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El Panathinaikos frena al Real Madrid en el Oaka

Los blancos ceden en Atenas su séptima derrota en la Euroliga, la segunda en las tres últimas jornadas

Ayón lanza ante Singleton EFE

El Madrid sufrió en Atenas su séptima derrota en la Euroliga (88-82), la segunda en las tres últimas jornadas. Los blancos se enredaron en el laberinto del Oaka con 16 pérdidas de balón que desbarataron su solvente dominio en el rebote y el Panathinaikos asfixió al líder. Singleton, James y Gist impusieron su músculo a pesar del notable trabajo de Hunter y Randolph. Los candados sobre Llull trabaron el juego madridista e impidieron cualquier resquicio para la épica en un partido tan vibrante como espeso.

El comienzo del choque fue una partida de ajedrez con Calathes y Gist moviendo ficha para el Panathinaikos y el Madrid defendiéndose en zona. Del 10-5 al 13-14, los púgiles intercambiaban golpes con un notable desgaste físico en un pulso peleado centímetro a centímetro. Los verdes dominaban los aros, pero flaqueaban en los porcentajes de tiro; los blancos martilleaban con Randolph, pero quedaban lastrados por las pérdidas de balón (cinco en el primer cuarto; nueve en los primeros 20 minutos). En un duelo táctico de primer nivel, los jugadores quedaron atascados en las pizarras y apenas descubrieron rendijas para sumar en ataque.

La aparición de James dinamizó a los locales, pero entre Rudy y Felipe cimentaron un parcial de 0-7 con el que los de Laso atajaron el primer estirón del Panathinaikos (28-28, m. 15). Hunter se multiplicó en defensa y en ataque y, su brega junto a Reyes, minimizó la aportación de Bourousis. Con otro vibrante parcial, los de Laso se pusieron por delante; sin embargo, los puntos de Singleton y del exmadridista Rivers sostuvieron a los verdes antes del viaje a los vestuarios (43-41, m. 20). La incidencia de un titánico Hunter (8 puntos, cinco rebotes, una asistencia, un tapón y 14 de valoración al descanso) reveló los niveles de batalla que requería la misión. Un cara a cara con kilos y kilos de músculo. Solo un viaje de los blancos a la línea de tiros libres por nueve del Panathinaikos marcaba uno de los significativos matices de una estadística tan equilibrada como las sensaciones sobre el parquet.

Pascual presumía en el entreacto de frenar el contragolpe del Madrid que era tanto como frenar a Llull. Mientras el líder madridista se liberaba de los grilletes de Calathes, los blancos se agarraron a la defensa y a los puntos de Randolph. Un triple del estadounidense volteó de nuevo el marcador tras otra horripilante secuencia de pérdidas del equipo de Laso (55-58, m. 27). Solo un bingo postrero de Feldeine sobre la bocina del tercer cuarto maquilló el bloqueo en ataque de los verdes.

Cada punto costaba un suplicio y los vaivenes no superaban la horquilla de los tres puntos. Aparecieron los puntos de Carroll, el juego por encima del aro de Hunter y la efectiva defensa en zona 1-2-2 del Madrid, pero el partido entró igualado en la recta de meta (68-68, m. 35). Pappas penalizó el 15º balón perdido por los blancos con un contraataque y Singleton sumó un triple que elevó la temperatura en el Oaka con un parcial de 5-0. Acto seguido una entrada de James dio la máxima renta al Panathinaikos a falta de tres minutos (75-69, m. 37). Tocaba remontada y llegaron un triple balsámico de Rudy y un fallo crucial de Doncic. Respondió James con una diana desde el 6,75 que elevó la misión a la categoría de proeza (80-74, m. 39). No la hubo. La próxima semana doble jornada para los blancos con regreso a Atenas para medirse al Olympiacos y otro clásico ante el Barça.

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