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Nairo celebra su 27º cumpleaños con una exhibición en montaña

"No sabía que estaba tan fuerte", dijo el colombiano tras atacar al pie del último puerto, ganar la etapa y alcanzar el liderato de la Volta a Valencia

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Nairo Quintana cruza ganador la línea de meta en Mas de la Costa. EFE

Faltan tres meses para que empiece el Giro y cinco para el comienzo del Tour, y, rompiendo los hábitos del ciclismo, Nairo Quintana, el ciclista con hormigas en las piernas, ya está ganando a lo grande.

“No me ha sorprendido que ganara, pero sí la forma en que lo ha hecho, la diferencia que ha sacado a todos”, dice Eusebio Unzue, el jefe del Movistar, quien vio por televisión la exhibición de su chico el día de su 27º cumpleaños: etapa reina de la Volta a Valencia; final en el empinadísimo Mas de la Costa, en Llucena del Cid (Castellón), con rampas de cemento del 20% y vistas privilegiados del espectáculo del Maestrazgo; control de la etapa total del Sky, liderado por el dorsal número uno, Wout Poels, el holandés que en el último Tour casi tenía que frenar para no ganarle a su líder, Chris Froome; llegando a Llucena, antes de desviarse por los Camins de Penyagolosa, marcha a rueda todo el pelotón, Nairo, y también Daniel Martin, irlandés que suele brillar a comienzos de temporada, y el líder de la carrera, el campeón olímpico Greg van Avermaet; nada más salir del pueblo, a cuatro kilómetros de la cima, ataca Nairo, incapaz de tomarse con calma ninguna carrera; no mira para atrás, donde, a su rueda, intenta resistir el eritreo Kudus; solo se vuelve cuando se siente solo y comprueba con la vista que a su espalda solo hay una carretera vacía; gana con 40s de ventaja sobre Kudus, 45 sobre el portugués Antunes y 48s sobre Poels. Steven Kruijswijk e Ilnur Zakarin, protagonistas del último Giro, ceden más de un minuto. El líder, Van Avermaet, pierde más de cuatro minutos. En la general, Nairo es líder con 23s de ventaja sobre el segundo, Ben Hermans. Todo ello en poco menos de 15 minutos. La carrera termina mañana, domingo, con la Paterna-Valencia, una etapa llana y corta (130 kilómetros).

“Nairo se toma estas etapas de alta intensidad como exámenes para probar su estado de forma”, dice Unzue sobre la demostración de su líder en su solo sexto día de competición en 2017. Sus presuntos rivales en el Tour aún no han enviado señales: Alberto Contador debutará dentro de 10 días en la Vuelta a Andalucía y Chris Froome mantiene un perfil bajo en la carrera australiana en la que ha comenzado su año. “Ya lo probó en la etapa del jueves, donde estuvo en el corte tras Tony Martin, y hace una semana en Mallorca”, añade Unzue. “Tampoco es para darle más importancia que el gustazo que se ha dado por su cumpleaños”.

Nairo solo quiso extraer conclusiones racionales de su victoria, fruto de una acción introspectiva y cuya amplitud pareció sorprenderle también a él. “Quería saber cómo estaba y no pensaba que estaba tan fuerte”, dijo el colombiano, que nunca había ganado tan pronto en Europa y que quizás tema perder la perspectiva ante la temporada tan complica que afrontará, con su participación en el Giro y en el Tour. “Ahora tenemos que redireccionar los entrenamientos para llegar bien a los objetivos”.

La Volta a Valencia comenzó con una contrarreloj por equipos en la que el Movistar perdió más un minuto con el BMC, lo que, para Unzue, es una muestra de lo bien preparados que están los rivales de su campeón, cuya próxima carrera será el Tour de Abu Dabi, prueba de cuatro días en el desierto que comienza el 23 de febrero. “Para madurar como ciclista completo, a Nairo le vendrá bien curtirse en etapas llanas para sprinters, con viento, arena y abanicos, al igual que carreras con contrarreloj por equipos”, dice Uzue. “Además, en Abu Dabi, el sábado 25 también hay una llegada en alto...”