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Pablo Carreño, el ‘ángel’ que ya sabe sufrir

A sus 25 años y con el mejor ‘ranking’ de su carrera (26), el asturiano es la cuarta mejor raqueta española

Lo integrantes del equipo español felicitan a Carreño. EFE

“Tiene cara de ángel, pero el ángel ya sabe sufrir”. Quien habla es Antonio Martínez Cascales, uno de los formadores más prestigiosos del tenis español y una de las personas que asiste más de cerca al crecimiento de Pablo Carreño (Gijón, 25 años), el último héroe nacional en la Copa Davis. El asturiano, protagonista de la eliminatoria resuelta en Osijek el pasado fin de semana, vivió en las tierras croatas su bautismo en la primera línea fuego, en una circunstancia adversa y cuando algunos pensaban que la presión del partido decisivo terminaría derritiéndole. “Además, después de haber perdido el viernes estaba hecho polvo”, cuentan desde el equipo.

Aquella noche Carreño, gijonés orgulloso, lo pasó mal. Cedió el primer punto a Croacia, ante el 223 del mundo, y sintió el verdadero peso de la Copa Davis. “Él es un chico muy alegre, muy optimista, pero estaba realmente tocado”, relatan. Aunque ocho meses atrás había debutado oficialmente en la competición, en un pulso frente a Rumanía y con la serie ya decidida, Carreño se expuso esta vez a lo que otros tantos grandes tenistas han tenido que experimentar en un momento u otro de sus carreras. El mal de altura, los vértigos. Sentirse señalado. “En otro momento tal vez le hubieran pasado por encima, pero ahora es más fuerte”, detalla Cascales.

Así que Carreño se redimió. Firmó el triunfo definitivo y superó el mal trago que supone una derrota complicada. “Le escribieron Rafa [Nadal], David [Ferrer], mucha gente... Entre todos le arropamos mucho”, detallan desde el equipo, donde el asturiano se ha integrado a las mil maravillas. “Es un chico muy aplicado, educado. Es dócil. A diferencia de otros jugadores encaja bien la crítica y el trato con él siempre es muy bueno”, agrega Cascales, supervisor del trabajo diario en la Academia Juan Carlos Ferrero Equelite, en Villena (Alicante).

Desde algo más de un año, Carreño pule allí su tenis, a caballo también entre Gijón y Barcelona. También desde hace un año, el juego del asturiano (1,88 y 74 kilos) ha crecido exponencialmente. En 2016 elevó sus dos primeros títulos como profesional (Moscú y Winston-Salem) y alcanzó otras dos finales (Estoril y São Paulo). Por su potencial se le esperaba desde hace tiempo y en Osijek emitió la primera señal para decir que está preparado. “Es mucho más duro de lo que aparenta”, explica Cascales; “recuerdo la primera vez que vino con nosotros. Tenía 19 años y nos lo llevamos a hacer bici. No tenía culotte y su bici era la peor, pero les aguantó incluso a Ferrero y a Ferrer, que son dos fenómenos”.

En 2016 elevó sus dos primeros títulos como profesional y alcanzó otras dos finales

Instruido por Samuel López, su preparador actual, a Carreño parece haberle llegado el momento. Con su mejor ranking (26), la aspiración a medio plazo es filtrarse progresivamente ente la nobleza del circuito y convertirse en una pieza básica del equipo español, teniendo en cuenta la transición generacional entre una hornada y otra. “Antes tenía más altibajos. Le gisue pasando, pero ahora es mucho más consistente. Ha vivido la crudeza de la Davis y ha sabido salir adelante, así que es un gran paso”, remarca Cascales.

Futbolero y devoto del Sporting, su terreno predilecto es la tierra batida, pero sus mejores resultados han sido sobre rápida. Comenzó en el Real Grupo de Cultura Covadonga y con 15 años dejó su tierra para ingresar en el RCT de Barcelona. En 2013 fue elegido por sus compañeros como el jugador con mejor progresión —ascendió 650 plazas tras ser operado de una hernia discal— y actualmente es la cuarta raqueta española, por detrás de Nadal (6), Bautista (16) y Ferrer (25). Todos ellos superaron la criba de la Davis. Y el ángel también.

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