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La alegre cohabitación Nairo-Valverde

El colombiano, líder único de un Movistar en el que en 2017 el murciano asume el papel de "dinamizador y alma" del equipo

Valverde y Quintana, segundo y tercero por la izquierda, flanqueados por Amador, Rojas y Rubén Fernández. Ampliar foto
Valverde y Quintana, segundo y tercero por la izquierda, flanqueados por Amador, Rojas y Rubén Fernández. Getty Images

El ascenso de Nairo Quintana en el Tour siempre ha estado ligado, en la dialéctica del equipo que comparten, con el descenso de Alejandro Valverde, como si sus reacciones estuvieran condicionadas por sus propiedades físicas elementales.

En el Tour de 2013, el del primer podio tras Chris Froome del colombiano debutante, el descenso de Valverde fue involuntario, motivado por una avería en un momento imposible. En el de 2016, el del tercer podio del colombiano, la acción de Valverde para permitirle ascender fue plenamente voluntaria y consciente. La ejecutó en la ascensión a Finhaut-Emosson. Valverde aceleró a petición de Nairo, que quería atacar a Froome. Llegado el momento, Nairo no pudo sino perder tiempo, menos en todo caso que Valverde, que pagó su esfuerzo y no pudo seguir el ritmo de los mejores. Perdió entonces las posibilidades que tenía de alcanzar el podio de París, puesto que aseguró Nairo gracias a su sacrificio. El equipo tenía datos para pensar que ocurriría lo que ocurrió, pero se mantuvo fiel a su decisión de llegar hasta el final con Nairo como líder. Valverde también lo sabía, pero en ningún momento se quejó o criticó a su compañero.

En ese momento ya empezó el murciano a asumir en el Movistar el papel que ayer, en la presentación del equipo, le asignó públicamente el jefe, Eusebio Unzue: Valverde, el alma del equipo, el dinamizador. El año que cumplirá 37 años, el murciano inicia su 13ª temporada en el conjunto de Unzue.

“Valverde estaba más fuerte que nunca, pero corría con la ventaja de no tener ninguna responsabilidad. No se jugaba nada”, dice Unzue. “El podio ya lo había conseguido el año anterior. Ya lo había disfrutado. Para Nairo, en cambio, era fundamental, para su recuperación, para que rindiera en la Vuelta, que ganó”.

Es el juego de la cohabitación alegre en la cabeza del Movistar. Nairo, en su sexta temporada en el equipo y a punto de cumplir 27 años, es el líder único, el que asumirá sobre sus hombros la carga de intentar el Giro y el Tour. Sobre todo el Tour, la única grande que el equipo de Perico e Indurain no ha ganado con Movistar de patrocinador. “Se ha consolidado como un gran líder, ha madurado y ya está dispuesto para el gran reto”, dice Unzue. Valverde se seguirá divirtiendo, lo que solo parece saber hacer sobre una bicicleta, y ejerciendo de ejemplo y motivador.

“Pido para 2017 que Alejandro sea capaz de hacernos disfrutar del placer de saber que en cada carrera que vamos tenemos un posible vencedor”, dice Unzue. “Y eso tiene un efecto dinamizador tremendo sobre sus compañeros. Es el reactivo que los une y motiva, el que hace que todos estén dispuestos a dar más. Y será con los chavales más jóvenes lo que fue Perico con Indurain”.

“El año pasado, en el Tour, Nairo estaba bien, pero quizás no todo lo bien que él quería”, dice Valverde. “Pero este año, con Nairo lo daremos todo para conseguir el Tour, el máximo objetivo, a ver si le podemos ganar por fin a Froome”. El murciano, aparte de hacer equipo, piensa en un mes de clásicas en abril en Lieja y cercanías que le permita agrandar un poco su ya grande palmarés y en una Vuelta buena, la grande en la que no estará Nairo. “El año pasado, después del Tour, Nairo estuvo mucho mejor en la Vuelta”, recuerda Valverde, que en 2016 corrió las tres grandes. “Así que, sí, le puede venir muy bien hacer antes el Giro”.