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Houston se engalana para la Super Bowl

Los Patriots y los Falcons se disputan la 51ª edición del evento deportivo más seguido de EE UU

Imagen del césped del NRG Stadium. USA Today

Todo está listo en Houston (Texas) para el partido del año: la Super Bowl, que esta temporada, en su edición número 51, enfrentará a los New England Patriots y los Atlanta Falcons en el estadio NRG. Los miles de seguidores que estos días invaden la ciudad esperan impacientes la final de la NFL en la que todo puede pasar.

Los Patriots son el equipo de la experiencia y la templanza. Saben lo que es jugar la Super Bowl, a la que han llegado en ocho ocasiones, de las cuales han ganado cuatro y perdido otras cuatro. Con el partido de mañana, el conjunto de Boston se convertirá en el equipo con más apariciones en la Super Bowl, un total de nueve. Además de un juego orientado hacia el ataque coordinado por el quarterback Tom Brady, esta temporada los de Nueva Inglaterra han sido premiados con la mejor defensa de la liga. Con unas estadísticas favorables, 16 victorias y dos derrotas, los Patriots llegan a la final tras superar cómodamente a sus rivales en la fase de playoffs.

Sus rivales, el equipo de Atlanta, es un equipo poco familiar con la expectación y la presión de la Super Bowl. En sus más de 50 años de historia solo han participado en una Super Bowl que perdieron contra los Denver Broncos. Pero el quarterback Matt Ryan y sus compañeros esperan cambiar la historia tras haber superado con creces una ronda de playoffs ante dos rivales fuertes: los Seattle Seahawks y los Green Bay Packers.

La presión de la Super Bowl es máxima. Las estadísticas de la temporada, los números con los que tanto obsesionan periodistas, comentaristas y seguidores de la NFL, pierden relevancia. Los jugadores realizan los últimos entrenamientos rodeados de centenares de periodistas, miles de personas, famosos y personalidades que ocupan la ciudad desde varios días antes. Por todas las esquinas de la ciudad, enormes carteles anuncian el evento estrella del deporte estadounidense. Nadie de habla de otra cosa por el centro de la ciudad. "Este es el mejor fin de semana para estar en Houston", dice un joven que trabaja a pocas calles del centro de convenciones George R. Brown donde está situada una zona de actividades y shows para los aficionados. Ahí, miles de seguidores esperan largas colas para ver a algunos de los jugadores y decenas de periodistas escriben sus últimas palabras, graban sus últimos comentarios y hace las últimas entrevistas.

Mural de la final de la 51ª edición de la Super Bowl. AP

Pero no es tan importante para todos. Algunos, como Charlynn -- una habitante local de Houston -- consideran que la cita más importante del año es dentro de unas semanas cuando se celebrará, en el mismo estadio, el Houston livestock show and rodeo, un espectáculo de conciertos y rodeos con caballos al puro estilo texano. "Esa es nuestra Super Bowl", exclama.

En el estadio NRG, con capacidad para 72.200 personas, reina la calma antes de que la marea de aficionados comience su ritual de barbacoa y cerveza que precede los partidos de NFL. Los equipos ultiman los preparativos de los jugadores e intentan estudiar qué estrategia tomará cada equipo. Sin embargo, cuando los jugadores de los Patriots y los Falcons salten al terreno de juego y retumbe el himno estadounidense por las paredes del NRG, poco importarán las charlas del vestuario y los análisis. En la Super Bowl, una final de un único partido, un error o un acierto pueden determinar el resultado. Y los Patriots lo saben bien: en 2007, tras realizar una temporada perfecta con 16 victorias y ninguna derrota, los Giants de Nueva York les arrebataron el título.

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