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Nadal y Federer: más descanso para alargar el talento

El español y el suizo, además de las hermanas Williams, agitan con su buena actuación en Australia el debate del ajustado calendario del tenis

Federer y Nadal, con sus trofeos tras la final en Australia.
Federer y Nadal, con sus trofeos tras la final en Australia. Getty

Aire limpio, plantas, los lagos más verdes que las plantas, y las montañas más prominentes que los lagos. Roger Federer descansaba en los Alpes suizos en septiembre de 2016, dos meses después de su decisión de apartarse durante el resto de la temporada. Volvería a lo grande, en el Open de Australia. Una de las fotos que había compartido Roger lo mostraba bajando a pie una ladera con una pendiente suficientemente inclinada para que sus fans inundaran Twitter preocupados por el estado de su rodilla. No sabían que aquel descanso lo haría ganar otro Grand Slam. Él sí. Él mismo lo había anticipado. La rehabilitación en la rodilla izquierda fue la excusa perfecta. Su mente, aunque Federer no lo hubiera notado hasta entonces, también necesitaba de unos meses off season.

Off season, el período que el extenista estadounidense Andy Roddick insiste en ampliar desde hace al menos diez años, es el tiempo que los jugadores de tenis tienen fuera de temporada. Sus vacaciones. Tras la veterana final del pasado domingo entre Rafa Nadal y Roger Federer, Roddick, alejado ya del circuito, no dejó pasar la posibilidad para volver a enviar el mensaje. "Si Rafa y Roger no demostraron los beneficios de unas vacaciones más extensas, no sé qué lo hará. Seamos inteligentes con nuestros jugadores y promovamos la longevidad", disparó el ex número uno a través de su cuenta de Twitter.

En la temporada pasada, ninguno de los actuales top 5 del ránking ATP jugó menos de 17 torneos. El ejemplo más contundente del desgaste es el de Novak Djokovic, que viene disputando una media de ochenta partidos al año desde 2010, cuando comenzó a dominar el circuito. El último año, el serbio perdió el número uno y sus resultados en la pista han empeorado notablemente. En Australia, fue eliminado por el uzbeko Denis Istomin en segunda ronda. Fue su eliminación más apresurada desde Wimbledon 2008. Andy Murray, el número uno del mundo, también llegó a Melbourne fundido y fue eliminado prematuramente. Los dos mejores del planeta se habían enfrentado tan solo seis semanas atrás en la final del Masters de Londres, el 20 de noviembre. "No podían dejar de competir, porque estaba en juego el número 1", se extendió Roddick en Twitter.

La cantidad de torneos disputados por cada jugador en 2016.
La cantidad de torneos disputados por cada jugador en 2016.

“Hoy el tenis es mucho más competitivo, las primeras rondas son muy duras, y en un año, se siente”, dice Ángel Cotorro, médico de Nadal y de la Federación Española de Tenis.

Según el reglamento de la ATP, los mejores 30 tenistas del mundo están obligados a jugar un mínimo de torneos. En teoría son 18. Deberían participar en todos los Masters 1000 a los que clasifican, en al menos cuatro torneos de ATP 500 (uno debe ser sí o sí después del US Open de septiembre) y en dos ATP 250. Hay una excepción de la regla: los jugadores que hayan jugado más de 600 partidos en el circuito, aquellos que tengan más de 12 años como profesionales y/o tienen más de 30 años, pueden jugar un torneo menos. Quienes cumplan con los tres requisitos no tienen la obligación de cumplir con los Masters 1000.

"El calendario está muy cargado. Habría que volver a la historia. Los mejores tienen que ser capaces de poder jugar menos torneos. 13 o 14 estaría bien", contesta, desde Buenos Aires, Luis Lobo, exentrenador de Carlos Moyá y uno de los máximos responsables del buen cierre de carrera del primer número uno del mundo español. Desde la experiencia que supuso trabajar con un tenista cerca de los 30 años, Lobo destaca "las ganas" de los grandes jugadores. "Moyá tuvo mucho que ver, quería mejorar todo. Cambió de hábitos, cambio de vida para comenzar a adaptarse a un tenis donde se le pegaba mucho más fuerte a la bola", indica.

Nadal y las hermanas Williams también se permitieron un respiro al final del pasado curso y estuvieron fuera de las pistas entre tres y cuatro meses. Serena disputó solo ocho torneos en 2016: los cuatro grandes, los Juegos Olímpicos, dos Premier Mandatory (Indian Wells y Miami) y un Premier 5 (Roma). Entró a la pista en 44 ocasiones. Angelique Kerber, quien finalizó en la cima de la clasificación femenina, jugó 82 partidos.

“Solo los grandes campeones pueden volver así”

El médico de Rafael Nadal y de la Federación Española de Tenis, Ángel Cotorro, también considera que el calendario es “demasiado exigente”. Cotorro asegura que Federer y Nadal “son dos grandes campeones” y que por eso han podido regresar a la competición en gran forma. “No deberían tener que lesionarse para poder descansar”, advierte.

“En el caso de Rafa, la lesión permitió un descanso programado, un tratamiento correcto, con una preparación física importante”, dice el médico del tenista balear. “Nadal está acostumbrado porque no es la primera vez que le sucede”, explica, sobre el parón de tres meses. El español no estará en el equipo de Copa Davis ante Croacia del 3 al 5 de febrero. La final de Australia dejó a Nadal “al límite”, según Cotorro. “Después de una competición tan importante, puedes entrar en un bajón, bajar las defensas y correr el riesgo de lesionarte”, dice. "La ATP y la ITF deberían ponerse de acuerdo para que las series de Copa Davis no se disputen después de un Grand Slam como Australia", considera Cotorro.

Nadal también estuvo casi siete meses sin jugar en 2012, cuando una lesión en el tendón rotuliano de la rodilla izquierda lo alejó de las pistas. Su regreso en 2013 fue espectacular. De febrero a mayo, alcanzó la final en todos los torneos que disputó y alzó siete trofeos, Roland Garros incluido. Ese año, además, ganó el US Open.

“Los tiempos se han acortado. Es necesario poder estar fresco de cabeza y tener seis, siete, ocho semanas de preparación”, agrega Cotorro.

El asunto ha pasado desapercibido, pero no es ninguna novedad entre los jugadores. De hecho, uno de los momentos más tensos en la cordial relación entre Federer y Nadal, fue en 2012, en vísperas del Open de Australia de aquel año. Los jugadores querían cambios en el calendario, al que consideraban muy largo y con demasiadas obligaciones. Entonces, el suizo era el presidente del consejo de jugadores y el español, el vice. En resumen, Rafa quería que Roger fuera más crítico, en público, de la situación que atravesaba el circuito y lo criticó en una rueda de prensa. Después se arrepintió y, caballerosidad del suizo mediante, el rifirrafe fue enterrado. El reclamo por más vacaciones sigue vigente.

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