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Tom Brady, el alma de los Patriots

El mariscal de campo de los New England Patriots gana su quinto Super Bowl y se vuelve histórico

Brady tras ganar el Super Bowl AFP

El fútbol americano tiene un nuevo héroe. Tom Brady (San Mateo, California, 1977), un grandulón de 1,93 metros, viste los mismos colores que Superman. Desde el 2000, el quarterback de los New England Patriots, se ha ganado un lugar especial en la National Football League (NFL). Gracias a su pericia ha logrado que su equipo se convierta en uno de los equipos más populares de la liga y, sobre todo, uno que ha marcado las últimas décadas.

El pequeño Brady, durante las tardes de su infancia, coleccionaba tarjeta de jugadores de béisbol. En algunas fotografías familiares se le ve con su bate en una de sus manos, esas que ahora dan pases para alcanzar a sus receptores. “He tenido mejores atletas naturales que Tom Brady, pero es mi mejor jugador de fútbol [americano]”, dijo uno de sus entrenadores escolares, Tom MacKenzie al Daily News de Nueva York.

El padre de Brady, el señor Thomas, llevaba al pequeño Tom cada domingo de temporada a ver a los San Francisco 49ers y ahí se enganchó de la mística del mariscal de campo, Joe Montana, en especial por una de esas jugadas históricas, The Catch, donde con una jugada lograron dar la vuelta al marcador (27-28) frente a Dallas, con 58 segundos en el reloj del último cuarto. Ese mismo año los vestidos de rojo escarlata y dorado se quedaron con el Super Bowl XVI.

Brady cambió al béisbol por el fútbol americano. Ingresó a la Universidad de Michigan para intentar dar un salto a la liga profesional y, por qué no, jugar en los 49yers. En el fútbol colegial. En el 2000 fue el quarterback titular en el triunfo universitario del Orange Bowl. Ese mismo año formó parte de la selección de jugadores para los equipos de la NFL, el draft. Sin embargo, tuvieron que pasar seis rondas para ser fichado en el turno 199. Bill Belichick, el entrenador en jefe de los Patriots, se fijó en él. Allí descubrió al jugador que revolucionaría a la franquicia.

Brady fue contratado como el suplente de Drew Bledsoe y una lesión de este le abrió la oportunidad al joven Tom. Su primer partido como profesional se midió con otra leyenda del emparrillado, Peyton Manning de Indianapolis Colts. En su segunda temporada llevó al equipo a ganar el primer Super Bowl frente a St. Louis Rams. De allí empezaron a acaparar la liga con otros tres trofeos Vince Lombardi y dos subcampeonatos. Su éxito estuvo acompañado del resentimiento de los otros equipos y aficionados. Brady era y es el rival a vencer.

“Cada vez que es capturado [en una jugada], mira al oficial como ‘¿lo viste capturarme? ¿Debía suceder eso? Lo hizo un poco fuerte. Por favor lancen una penalidad de 15 yardas contra él, que sea multado”, comentó Antonio Smith a la prensa hace un año.

Brady al momento de dar un pase AFP

En 2015, tuvo un manchón en su prominente trayectoria. Se trató del caso deflategate, en referencia al hecho de desinflar los balones utilizados en la final de la Conferencia Americana contra Indianapolis Colts. Esa vez los Pats doblegaron 45-7 a sus rivales. Sin embargo, la NFL investigó el uso de balones con poca presión, en una práctica ilegal para favorecer el juego de Brady. En mayo de ese año la liga suspendió a Brady por cuatro partidos, sin sueldo, y al equipo con una multa de un millón de dólares. Tom se redimió con grandes actuaciones de cara al Super Bowl.

Por esas mismas fechas, Brady aceptó ante la prensa que era un viejo amigo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Juntos jugaban al golf. Cuando le preguntaron de la posibilidad de que el magnate llegara al poder dijo: “creo que sería genial. Habría un green de golf en el jardín de la Casa Blanca”. En su vestidor conservaba una gorra con la leyenda de “Hacer a Estados Unidos grande de nuevo”. En las semanas previas al denominado súper domingo, Brady ha esquivado el tema.

El californiano tiene en sus brazos la oportunidad para consagrase como el quarterback más ganador. Hasta el momento está empatado en número de campeonatos con Terry Bradshaw de los Steelers de Pittsburgh y a su referente, Joe Montana. En una rueda de prensa, un niño de siete años le preguntó “¿quién es tu héroe?”, el ídolo de los Pats “yo creo que es mi padre, porque es alguien al que admiro día a día”, dijo antes de que sollozara Brady, el líder que no para de ganar.

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