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Toni Nadal, el maestro de la fórmula mínima

Con un método básico, Toni Nadal ha evolucionado a uno de los mejores tenistas de la historia. A contracorriente, se desligará de la élite en 2018 como el entrenador más laureado de su deporte

Toni Nadal, durante un entrenamiento en París-Bercy.
Toni Nadal, durante un entrenamiento en París-Bercy.

Mañana cumplirá 56 años. Está casado con Joana María, es padre de tres adolescentes, Marta, Toni y Joan, y tío de uno de los tenistas más trascendentales de la historia, Rafael, aunque la contracción fonética que emplea en el espacio íntimo lo deja en Rafel. Le apasiona la Antigua Grecia y admira el legado de Sócrates. No defiende un ideario específico, pero se apoya en una máxima de Solón: “Sin método, orden, voluntad, esfuerzo y sacrificio no son posibles ni el genio ni el triunfo”. Emprendió Derecho e Historia, pero no terminó ninguna de las dos, porque lo que verdaderamente le llenaba era el deporte, y aunque no llegó a ser más que “un jugador de segundo nivel”, un competidor polifacético (ping-pong, natación, ajedrez…), descubrió la plenitud en el ámbito de la formación.

Es Antonio Nadal Homar, más conocido como Toni Nadal. Para su sobrino, ganador de 14 grandes, el tío Natali, su entrenador; en el circuito profesional, Uncle Toni. Lector empedernido, alma inquieta y hombre futbolero, muy del Barça. Una persona a la que le gusta dialogar y sobre todo rebatir, por lo que difícilmente emprende una conversación con otra cosa que no sea una negativa. De ahí el sobrenombre que le puso su amigo Jordi Arrese, excapitán de la Copa Davis: Doctor No. Defiende la austeridad y el minimalismo, y entiende que es imposible disociar su forma de concebir la vida y el deporte. Agnóstico y sin dobleces, se define como “polemista, contradictorio y hasta desesperante”. Ha promovido siempre una fórmula básica, “simple pero efectiva”, y entiende que ha llegado la hora de pasar más tiempo con los suyos.

“No es desgaste, pero ahora, después de tantos años dando vueltas por el mundo, todo cuesta un poco más”, explica a este periódico el entrenador, quien después de casi tres décadas al lado de su sobrino ha decidido dar un paso a un lado a partir de 2018. Así lo confirmó la semana pasada, poniendo fecha a un tándem histórico y ejemplar, considerado indisoluble por muchos. No en vano, nunca un preparador y un tenista habían permanecido tantos años juntos ni habían labrado tantos éxitos como ellos dos, tío y sobrino. Parecía que el binomio continuaría hasta el final, pero el entrenador, “individualista y poco gregario”, marcó el límite del vínculo porque su aportación ha decrecido sensiblemente y prefiere delegar en Carlos Moyá.

El nuestro es un deporte complicado y él consigue que todo parezca fácil”

JORDI ARRESE

“Rafa es un competidor extraordinario, con unas condiciones increíbles, pero Toni ha sabido sacarle el máximo partido”, reivindica desde Nueva York el segundo técnico del mallorquín, Francis Roig. “Hay que contemplar la decisión con naturalidad. Son muchos años y a Rafa puede venirle bien nuevos puntos de vista. Además, seguro que Toni no se desliga del todo”, agrega Arrese, el hombre que permitió debutar a Nadal en la Copa Davis. “Lo que ha hecho Toni es excepcional. Sin él no se podría entender lo que significa Nadal y este tal vez no hubiera logrado lo que ha logrado”, agrega el catalán Xavi Budó, tutor de Carla Suárez.

Todos ellos elogian la figura del hombre que está detrás del éxito, del técnico que moldeó a un fuera de serie que inicialmente parecía diseñado para triunfar sobre arcilla, pero que con el tiempo se convirtió en un campeón total. “Cuando ves que un tenista ha evolucionado constantemente… Metodologías hay muchas, pero él ha sabido siempre qué tiene entre manos y ha conseguido sacarle el máximo jugo, sobre todo desde el punto de vista emocional. Rafa es el mejor deportista de la historia a nivel mental”, defiende Budó.

Toni y Rafa charlan en un reservado del Masters de Madrid, en 2014. ampliar foto
Toni y Rafa charlan en un reservado del Masters de Madrid, en 2014. Cordon Press

“Tiene una perspectiva del tenis profesional muy clara”, detalla Arrese desde la academia en la que invertirá su futuro Toni, en Manacor; “tiene una visión técnica y táctica muy pragmática, siempre simplifica y aclara. Con él, el menos es más, mucho más. El tenis es un deporte complicado y él hace que todo parezca más fácil. Le ha hecho la vida más fácil a Rafa. Quizá aporte menos soluciones técnicas, pero en términos psicológicos es un fenómeno. De todos modos, Rafa se había atrapado con la derecha y este año se ha visto una evolución tremenda que nace en la pretemporada. Ahí han estado él y también Francis”.

Con él ocurrirá como con los músicos: se les valora cuando ya no están

XAVI BUDÓ

El aspecto mental. Los tres técnicos telefoneados inciden en la virtud de su homólogo para dibujar escenarios positivos. “No deja pasar ni un detalle, por eso es duro y pesado. No admite la negatividad ni las excusas”, precisa Arrese. “Él ha forjado la personalidad y el carácter que tiene Rafa. Le educó siempre en la cultura del esfuerzo, en el respeto hacia el rival, sea quien sea, el uno del mundo o el 100. El mérito de todo eso le corresponde a Toni”, interviene Budó. “Siempre que Rafa ha necesitado hablar, él ha estado ahí. Para él todo depende de la disposición que uno tenga hacia las cosas. Él cree que tanto lo bueno como lo malo depende de uno mismo y se lo ha sabido inculcar”, añade el barcelonés Roig.

Con el desmarque programado de Toni, su sobrino descubrirá a partir del próximo año nuevos horizontes, pero sus éxitos perderán un punto de romanticismo, porque en su banquillo ya no estará su entrenador de toda la vida, el hombre singular y genuino que actúa por libre. “Toni aporta una visión muy distinta de la de los técnicos de ahora. Él siempre ha ido un poco a contracorriente. Es muy abierto, sabe escuchar”, subraya Arrese. “Cuando las cosas no han ido bien, él ha sabido llevarlo con más naturalidad que nadie. Y cuando Rafa sufrió la ansiedad, hace dos años, el que más le ayudó para invertirlo fue él”, apostilla Roig. Y concluye Budó: “Tendemos más a destruir que a construir. Con Toni Nadal ocurrirá como con los grandes músicos: se les valora en su verdadera dimensión cuando dejan de estar entre nosotros”.

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