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Un médico sustituye a un policía al frente de la lucha contra el dopaje

El Consejo Superior de Deportes nombra a José Luis Terreros nuevo director de la AEPSAD

José Luis Terreros.
José Luis Terreros. EFE

El consejo rector de la agencia española antidopaje (AEPSAD) ha nombrado director a José Luis Terreros a propuesta de su presidente, y también presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), José Ramón Lete. Terreros, médico riojano, de 60 años, sustituye a Enrique Gómez Bastida, comandante de la Guardia Civil, en el cargo desde febrero de 2014. El cambio supone un giro en la política antidopaje de España, personalizándola respecto a la tendencia que marca la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y acercándola a la filosofía del Comité Olímpico Internacional (COI).

La AMA, siguiendo el modelo trazado desde la agencia de Estados Unidos por Travis Tygart, el director que acabó con Lance Armstrong, es más proclive a la investigación policial y la inteligencia para combatir las mafias y los grandes entramados de dopaje y hacer controles más precisos. Su asunto estrella lo constituyeron las comisiones de investigación que revelaron el dopaje de Estado en Rusia. Este caso generó un gran conflicto, aún no resuelto, con el COI, que prefiere atender primordialmente al componente sanitario y de protección de la salud del problema.

Los dos asuntos más urgentes ante los que deberá mostrar el tinte de la nueva política antidopaje española serán la defensa ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) de la sanción de 18 meses impuesta al campeón de Europa Adel Mechaal por no estar donde decía que estaría en tres controles antidopaje y la lucha por conocer a los deportistas identificados por sus bolsas de sangre en la Operación Puerto.

Terreros es el primer médico al frente de una agencia que, creada en 2008 con la aprobación de la llamada ley Lissavetzky (por el entonces secretario de Estado), ha tenido como directores a políticos (Javier Martín del Burgo), técnicos administrativos (Ana Muñoz y Manuel Quintanar) y policías (Gómez Bastida). Justamente un año después, en 2009, Jaime Lissavetzky nombró a Terreros subdirector general de Deporte y Salud, cargo que le permitió formar parte de la comisión de control antidopaje del CSD, el órgano que antes de la aprobación de la última ley antidopaje, la ley Cardenal, centralizaba los controles antidopaje y la gestión de los resultados de los mismos. Terreros abandonó Zaragoza, donde ejercía como director del Centro de Medicina del Deporte del Gobierno de Aragón, y se estableció en Madrid, donde, tras el relevo de Lissavetzky por Miguel Cardenal, siguió ligado al CSD adjunto al gabinete del presidente.

El nuevo jefe de la lucha antidopaje en España forma parte de la comisión científica de FEMEDE, la Sociedad Española de Medicina del Deporte, una corporación que defendió la necesidad de que fueran médicos los agentes de control y se opuso a la decisión del anterior director de la AEPSAD, Gómez Bastida, de contratar a una empresa alemana con sus propios agentes, no médicos necesariamente, para efectuar los controles. La decisión la argumentó Bastida en su constatación de que a veces eran los propios médicos de los deportistas sospechosos, casi todos ellos homologados como agentes, los que controlaban a sus pupilos.