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Doncic, nuevo icono del Lasismo

El esloveno de 17 años rescata al Madrid ante el Zalgiris con dos triples estratosféricos

Luka Donci celebra una canasta. EFE

Con la determinación de los elegidos y la intrepidez de los que no conocen el miedo, Luka Doncic acaparó el protagonismo en el partido número 400 de Laso anunciando un liderazgo incontenible por talento y personalidad. El Madrid derrotó al Zalgiris (96-91) gracias a dos triples estratosféricos desde más allá de siete metros del joven esloveno que resolvieron un partido áspero y desapacible para los blancos. 17 años y 17 puntos que rindieron a la rocosa tropa de Jasikevicius, que estiró su resistencia hasta el 86-86 a falta de 1m 59s. Justo cuando apareció un niño con argumentos de depredador para sacar a su equipo del atolladero.

Real Madrid, 96 - Zalgiris, 91

Real Madrid: Doncic (17), Carroll (3), Maciulis (10), Reyes (12) y Ayón (14) --cinco inicial--; Rudy Fernández (7), Randolph (11), Nocioni (6), Hunter (10), Draper (4) y Taylor (2).

Zalgiris: Pangos (19), Westermann (6), Seibutis (2), Jankunas (13) y Lima (4) --cinco inicial--; Lekavicius (5), Milaknis (11), Motum (17), Kavaliauskas (-), Ulanovas (12) y Javtokas (2).

Parciales: 25-22, 24-27, 25-20 y 22-22.

Árbitros: Lamonica (ITA), Latisevs (LET) y Fritz (ALE). Eliminado por faltas personales Pangos por parte del Zalgiris.

Pabellón: WiZink Center, 10.436 espectadores.

Paradojas del destino, la principal imagen de marca del Lasismo junto al Chacho faltó al cumpleaños de su entrenador. Se perdió la cita Sergio Llull por culpa de unas molestias en la rodilla que arrastra desde hace semanas y su equipo le echó en falta como quien pierde la esencia y la brújula. El base menorquín saltó a la pista en los prolegómenos para recoger de manos de Emiliano el trofeo que le acredita como MVP de la Euroliga del mes de noviembre, en el que promedió 21,4 puntos y 5,6 asistencias, pero después se marchó al fondo del banquillo para seguir el encuentro vestido de calle.

Sí estuvo, produciendo desde el salto inicial, Felipe Reyes que, en otro ejercicio de implicación incansable, sostuvo a su equipo en el comienzo del encuentro. Con 10 puntos, tres rebotes y tres faltas recibidas en los primeros siete minutos de partido, el capitán madridista atajó la efervescencia del Zalguiris liderada por los triples de Pangos y minimizó los desajustes blancos en busca del tempo que requería la noche. Ni las prisas de Doncic ni la parsimonia de Draper consiguieron la afinación precisa y los locales confiaron su hoja de ruta al martillo de Ayón en ataque y la intimidación de Randolph en defensa.

Con un par de tapones más para su videoteca y un triple episódico, el estadounidense compensó el despliegue del conjunto lituano al que se sumaron con pujanza Milaknis (11 puntos en la primera mitad) y Motum. Mediado el segundo cuarto, los de Jasikevicius estiraron su renta (33-40, m. 15), pero con dos bingos de Nocioni desde el 6,75 y uno más de Maciulis, el Madrid zurció el descosido de un equipo romo al que solo movían las asistencias de Rudy.

Reacción tras el descanso

No encontraba el libro de instrucciones el conjunto de Laso, que volvió a entregar los mandos a Doncic. Capaz de mezclar en la misma jugada un robo meritorio, un fallo inexplicable, un rebote corajudo y una pérdida de balón, la joya eslovena agitó la inercia destemplada de su equipo pero no encontró el orden. Ansioso por hacer de Llull, los ataques a campo abierto derivaban en correcalles y las posesiones en estático se resolvían a trompicones. Fue Hunter quien, barriendo a base de palmeos, fue equilibrando el pulso que llegó igualado al descanso (49-49).

Sin embargo, a la vuelta de la caseta fue el propio Doncic el que lideró el propósito de enmienda. En otra impropia demostración de carácter, el canterano sacó al Madrid del atasco con siete puntos entre el minuto 22 y el 25 que, sumados a dos triples consecutivos de Maciulis, otorgaron resuello a los blancos (67-59). Estiró la rendición el Zalgiris apretando los dientes en la persecución, pero la falta de fuelle de Pangos y los intrascendentes expedientes de Lima, Javtokas, Seibutis y Westermann fue lastrando a los verdes (79-69, m. 33).

A pesarde ello, no le valió la renta al Madrid para procurarse un aterrizaje tranquilo. Jankunas se agigantó en la pintura, Westermann anotó sus primeros puntos y Lekavicius completó el asalto con otro triple que dejó sonado al Madrid cuando pensaba que tenía la faena resuelta (81-83, m. 37). Se elevó entre la espesura Ayón a base de coraje y volvió a aparecer Doncic para demostrar su condición de iluminado con dos triples memorables con los que ganó el partido 400 de Laso.

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