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Márquez da clases de motocross y enseña disciplina en Rufea

“Deben aprender que fuera de la pista son todos compañeros”, señala el piloto, que celebra la segunda edición de su campus en Lleida

Márquez durante la segunda edición del Allianz Junior Motor Camp. JAVIER MARTÍN / EPV

Marc Márquez llegó a Australia, recién proclamado campeón del mundo, y se puso a mirar vídeos por YouTube. Así empezó el proceso de selección de los 20 niños (tres de ellos, niñas), de edades comprendidas entre los 10 y los 13 años, que aprenden lo que es el motocross de boca del campeón de MotoGP estos días en el circuito de Rufea, en Lleida, donde una espesa niebla les ha dado los buenos días cada mañana.

La selección, de entre un número de inscripciones más elevado que el año anterior, el de la primera edición de este Campus impulsado por el piloto catalán y la compañía de seguros Allianz (que corre con los gastos), deja “una gran variedad y mucho nivel”, señala Márquez, convertido en instructor, por mucho que se vea más próximo a los chicos que cercano a la faceta de profesor: “Yo sigo sintiéndome un niño, el problema es que ellos te escuchan con tanta atención... Tienes que entender que cada cosa que digas la tomarán a pies juntillas”.

Hay niños procedentes de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Portugal y, por supuesto, España. Y todos, aunque la media indica que son más pequeños que el grupo de hace un año, tienen un nivel muy similar: “El año pasado había más variedad de niveles, pero nos dimos cuenta de que para rodar en un circuito de motocross hay que llegar con una base. Este año hay algunos que vienen de la velocidad y que nunca habían rodado en una pista así, pero en los vídeos ya intuías su técnica. No les ha costado adaptarse”, explica Márquez.

El piloto de Honda les da indicaciones técnicas desde la pista –también le acompañan, como instructores, su hermano Àlex y su amigo José Luis Martínez–, pero no sólo: “Les enseño disciplina, que es muy importante para un deportista, y actitud; deben tenerlo todo ordenado, responsabilizarse de su ropa, sus botas, comer bien... Además aprenden que la relación con los otros pilotos en la pista es una, pero fuera todos son compañeros”, indica él, que de rivales ya ha hecho un máster desde que debutó en MotoGP en 2013.

Mientras algunos aprovechan para disfrutar de unas merecidas vacaciones, Márquez asume que todo lo que no sea asistir a una gala o un evento no es trabajo. “Para mí, esto son vacaciones”, apunta mientras vacila si acepta la propuesta del alcalde de su pueblo, Cervera, que quiere dedicarle una calle. “Me lo tengo que pensar, no po nada, sino porque me causa mucho respeto. Me da como un poco de vergüenza. La idea está ahí, pero de momento creo que dejaremos pasar un tiempo porque por ahora no toca”.