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Un Barcelona desbravado se desploma en Riazor ante el Deportivo

El equipo de Mel abate a los azulgrana en dos saques de esquina después de un gran partido

Lionel Messi, del Barcelona, antes de caer al suelo por la entrada del jugador del Deportivo Raúl Albentosa. En el vídeo, el técnico del Barcelona, Luis Enrique. ATLAS / AFP
LaLiga Santander Jornada 27

FINALIZADO

La remontada no funciona como fórmula, tampoco en el Barça. Acostumbra a ser una suerte propia de los mejores clubes en momentos de irregularidad o inestabilidad del equipo, y se suele dar muy de vez en cuando en la Copa o la Champions, difícilmente en la Liga. No fue precisamente el caso de Riazor después de la gesta en el Camp Nou. Los azulgrana fueron siempre a remolque de un espléndido Deportivo. La victoria de los muchachos de Pepe Mel fue tan meritoria como indiscutible, por más que sus goles llegaran desde el córner, jugadas que se defienden sobre todo con fe, la que tuvieron los barcelonistas ante el PSG y les faltó en A Coruña.

Deportivo

4-2-3-1

Pepe Mel

1

Lux

14

Arribas

6

Albentosa

3

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

F. Navarro

4

1 goles Gol

Bergantiños

22

Borges

19

Fajr

7

1 goles Gol Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Joselu

2

Cambio Sale Laure

Juanfran

21

Cambio Sale Kakuta

Bruno Gama

11

Cambio Sale Emre Colak

Carles Gil

1

Ter Stegen

14

Mascherano

3

Piqué

18

Alba

20

Sergi Roberto

5

Busquets

10

Messi

9

1 goles Gol

Luis Suárez

6

Cambio Sale Alcácer

Denis Suárez

21

Cambio Sale Rakitic

André Gomes

7

Cambio Sale Iniesta

Arda

Barcelona

3-4-3

Luis Enrique

El Barcelona fue un equipo inofensivo, desbravado, inocuo en las áreas, falto de fútbol, como tantas veces durante el campeonato, circunstancia que vuelve a señalar a los suplentes, a los fichajes y también a Messi, muy ausente en Riazor. El desgaste del miércoles pesó más que la dinámica ganadora en un equipo cansado, poco fino, abatido sin excusa por un trepidante Deportivo.

La ausencia de Neymar, que se quedó en Barcelona por lesión, aunque se insista en su interés por cumplimentar en su aniversario a su hermana Rafaella, exigía la activación de Messi después que el 10 fuera más noticia ante el PSG por festejar el éxito del equipo con los aficionados de la Grada d'Animació que por su actuación en el Camp Nou. El juego festivo del brasileño, chisposo y desequilibrante, ha sido decisivo para el fútbol azulgrana, sobre todo en las tardes de tristeza del 10. Al Barça le cuesta profundizar y acelerar, romper líneas, cuando falta Neymar y se juntan Arda y André Gomes con Messi, cuya melancolía se extendió hasta Riazor.

Los suplentes pasaron de puntillas por el encuentro, a excepción de Denis Suárez, que al menos justificó su titularidad a diferencia de Arda. Ambos abrieron el campo por los extremos para dar sentido al 3-4-3 en ataque o 4-3-3 (o 4-4-2) en defensa, en función de Sergi Roberto, protagonista en la primera parte de la única jugada interesante del Barça. Habilitado por Busquets, Sergi Roberto penetró en el área local y no atinó en el centro cuanto tenía en posición de remate a Messi y a Luis Suárez.

Rueda de prensa de Luis Enrique.

No perdonó en cambio Joselu a la salida de un córner provocado por una excelente intervención de Ter Stegen a tiro del propio ariete del Deportivo. El portero no acertó en cambio cuando quiso coger el balón en el suelo y Joselu remató a la red el 1-0. El gol expresó la solidaridad y determinación del plantel gallego frene a la atonía del Barça, lento, inocuo, aburrido, más académico que resolutivo en A Coruña.

A pesar de las muchas bajas y de que también tuvieron partido el miércoles, el equipo de Mel se recogía bien y no concedía ocasiones, consciente de la importancia de tomar ventaja en el marcador, circunstancia en la que también había reparado Luis Enrique. Los azulgrana se manejaron mejor en la presión y la recuperación que en la elaboración, faltos de energía y de puntas de juego, fáciles de defender para el Deportivo.

Ni los cambios funcionan

Impreciso en el último pase, el Barça encontró consuelo en un rechazo después de un centro de Denis Suárez. La pelota quedó muerta tras la disputa entre Albentosa y André Gomes y apareció Luis Suárez para empatar: 1-1. El gol, sin embargo, para nada espantó al Deportivo, que redobló sus esfuerzos, más rápido en el despliegue que los azulgrana en el repliegue, más equipo que el Barça. El Deportivo protagonizó una excelente segunda parte, incluso después de que Luis Enrique pusiera en escena a Rakitic e Iniesta por los insustanciales Arda y André Gomes. Ante la falta de orden y control, el técnico recuperó la vieja camisa del 4-3-3. Al Barça le convenía activar a los laterales, y especialmente la banda izquierda, solo defendida por Alba. Los azulgrana ganaron presencia al tiempo que el Deportivo mejoraba ofensivamente con la entrada del talentoso Emre Çolak. Al Barça, en cualquier caso le seguía faltando Messi.

Así que el equipo de Mel insistió, firme en defensa y rápido a la hora de atacar los espacios, y no dejó de competir el Barça. El partido se abrió para suerte de los aficionados, orgullosos de su equipo, atrevido y venenoso desde el banderín de córner, como se vio en el 2-1, cabeceado por Álex Bergantiños, un futbolista que le tiene tomada la medida al Barcelona. El balance local en los saques de esquina fue tremendo: dos goles y un poste (de Arribas) en cuatro lanzamientos. Ausente el tridente, el problema no lo arregló Messi ni el repescado Alcácer. El Deportivo estuvo mucho más cerca del 3-1, evitado repetidamente por Ter Stegen, que el Barça del 2-2. Ni siquiera un tiro libre en la frontal del área redimió a Messi, habitualmente una mina goleadora en Riazor.

Nada será igual después de la remontada con el PSG. El 6-1 del miércoles pesó más que los números que llevaba el Barça en la Liga: no perdía desde Balaídos (19 partidos), sumaba seis victorias seguidas y llevaba cinco temporadas triunfando en Riazor. Nunca tuvo autoridad futbolística para voltear un marcador inesperado en el Camp Nou y bien ganado por el Deportivo. La euforia, que invitaba a pedir el triplete, se acabó en cuatro días, señal de que las sensaciones extremistas se imponen más que el fútbol en el Barça.

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