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Sergio Ramos: “No me jodas, ¿me han quitado el doblete?”

El capitán del Madrid, sorprendido con la decisión de la UEFA de no concederle el segundo gol

Sergio Ramos, tras anotar uno de los goles. AFP Vídeo: ATLAS

Por momentos se vio superado por la pujanza de un Nápoles lanzado al vacío. Pero aguantó el envite, midió el tiempo y recurrió a una de sus mejores armas. El Madrid sofocó el fuego de San Paolo con la cabeza de Ramos. Un valor al alza que tiene además la capacidad de asomar en cualquier momento. El defensa del Madrid la utilizó primero para alejar el peligro de su área y después para generarlo en la contraria. Dos extremos en los que conviene tener primero la cabeza fría y después, caliente. Se puede silenciar el más temible de los gritos con un sutil giro de cuello. O con dos.

En el 52, se elevó en el área para cabecear a la red un córner botado por Toni Kroos. Cinco minutos después, volvió a rematar de cabeza otro saque de esquina del alemán, y el balón entró después de tocar la cabeza de Mertens. “No me jodas, ¿me han quitado el doblete?”, exclamó con rabia tras conocer que la UEFA le asignó el segundo tanto al delantero del Nápoles en propia puerta.

“Era mi partido 100 en la Champions y quería ayudar con goles en un momento delicado. Hemos sufrido”, aseguró Ramos tras el partido. Sin embargo, en Ramos, transparente como es, se advertían ganas de reivindicarse de otra forma. También diciéndolo. “Hace una semana me mataban y hoy soy muy bueno… Ahora por hacer dos goles no voy a ser un héroe. Hemos sabido sufrir juntos”, añadió. No se guardó sus impresiones acerca del mal comienzo de partido del Madrid, un mal que aqueja a los blancos en los últimos partidos. “A veces las cosas no salen como trabajamos. es un partido para reflexionar, sobre todo el primer tiempo. A pesar de todo esto contento por el pase, pero hay que revisar los errores cometidos”, advirtió.

Ramos sumó su noveno gol esta temporada, el undécimo en un centenar de partidos europeos, y el 67º con la camiseta blanca, solo a uno de Roberto Carlos, el defensa más goleador de la historia del Madrid. Son, además, ya 46 los que ha anotado de cabeza a lo largo de toda su trayectoria. Cuando la BBC no aparece asoma una R por la retaguardia. Quizás haya que modificar la denominación y colocar a un nuevo miembro. "No hay que señalarles cuando sufrimos porque cuando están ellos también hemos hecho muy buenos partidos. No hay que señalar a nadie", añadió.

El solucionador de problemas

Los dos cabezazos de Ramos fueron tan determinantes como poco noticiosos. La realidad y el currículo demuestran que la aparición del defensa podría ser una constante y no tanto una variante circunstancial. Con el de ayer suma ya ocho apariciones estelares. Primero en el partido de vuelta de las semifinales de 2014 contra el Bayern donde firmó también un doblete, en la misma edición de la Champions en la final de Lisboa ante el Atlético marcando el gol que lleva el partido a la prórroga, también anotó en la semifinal y en la final del Mundial de Clubes de ese año. Pero los cabezazos de Ramos no entienden de competiciones: logró la prórroga en la Supercopa de Europa de 2016, y marcó en el Camp Nou el pasado diciembre en Liga para lograr el empate, de la misma forma que con un nuevo cabezazo derrotó al Deportivo en el Bernabéu con lo que el equipo blanco batió su récord de partidos sin perder (entonces 39).

Pero el partido del andaluz no se quedó ahí. Su desempeño defensivo fue igualmente decisivo. Intentó explotar el Nápoles la banda izquierda, donde Carvajal se midió con un búfalo de dos cabezas. Tanto Insigne como Mertens complicaron la vida al lateral del Madrid que miraba a Bale con ojos de gacela. Aunque el galés hacía ademán de intervenir, nunca llegó a igualar la contienda. Cuando cualquiera de los dos delanteros superaba la marca de Carvajal el próximo en acercase era Pepe, el menos veloz de los defensores del Madrid. Determinante al choque, es una víctima fácil cuando el balón se mueve como una liebre.

El gol de Mertens concienció al Madrid de que el ejercicio defensivo inicial no respondía a las demandas del partido, por lo que se agarró a la fortaleza física de su línea central para contener al Nápoles. Casemiro se movió hacia atrás y permitió que Modric respirara. Fruto de una buena combinación entre Benzema y Cristiano llegó el disparo del portugués al palo. Esa fue la mejor ocasión del Madrid. Sin embargo, tres números más abajo y unos cuantos metros más atrás aguardaba la solución. Porque a Ramos el área propia se le queda pequeña. "Que los que me han criticado sacando estadísticas miren mi currículum", remató.

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