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Márquez: “Este año hubo más sufrimiento y angustia”

El piloto de Honda, campeón de MotoGP, analiza cómo ganó su tercer título en cuatro años mientras pasa sus vacaciones sin bajarse de la moto

Marc Márquez da instrucciones a los pilotos que participan en su campus. JAVIER MARTÍN / EPV

Ganó el Mundial, el tercero en cuatro años, el 16 de octubre. Y desde entonces no ha parado. Compromisos con los medios, con patrocinadores, galas, premios… Marc Márquez (Cervera, Lleida; 23 años) dice que no tiene necesidad de irse a una isla paradisiaca porque para él hacer un poco de motocross en el circuito de Rufea, donde estos días enseña a un grupo de niños, participar en el Dirt track del Sant Jordi o irse a esquiar “ya son vacaciones”.

Pregunta. Cuando intenta enseñar a niños de 11 años, ¿qué cosas descubre de sí mismo, tiene paciencia, por ejemplo?

Respuesta. Paciencia, sí. Me gustan los niños. Si se portan mal, se ponen nerviosos los más responsables, yo me río.

P. ¿Puede, como hicieron con usted, advertir el talento en pilotos tan pequeños?

R. Sí, se ve rápido quién tiene talento y a quién le cuesta un poco más; pero también hay pilotos con mucho talento que no tienen tantas ganas y otros que con las ganas llegan. Es interesante observarlo. Como lo es ver a las chicas. Una de las que tenemos es campeona de España de MX65 y es curioso ver como en un día como el lunes, cuando el circuito estaba difícil todos los chicos iban dando gas y acabaron por el suelo, ella no se cayó una sola vez. ¡Y no es que fuera lenta! Es que era capaz de pensar encima de la moto. Y eso muchas veces es más importante que dar gas.

P. Cuando recuerda el fin de semana de Japón en el que se proclamó campeón, ¿qué es lo primero le viene a la cabeza?

R. ¡La fiesta en el karaoke! No, es broma. Lo primero que me viene a la cabeza son aquellas dos últimas vueltas. Y, especialmente, la vuelta en la que me marcaron que Lorenzo ya no continuaba en carrera. Es una de las situaciones en las que me ha costado más concentrarme. Fue muy surrealista. Fue un pim, pam, pum y yo ganaba en Japón, un circuito donde no ganaba nunca. Fue todo muy extraño.

P. Reconoció no haber sabido lo que era la presión hasta este curso, porque se exigió ganar, no fallar como en 2015. ¿Volverá a divertirse como en los primeros años o con los títulos y la exigencia ya no será posible?

R. Creo que la diversión siempre está, aunque quizá este año haya habido más sufrimiento, más angustia. Al final, para divertirte necesitas las herramientas adecuadas; en eso es en lo que trabajaremos esta pretemporada, en intentar tener una moto con la que me sienta más cómodo. Porque este año, a pesar de ganar a falta de tres carreras para que terminara el Mundial, se ha sufrido bastante.

En carrera llegaba hasta donde sentía el límite, aunque me adelantaran

P. Todos en su entorno se refieren a Montmeló como una de las carreras clave: renunciar a ganar en casa por seguir sumando puntos.

R. Ya me lo dijeron en aquel momento. Aquello de renunciar a la victoria en el circuito de casa y frente a Rossi fue algo que entendí que debía hacer en la misma carrera. Pero era algo que ellos no me veían capaz de entender. De hecho, llegué a escuchar el comentario: ‘Este Marc ya no es nuestro Marc’. Pero les dije: ‘Ey, que los 20 puntos se han quedado aquí, ¿eh?’. Y al final es esta mentalidad la que nos ha hecho campeones.

P. ¿Cómo es el nuevo Márquez?

R. Al final es el mismo Marc, y yo quiero que salga el mismo Marc que antes, pero cuando ya era campeón probé a hacer lo que solía aunque con esta moto, y mira: dos caídas y en la última carrera, segundo, pero… Insisto, para ser aquel piloto necesito las herramientas. Lo bueno es que tengo más experiencia y al menos este año lo he podido gestionar de manera diferente. Si bien, hay puntos del campeonato en los que tienes que arriesgar. Y si en ese momento fallas, estás en la misma situación.

P. En un Mundial marcado por los fallos, por las caídas en carrera, usted supo mantenerse encima de la moto, ¿cómo encontró el límite de los Michelin?

