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Nairo Quintana, el rey del Terminillo

El ciclista colombiano alcanza el liderato de la Tirreno-Adriático tras imponerse en la etapa reina

Nairo Quintana atraviesa la línea de meta. Ampliar foto
Nairo Quintana atraviesa la línea de meta. EFE

A la tardía luz invernal de un sol que se niega a ocultarse, las sombras de los ciclistas alcanzan las cunetas de nieve en el Terminillo anunciando la llegada de Nairo Quintana, vencedor. Detrás, de uno en uno, en hilera deslavazada, los demás. Poco después, siempre solo, subió al podio de la Tirreno-Adriático, la primera gran carrera del año, y se vistió azul de líder. Le quedan, para defender su tesoro, una dura etapa el domingo, de repechos sin fin hasta Fermo a través del corazón del terremoto de las Marcas, Amatrice, Accumoli, los pueblos destruidos, las vidas, el sol cegador. El martes, para cerrar, una corta contrarreloj. El segundo en la general, el gemelo efervescente inglés Adam Yates, está a 33 segundos. Dentro de dos meses apenas, por estas mismas carreteras, contra los mismos rivales, el líder del Movistar, de 27 años, estará jugándose el Giro.

Clasificación

ETAPA

1. Nairo Quintana (COL), Movistar, 5h 27m 22s.

2. Thomas Geraint (GBR), Team Sky, a 18s.

3. Adam Yates (GBR), Orica-Scott, a 24s.

4. Rigoberto Uran (COL), Cannondale-Drapac, a 24s.

5. Simon Spilak (SLO), Team Katusha, a 29s.

6. Tom Dumoulim (HOL), Sunweb Team, a 41s.

7. Domenico Pozzovivo (ITA), AG2RLM Cyclysme, a 41s.

8. Mikel Landa, Team Sky, a 41s.

9. Thibaut Pinot (FRA), FDJ, a 46s.

10. Primoz Roglic (SLO), Lotto NL Jumbo, a 51s.

GENERAL

1. Nairo Quintana (COL), Movistar, 16h 34m 56s.

2. Adam Yates (GBR), Orica-Scott, a 33s.

3. Thibaut Pinot (FRA), FDJ, a 56s.

4. Jonathan Castroviejo, Movistar, a 1m 01s.

5. Rohan Dennis (AUS), BMC Racing, a 1m 06s.

La nieve, la montaña de los Abruzos, la Tirreno, Nairo, la soledad en la victoria, elementos ya vistos, repetidos dos años después de la primera victoria del colombiano en la misma cima, en la misma carrera, con otro valor. Entonces, en 2015, bajo una nevada intensa y una bruma oscura, el ataque de Nairo, que aún buscaba establecer su marca registrada en lo más alto del ciclismo, fue un acto de autoafirmación, de desmedida, ante Contador, Nibali, Purito, a los que clavó a cinco kilómetros de la meta, a los que dejó mirándose estupefactos. Este sábado, ahora, su ataque fue medido, táctico, a dos kilómetros, el trámite que le exige su deseo, su necesidad de llegar siempre el primero. Solo la victoria es un absoluto, el resto es cálculo. El hándicap de la gripe que le hace toser y moquear desde hace unos días. Tras enviar de avanzada a su compañero Castroviejo, como un dominador absoluto de la situación, Nairo primero permitió que los ciclistas más en forma del momento, Yates, su compatriota Rigoberto Urán, el galés anoréxico Geraint Thomas, el francés Thibaut Pinot, el rodador holandés tremendo Tom Dumoulin, generaran el grupo pequeño, el momento propicio de su ataque. Este llegó, no seco sino sostenido, a dos kilómetros de la cima. El momento justo. El gasto necesario. Los segundos contados. La victoria que todos esperaban. Las figuras italianas, aún invernando, Fabio Aru y Vincenzo Nibali, se quedaron más atrás.

“No estaba super, por la gripe, pero me fue bien”, dijo el ganador. “La ventaja sobre mis rivales [más de un minuto sobre los contrarrelojistas Dumoulin y Rohan Denis] es importante. Me da tranquilidad para llegar a la crono”. Desspués de la etapa reina y la general de la Vuelta a Valencia, el triunfo en el Terminillo y supone la tercera victoria de Nairo en un año en el que intentará ganar el Giro, por segunda vez, y por primera vez el Tour.