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A cinco días de San Remo, Gaviria le enseña la rueda trasera a Sagan

El colombiano se impone en la penúltima etapa de la Tirreno de Nairo Quintana, que se decide el martes en la contrarreloj

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Gaviria, de azul, supera el golpe de riñones de Sagan, de rojo, a su izquierda. AP

Como ha mostrado el lunes Fernando Gaviria con su excelente victoria al sprint sobre el invencible Peter Sagan, y como demostrará el miércoles Nairo Quintana, quien probablemente resistirá en el liderato con su ventaja de 50s tras la contrarreloj de 10 kilómetros que cierra la carrera, la Tirreno-Adriático es una carrera colombiana que se corre entre los dos grandes mares de Italia.

Colombia no es solo escaladores, lo que ya se sabía. También es sprinters ambiciosos y potentes, también es Gaviria, un jovencito de 22 años, paisa de La Ceja, que piensa en San Remo, la classicissima. El colombiano del Quick Step, y también Sagan, el doble campeón del mundo que aún no ha podido con la San Remo, convirtieron el final de la etapa de Civitanova Marche, con su repecho hasta la ciudad vieja y su peligroso descenso hasta las playas, en un ensayo general para la llegada a San Remo, el ascenso y la bajada del Poggio, el inevitable sprint de los últimos años. Tras un ataque de Sagan al que siguió pegado Gaviria (y se disculpó después por no darle relevos ya que tenía un compañero delante) del pelotón se desgajó un grupo de una decena de corredores, que hicieron un atípico sprint. Gaviria, hombre de fondo y capaz de mantener tiempo una velocidad elevada, anticipó los movimientos desde atrás y ganó unos metros que, pese a su magnífica potencia, Sagan no pudo cerrar, pese a lanzar su bicicleta sobre la línea con un espectacular golpe de riñones. Según los datos del ordenador de su bicicleta, Gaviria lanzó el sprint a 264 metros de la meta, distancia que recorrió en 14s (67,4 kilómetros por hora de media; máxima de 69,8). Durante esos 14 segundos desarrolló una potencia media de 1.017 vatios, con un pico máximo de 1.277 en las últimas pedaladas.

En lo que va de siglo, en solo tres ocasiones el ganador del último sprint de la Tirreno se impuso unos días después en San Remo al término de los 300 kilómetros desde Milán que convierten el llamado Mundial de Primavera en el monumento más largo del ciclismo mundial. Los tres que lo consiguieron fueron considerados en su momento el mejor sprinter de su generación. En 2002 fue el turno de Mario Cipollini; en 2009, Mark Cavendish, y en 2005, hace 12 años, fue Alessandro Petacchi, justamente el corredor que se ha hecho mentor de Gaviria y ayudante. El colombiano le alquiló un apartamento en el Lido de Camaiore y sale tras moto detrás de Petacchi, que le cuenta historias y trucos de una San Remo y de un final en la Vía Roma amargo para Gaviria, quien en su estreno, en 2016, sufrió una dura caída cuando estaba en la mejor disposición para ganar. “El ciclismo es siempre un duelo con Sagan”, dijo Gaviria. “Siempre hay que responderle”. El eslovaco intentó sorprender atacando en el repecho, a más de cinco kilómetros de la llegada,  para buscar la que podría haber sido su tercera victoria en la Tirreno 2017.

Para Nairo, el martes deberá ser el día de celebración de su segunda victoria en la general de la Tirreno, que termina con la habitual contrarreloj de 10 kilómetros llanísimos en San Benedetto del Tronto. Cuenta con 50s de ventaja sobre el francés Thibaut Pinot, y con más de 1m sobre Rohan Denis, Primoz Roglic, Tom Dumoulin y Geraint Thomas, magníficos especialistas contrarreloj. En 2015, sobre la misma distancia y en el mismo escenario, el escalador colombiano, que ha mejorado constantemente en la especialidad, cedió 55s a Fabian Cancellara y 22s a Pinot. Ni Denis, Dumoulin o Thomas participaron.