R. Apenas me caí en carrera hasta ser campeón, pero sí lo hice mucho en los entrenamientos, en total unas 17 veces, creo. En 2015 fue al revés: me caí menos en los libres y más en carrera. Este año, los domingos, era capaz de llegar solo hasta el punto en que me sentía bien. Aunque me adelantara quien fuera, si yo no podía dar más de mí, me quedaba donde estaba: sentía dónde estaba el límite y evitaba pasarlo.

P. ¿Cómo valora la competitividad de los últimos años en MotoGP, tanto por reglamento como por la calidad de sus rivales?

Renunciamos al test de Jerez porque no sabíamos qué probar y ahora Honda deberá traer algo más a Malasia

R. El campeonato va mejorando. Cuando llegué a MotoGP si tenía un día malo terminaba cuarto. Y entre los cuatro primeros se iban rotando las posiciones. Ahora, con el cambio de reglamento, está todo mucho más igualado; este año ha habido nueve ganadores distintos y aunque no creo que eso suceda cada temporada -este curso ha habido muchas carreras distintas, con agua, cambio de moto…-, sí que habrá más ganadores que en los años anteriores, más variedad en cabeza y carreras más entretenidas.

P. Tras la primera toma de contacto con los prototipos para 2017, ¿qué espera de la nueva Honda, le permitirá ser más atrevido el curso que viene?

R. Ojalá que sí. Para eso estamos trabajando. Pero después del primer contacto siempre esperas más, la verdad. No voy a engañar a nadie. Pensé ‘ahora irá perfecta’ y no, no iba perfecta. Es un proyecto nuevo en el que hay que seguir trabajando; hicimos un test muy importante en Valencia, renunciamos al de Jerez para no gastar días que nos corresponden por reglamento y porque no teníamos claro qué teníamos que probar. Con toda aquella información que recogimos en Valencia, ahora Honda debe trabajar para traer algo más al primer test de pretemporada en Malasia, aportar ese plus y que podamos ser competitivos desde la primera carrera del año.

P. ¿Y ese nuevo motor por el que tanto había peleado? Por sus referencias, de momento, ha cambiado poco el carácter de la moto.

R. Ha cambiado. Y es un cambio grande por lo que respecta al pilotaje. Pero, al final, el tiempo por vuelta es el mismo más o menos. Seguimos teniendo un problema en aceleración y no se soluciona poniendo más potencia; es una cuestión de adherencia del neumático trasero, que no está mal del todo, y, sobre todo, de la tendencia de la rueda delantera a levantarse: cuando se levanta, cortas potencia, entonces también pierdes potencia. Y es como andar en círculos. Hay que mejorar bastante en ese aspecto.

P. ¿Qué le pareció el debut de Lorenzo con Ducati? ¿También cree, como Rossi, que peleará por el Mundial?

Viñales será uno de los grandes rivales el año que viene,  junto a Valentino

R. Creo que Jorge en su debut sorprendió a mucha gente: la gente esperaba que terminara más lejos y lo hizo bastante cerca. La cuestión es si será capaz de luchar por el campeonato, porque eso significa estar todas las carreras y en todos los circuitos del año entre los primeros, con el mejor nivel. Seguro que ganará carreras. Y no descarto que gane la primera, porque en Qatar la Ducati va muy bien y él también. Pero lo de pelear por el título habrá que verlo.

P. ¿Y Viñales con la Yamaha?

R. Será, si no el más duro, uno de los rivales más duros del año próximo, juntamente con Valentino. Ellos dos serán los rivales a batir

P. ¿Qué hace feliz a Marc Márquez?

R. Ganar aporta la felicidad, pero sobre todo hacer lo que más me gusta. Y poderme dedicar a esto es algo que es impagable. Me dedico a mi pasión. Eso es lo que me hace feliz.

P. ¿Por qué admira tanto a Iniesta?

R. Hablamos de vez en cuando. Es un tipo peculiar, porque es tímido, pero simpático cuando estás con él a solas. Parece que no se ponga nunca nervioso y luego en el campo es de los que piensa más rápido. Le admiro por lo que ha logrado, pero especialmente por cómo es: siempre mantiene la calma, y le digas lo que le digas, aunque piense cualquier otra cosa: sabe respirar profundo y responder bien.

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