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Ferrari planta cara a Mercedes

Raikkonen es el único en bajar al 1,18m, mientras los alemanes esconden sus armas y McLaren sigue hundido

Kimi Räikkönen, durante los entrenamientos del viernes.rn
Kimi Räikkönen, durante los entrenamientos del viernes. EFE

El final de la pretemporada concedió a Ferrari el pírrico título de campeón de invierno. Ya no habrá más pruebas hasta que los monoplazas tomen la salida el próximo día 26 en el Gran Premio de Australia. Y hasta entonces, será el Ferrari de Kimi Raikkonen el coche más rápido del año. El piloto finlandés fue el único que consiguió bajar al 1m 18,6s, superando en ocho décimas al Red Bull de Verstappen, que logró el mejor tiempo para su escudería. La mejor sorpresa fue ver a Carlos Sainz en tercera posición, tras recorrer 116 vueltas y conseguir situarse a 1,2s de Raikkonen. McLaren sigue en la picota. El coche dejó tirado dos veces a Fernando Alonso en la pista, le permitió dar solo 37 vueltas y marcar un tiempo de 1m21,8, a más de tres segundos del líder.

¿Y Mercedes? Los alemanes prefirieron quedarse en la retaguardia, escondiendo la mayor parte de su potencial. Por la mañana, Valtteri Bottas hizo su vuelta rápida en 1m 19,8, mientras que por la tarde, Lewis Hamilton estuvo en los mismos tiempos. La cuestión no era dar muestras de su verdadero poder. Eso lo mantendrán en secreto hasta la clasificación de Australia y dejarán que vuele la incógnita de si Ferrari les ha alcanzado o no. La sensación que ofreció Mercedes durante los ocho días de entrenamientos de Barcelona es que su coche es muy sólido, muy fiable y muy veloz. Lo saben y no les preocupa lo que los demás puedan pensar. Sin embargo, también parece claro que Ferrari ha dado un paso adelante importante en relación a la temporada pasada y que se ha acercado peligrosamente a las flechas de plata.

Las primeras conclusiones, sin embargo, suelen acabar siendo erróneas. Ahora mismo, Red Bull parece estar a más de un segundo de distancia de Mercedes y Ferrari. Una prueba de ello es que mientras Raikkonen logró su tiempo con neumáticos súper blandos, Verstappen utilizó los ultra blandos y sacó a relucir lo mejor de su Red Bull. Ferrari no agotó todas sus armas. Tiene algo más. El problema de Red Bull y también de Toro Rosso, es que el rendimiento del motor Renault está un poco por debajo de lo que esperaba. Con la nueva aerodinámica, el mayor agarre al suelo y los neumáticos más anchos, los coches necesitan más potencia para encarar las rectas con garantías. Y al motor Renault le faltan CV. La marca francesa ha anunciado ya que para Australia tendrá a punto una unidad de potencia que permitirá rebajar unas tres décimas los tiempos actuales. Y, por otro lado, todo el mundo sabe que el coche que se ha visto en Barcelona cambiará sustancialmente en Australia gracias a la magia de Adrian Newey.

McLaren, sin esperanzas para Australia

Los nuevos monoplazas se acercan mucho más a la idea que los mismos pilotos tenían para la F-1. “Eso ya se parece a un F-1”, señaló Alonso esta misma semana. Les falta ruido. En cambio, han ganado mucho en velocidad en las curvas. Es ahí donde los tiempos mejoran de forma sustancial, porque en las rectas las velocidades punta incluso han bajado: una revista especializada que realiza estudios en este sentido publicó que Mercedes había perdido 8 km/h en la recta, mientras que Williams caía 12,2 km/h y Force India, 17. Red Bull, solo perdía 1km/h, pero eso se debe a que el motor Renault ya no era precisamente el más rápido en 2016. Lo que sí han mostrado los tres equipos es mucha fiabilidad. Mercedes dio más de 500 vueltas la primera semana y también las superó en la segunda. Ferrari se plantó en 468 los cuatro primeros días y se acercó a las 500 en los segundos. Y Red Bull se quedó más corto al principio (294) y elevó la cifra esta semana hasta casi las 400.

McLaren confía en que cuando el Mundial llegue a España, en la quinta prueba, estén ya a pleno rendimiento.

Por arriba las cosas tal vez se igualen un poco, manteniéndose la superioridad de Mercedes. Por debajo, Toro Rosso puede estar luchando habitualmente por los puntos, con un coche que ha ido ganando fiabilidad y velocidad con el paso de los días. Pero McLaren sigue hundido en las postrimerías del paddock, sin que se vislumbre ninguna solución a corto plazo. Hoy, Fernando Alonso se ha quedado tirado dos veces en la pista y cuando ha rodado lo ha hecho reteniendo el motor, sin poder sacarle nunca el rendimiento que se le supone y a 2,7s de Raikkonen. “Espero una reacción fulminante y fuerte del equipo”, dijo Alonso en su última conferencia de prensa. “Todo está listo menos el motor. Y ahora todo queda en manos de las grandes decisiones que deben tomar los dirigentes de la escudería”. La situación es caótica. Honda no encuentra soluciones, no sabe qué dirección tomar y sigue sin comprender por qué sus motores plantean tantos problemas. El equipo da ya por perdida la carrera de Australia, aunque confía en que cuando el Mundial llegue a España, en la quinta prueba, el McLaren-Honda esté ya funcionando a pleno rendimiento.

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