Cheste, donde conseguí el sábado la que creo que es la mejor vuelta de mi vida y el domingo soporté una presión terrible durante toda la carrera para llevarme el título. Aquí será también mi última carrera con Yamaha y este sábado he hecho tres vueltas impresionantes. Eso me hace estar satisfecho porque me acuerdo de que cuando era más joven sufría más en momentos de presión. Lo hacía peor en los momentos importantes. Esa evolución me hace sentirme muy orgulloso.

P. Por lo que ha observado en los circuitos, ¿cómo cree que será su adaptación a la Ducati?

R. No será fácil, pero nadie dijo que la vida, y mucho menos el deporte de alto nivel, fuera a ser fácil. Quizá me sorprenda de forma positiva y sea más fácil de lo que he imaginado o al revés. El martes saldremos de dudas, aunque no podré explicar nada [por contrato, debe guardar silencio hasta el 31 de diciembre]. Claro que los tiempos no engañan, como el algodón.

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