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Así murió José Fernández, estrella de los Marlins: al volante, bebido y a velocidad máxima

La investigación determina que el jugador de béisbol conducía a 100 kilómetros por hora su lancha rápida

Miami Marlins
Flores en recuerdo de Fernández en Miami. REUTERS

José Fernández fue el capitán de su propia tragedia. La investigación sobre el accidente que le costó la vida al pelotero estrella de los Miami Marlins béisbol y a dos acompañantes ha determinado que Fernández fue el responsable del siniestro al ir al volante a más de 100 kilómetros por hora, el máximo de velocidad de su lancha rápida, y bebido en medio de la noche. Al timón de una ruleta rusa.

La Comisión de Pesca y Vida Salvaje de Florida, a cargo de la pesquisa, ha informado esta mañana de sus conclusiones: "Fernández llevaba la lancha con sus facultades mermadas, de manera irresponsable, a velocidad extrema, en la oscuridad y en una zona de conocido riesgo por sus espolones de rocas y marcadores de canales".

Los investigadores han determinado que Fernández manejaba la lancha porque los impactos en su cadáver se correspondían con los daños en la sección de control de la barca y porque se identificaron muestras de ADN del pelotero en el volante y en el acelerador.

En octubre, un mes después del accidente mortal, trascendió que en la sangre de Fernández, de 24 años de edad, se había detectado una tasa de alcohol alta y restos de cocaína. El siniestro se produjo sobre las tres de la madrugada del domingo 25 de septiembre al estrellarse la lancha del beisbolista contra un espolón de rocas en el extremo sur de Miami Beach, cerca del puerto de la ciudad. La violencia del impacto causó la muerte por traumatismos craneales y torácicos a Fernández y a sus dos acompañantes, Emilio Macías, de 27 años, y Eduardo Rivero, de 25. Esa misma noche el pelotero y sus amigos habían estado en un bar antes de decidir salir a navegar en la lancha.

Fernández, en 2015.
Fernández, en 2015. AP

Las familias de las otras dos víctimas han presentado una demanda por negligencia y piden ser indemnizadas con parte del patrimonio que dejó Fernández.

El abogado del beisbolista había sostenido que Fernández no iba al volante de la lancha, sino que cuando ocurrió el accidente hablaba por teléfono con un hombre que luego testificó que escuchó en ese instante al deportista gritar que tenían que girar a la izquierda. Pero los investigadores tumbaron esa teoría al constatar que la llamada se produjo 12 minutos antes del accidente. El letrado ha reaccionado anunciando que pedirá que la conclusión oficial se coteje con las de otros expertos.

Fernández era una de las grandes promesas del béisbol, un muchacho con un futuro de éxitos y contratos millonarios por delante que había llegado de Cuba tras alcanzar México en una balsa con su madre siendo un adolescente. Su muerte causó una conmoción enorme en Miami, sobre todo entre la comunidad cubanoamericana. Fernández era el ídolo local. Un deportista que ilusionaba tanto a los suyos que, como escribió el cronista del Miami Herald Jorge Ebro, aludiendo al barrio tradicional de los cubanos en Miami: "Cuando era su turno de lanzar, la Pequeña Habana era una fiesta”

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