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Arrollador ‘Spanish Chelsea’

Premier League
Fàbregas celebra un gol al Swansea. REUTERS

En España, los muertos están más vivos que en cualquier otro país del mundo”. Federico García Lorca

Arsène Wenger ha descartado toda posibilidad de postularse como sustituto de Luis Enrique en el banquillo del Barcelona. El entrenador del Arsenal, que no ha ganado un campeonato desde 2004, anunció el jueves que no, no pensaba reemplazar al asturiano, que ha ganado dos ligas españolas, dos Copas del Rey y una Champions en las últimas dos temporadas.

Bueno. Otro dolor de cabeza menos para la directiva del Barça pero motivo de desconsuelo para los aficionados del Arsenal, obligados a contemplar la pesadilla de que Wenger siga al frente de su equipo otra temporada más. Desconsuelo también para el Real Madrid y todos los demás clubes españoles que sueñan con que el Barcelona se caiga de una maldita vez de su pedestal.

Pero dejemos de hablar de los delirios del entrenador más inepto del fútbol europeo, el que menos uso ha sabido hacer de los recursos a su disposición (enorme club, enorme presupuesto, enorme mediocridad), y celebremos algo que curiosamente ha pasado más desapercibido que las absurdas declaraciones del moribundo francés.

El fútbol español vuelve a triunfar en la poderosa Premier League.

Hablábamos hace no mucho del Spanish Liverpool, el equipo dirigido por Rafa Benitez en el que jugaban, entre otros españoles, Xabi Alonso, Pepe Reina, Álvaro Arbeloa, Luis García y Fernando Torres. La gran hinchada de Anfield nunca los olvidará.

Más que digno heredero de aquella armada es el actual líder de la Premier, al que podemos bautizar legítimamente con el nombre de Spanish Chelsea. Es irónico que los ingleses siempre se jacten de lo competitiva que es su máxima competición ya que en ninguna liga importante europea es mayor hoy la distancia entre el primero y el segundo en la tabla que en la suya. El Chelsea va primero con diez puntos de ventaja y, salvo que Dios sea del Manchester City o del Tottenham, no solo se coronará campeón de Inglaterra en mayo (o antes) sino que se presenta como buena apuesta para ganar la Copa de Europa la temporada que viene.

El entrenador del Chelsea, Antonio Conte, es italiano, pero un italiano que ha dicho varias veces que es un gran admirador del fútbol español y ha demostrado ser fiel a sus palabras con el protagonismo que le está dando a sus cinco magníficos españoles.

El fin de semana pasado, por ejemplo, el Chelsea ganó al Swansea City por 3 a 1 con goles de Cesc Fàbregas, Diego Costa y Pedro. Otros dos que jugaron en aquel partido, los defensas César Azpilicueta y Marcos Alonso, también son españoles.

Alonso, casi desconocido en España desde que dejó el Real Madrid en 2010, ha sido una de las revelaciones de la temporada, consolidándose como titular indiscutible, y goleador ocasional, en el puesto de lateral izquierdo. Conte declaró esta semana que Azpilicueta era uno de los mejores defensas del mundo. Fábregas no juega siempre de titular pero cuando sale al campo no solo agrega finura sino que tiene la feliz costumbre de influir decisivamente en los resultados. Costa está jugando al mismo nivel que cuando estaba en el Atlético de Madrid, lo cual es mucho decir, y Pedro ha vuelto a la vida.

El canario que una vez conocíamos como Pedrito tuvo una temporada horrible bajo el mando primero de José Mourinho y después del entrenador que le reemplazó, Guus Hiddink. Se tiene que haber preguntado más de una vez por qué dejó el Barcelona; hoy, pieza clave en el ataque del Chelsea y un obrero ejemplar cuando su equipo no tiene el balón, el Barcelona se debe estar preguntando por qué dejó que se fuera.

Dicho esto, no se puede hablar del triunfador Chelsea sin hacer mención de N'Golo Kanté, el diminuto mediocampista defensivo que el club londinense fichó del Leicester City en el verano. No hay jugador más eficaz en su posición en el mundo. ¡Cuántos equipos importantes se lamentarán de no haber ofrecido más por él que el Chelsea! Empezando por el Arsenal, que lo tenía a huevo pero Wenger optó por fichar en su lugar a un suizo que goza de un nombre imponente, Granit Xhaka, pero poco más. Como todos los demás jugadores del Arsenal salvo el chileno Alexis Sánchez, que parece que se va a fin de temporada, Xhaka es un flan. Wenger es casi lo mismo pero en francés: un crème brûlée. Una crema quemada.