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El Baskonia vence al Fenerbahçe en el momento más oportuno

El equipo vasco suma una victoria importante para luchar por la clasificación a la segunda fase

Benett y Hanga luchan por el rebote. EFE

El Baskonia recuperó su imagen donde mejor se recupera el juego: ante rivales difíciles y en canchas presuntamente imposibles. El Fenerbahce fue su particular bálsamo de Fierabrás. Obradovic, tan ducho en la materia, una institución que cumplía 57 años, no ha encontrado esta temporada la manera de ganar al Baskonia. No lo hizo cuando el conjunto vitoriano estaba pletórico, en a primera vuelta, y no lo hizo hoy, en su pabellón, cuando el Baskonia mostraba una anemia en su juego que le dejaba en el alambre de la clasificación. En ambos casos, topó con la misma piedra: el poderío baskonista en el rebote y la inspiración de sus directores de orquesta. Da gusto seguir el vuelo de la batuta de Larkin o los solos de Beaubois, un jugador que disfruta asumiendo responsabilidades. Pero, además, en esta ocasión, se sumó al coro un presunto secundario, Rafa Luz, inspirado como un maestro, sosteniendo al equipo en ataque y en defensa, acertando con el aro.

Fenerbahçe, 74 - Baskonia, 79

Fenerbahce Estambul (18+17+20+19): Bogdanovic (26), Nunnally (-), Kalinic (8), Bennett (9), Vesely (6) -cinco inicial-, Datome (10), Dixon (2), Ugurlu (-), Duverioglu (-), Antic (7) y Mahmutoglu (6).

Baskonia (19+23+18+18): Larkin (19), Beaubois (7), Hanga (7), Tillie (7), Diop (4) -cinco inicial-, Blazic (7), Budinger (7), Luz (10), Shengelia (7) y Voigtmann (4).

Árbitros: Christodoulou (Grecia), Paternico (Italia) y Balak (Israel). Eliminaron al visitante Diop (min. 37).

Ulker Sports Arena de Estambul ante 12.645 espectadores.

Todo a pesar de Bogdanovic, un talento natural, un jugador que no corre, flota, y encesta como si metiera el hilo en el ojo de una aguja en vez de una pelota en la canasta. Pero es uno solo, por grande que sea. Solo Datome le eximió de algunas responsabilidades porque Bennett no es ni por asomo el que podía ser y Vesely se cargó pronto de personales que le frenaron en los rebotes.

Aun así nadie tuvo ganado ni perdido el partido en ningún momento, aunque la jerarquía la adquirió el Baskonia tras los primeros cinco minutos de desorden colectivo. Fue Rafa Luz quien impulsó al conjunto vitoriano, con Larkin y Beaubois reflexionando en el banco. Gracias a su acierto, su control y la presión en toda la cancha, el Baskonia tomó la delantera que prácticamente no abandonó, aunque la goma se acortaba y se ensanchaba con grave riesgo de rotura.

Al descanso se fue el Baskonia con ocho puntos y al inicio del tercer cuarto alcanzó su máxima ventaja (12 puntos) que eran muchos o pocos según sea el color del cristal del partido. Bogdanovic asumió el reto, Obradovic intensificó la defensa, la agresividad del equipo y el Fenerbahce recortó la distancia en el rebote, una herida por la que sangraba el equipo turco. Al Baskonia le faltaba la aportación de Voigtmann, muy despistado y generalmente equivocado.

Pero cuando llegó la presión final del Fenerbahce, aparecieron las manos frías de Beaubois y Larkin, junto al trabajo silencioso pero eficaz de Tillie. El partido se fue al desenlace agónico. No le tembló el pulso al Baskonia que resistió el acoso, defendió su renta y le endilgó otra derrota al Fenerbahce. En el día de su cumpleaños, el Baskonia le apagó las velas a Obradovic.