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Luis Enrique: “Todos queremos que Leo siga”

Messi iguala los 26 goles de falta de Koeman y Luis Enrique clama por su renovación: “No sé de números, pero dime un partido en que no sea decisivo”

Barcelona vs Athletic de Bilbao Ampliar foto
Messi en el lanzamiento de falta que supuso el 3-1. EFE

Al poco de terminar el partido, Ronald Koeman, hoy entrenador del Everton, grabado su gol de falta en la final de Wembley de 1992 en el imaginario colectivo, no solo en la memoria del aficionado culé, pues le dio al Barcelona su primera Copa de Europa, felicitó públicamente a Leo Messi. “Enhorabuena por marcar tu 26º tanto de falta con el Barcelona. Ya solo te falta uno para el récord”, le animaba el holandés, con un emoticono que le guiñaba el ojo. Koeman era, hasta la fecha, el máximo anotador de faltas en la historia del club azulgrana.

Pero no hay figura que se le resista a La Pulga, a quien se le señalaba hace unos días por no haber convertido ningún libre directo esta temporada. En la ida del partido de octavos contra el Athletic envió la estadística a tomar viento. En una semana ha hecho tres. Y suma 26. En San Mamés golpeó el esférico con la zurda, buscó la cruceta del palo derecho de la portería de Iraizoz. Y la colocó justo ahí. Imposible. Su gol ha mantenido vivo a su equipo.

Incluso en el partido de Liga en el estadio de la Cerámica en el que su equipo no pudo, tampoco, ganar. Pero él sí pudo marcar. Y lo hizo, de nuevo, de falta. Como ayer. En el Camp Nou. Donde, tras dos intentos fallidos, le buscó las cosquillas al meta navarro. Buscó exactamente la esquina contraria. Envió el balón abajo, al palo izquierdo, que quedó descubierto. Lanzó, también, con la zurda. Tres deliciosos goles de libre directo en tres partidos consecutivos. Y Koeman se rindió ante él.

Pero no fue el único. ¿Le recuerda a Koeman, le recuerda a algún jugador del pasado?, preguntaron al entrenador, Luis Enrique: “No me recuerda a nadie, porque no hay nadie mejor que él. Da igual la fase de juego en que esté, si se trata de una falta o una jugada… A lo largo de los años no ha convencido a la gente por su capacidad goleadora, sino por su capacidad de interpretar el juego: escoge siempre la mejor opción y hace mejores a sus compañeros”, le alababa.

Lo hizo también el rival: “Es un especialista en faltas. Lo hablamos entre nosotros: hay que saltar, que no nos sobrepasen, pero es complicado frenarle”, concedía el técnico, Valverde. “El equipo ha dado la cara hasta el último momento, pero estos partidos se deciden por jugadores de máximo nivel; en una falta ha vuelto a decidir Messi”, añadía Saborit, autor del tanto para el Athletic.

En esas estaban cuando a Luis Enrique le preguntaron por las declaraciones realizadas por la mañana por Òscar Grau, Director ejecutivo del club, sobre la renovación del 10. “Se tiene que analizar con la cabeza fría y con sentido común. El Barça no puede pasar de un 70% del presupuesto en masa salarial”, había dicho. Pero al entrenador lo de unir las palabras presupuesto, masa salarial y cabeza fría con Messi en una misma frase le sonó a chino. “No sé lo que ha dicho el Director ejecutivo, pero dime un partido en el que Messi no haya sido decisivo. Yo no sé de números, pero todos queremos que Messi siga aquí haciéndonos disfrutar”, respondió.

“Con Messi no hay que tener sentido común, sino renovarle”, espetó Luis Suárez, más directo todavía. Fue él quien marcó el primero en el Camp Nou. Y logró su gol número 100 con el Barcelona (en solo 120 partidos); además, fue el 300 del tridente, esa sociedad tan exitosa a la que se engancha el club para sobrevivir hasta cuando no juega tan bien como se le exige e, incluso, como le gustaría. “Estamos en una dinámica en la que con muy poco nos hacen gol”, reconoció Luis Enrique. Lo sabía el Athletic y se aferró a ello cuanto pudo. O hasta que Messi sacó una genialidad de su chistera. Otra vez. “Necesitábamos la victoria”, reconocía el uruguayo.

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